jueves, 21 de septiembre de 2017

CALIGRAFÍAS DEL YO

Renglones
Fotografía de
Rosa María Hernández
(Galicia, 2017)

 

HETERÓNOMOS

             A Rosario Troncoso y Carmen Sotillo


Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.

Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos “)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.

A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde  inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.

El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.


(Pulsaciones, Takara Editorial, Sevilla, 2017)

                             




7 comentarios:

  1. Hoy jueves, a las 20 horas, en la Sala Miguel Hernández de Covibar (Metro Rivas-Urbanizaciones) se presenta mi antología "Pulsaciones"; es obligado agradecer el empuje y la confianza de las responsables de Takara Editorial, Rosario Troncoso y Carmen Sotillo; a las dos mi gratitud y un fuerte abrazo.

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  2. ¡Es precioso!...y mojan su perfil
    unas livianas gotas de mi nube.
    Me hubiera encantado ir a su presentación. Un abrazo

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    1. Muchas gracias, María José, las presentaciones son encuentros afectivos que hacen de la escritura una razón de ser, así que espero que esta tarde me deje entre las manos esas imágenes que perduran en el recuerdo hechas luz, hechas palabras.

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  3. Es inevitable esa convivencia.
    me gustó mucho.

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    1. Es una convivencia casi sentimental, Tracy, una imagen doble que nos va construyendo al compás. Un abrazo y siempre agradecido por tus reflexiones.

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  4. Agradecer siempre es bendición. Es hermoso ver en tus ventanas la nobleza. Y ver también como te veo siempre, con las manos en los bolsillos; como si un tesoro llevaras siempre entre las manos.
    Estupendo, poeta.
    Abrazos

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    1. Sí, Gabriela, soy un pasmado que no sabe dónde poner las manos si no están sobre un libro; nunca han sabido estar en otros sitios. Un fuerte abrazo, poeta, en tiempo hechos de incertidumbre la gratitud al menos nos deja las coordenadas del afecto.

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