martes, 14 de junio de 2011

LOS QUE NO ESTÁN

                                               (fotografía de Javier Cabañero)

Los que no están...

Los que no están, se quitan la camisa blanca de las obligaciones y la tienden sobre la rama seca de cualquier excusa.

Los que no están, vacían sus bolsillos con gesto desolado para sacar la lista abrumadora de lo que necesitan.

Los que no están, convierten en patrimonios envidiables las más escasas pertenencias ajenas.

Los que no están, elogian en privado lo que callan en público, porque su quehacer es el cinismo y la negación de la coherencia.

Los que no están, escriben sus palabras de aliento y desaliento con la caligrafía del iceberg.

Los que no están, nos miran desde lejos para que nuestra estatura disminuya.

Los que no están, dejan en mi memoria –gotas de sangre seca- el daño que causaron, para que nunca olvide que tengo que borrar la senda de regreso.

7 comentarios:

  1. Querido Javier, muchas gracias por tu lectura. En ti,el comportamiento generoso es una identidad genética. Por gente como tú se hace más evidente el ser ramplón de los mezquinos.
    Hasta nuestro encuentro en Madrid (que sea pronto).

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  2. Lo que no están, son los que debieran sufrir en sus carnes las consecuencias de sus actos.

    Un abrazo Jose.
    Javi

    Pd. Gracias por ilustrar tu poema con esa foto.

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  3. Siempre nos quedarán los superhéroes...
    Yo creo que ellos sí que están a lo que hay que estar.

    Me ha gustado mucho.

    Belén.

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  4. Bienvenida a esta aventura Belén; es un placer tener pasajeros con tu sonrisa ante lo cotidiano. Después de tantos años de pasillos compartidos, es hora de salir al espacio abierto de la amistad. En eso estamos. Un beso.

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  5. Como siempre muy acertado. Reconozco a algunos en ese retrato de los que no están.
    Un beso

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  6. Los que no estan, nunca podrán eclipsar a los que no podemos entender otra opción que no sea la de querer estar e intentar que nuestra presencia desequilibre los platos de la balanza en tantas cosas como hay que merecen la pena.
    Un abrazo

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