lunes, 9 de noviembre de 2020

JUAN BELLO SÁNCHEZ. RELIQUIAS

Reliquias
Juan Bello Sánchez
Tulipa editora
Santiago de Compostela, 2020


 INDICIOS

 

   En un conocido ensayo breve sobre la manera de entender la poesía de Paul Valéry, el maestro Jorge Guillén escribía: “Quien considere irreconciliables la pasión con el orden ignora el meollo del arte poética”. Sobre ese principio se asientan los espacios expresivos más interesantes de la última hornada, donde puede encuadrarse todavía el trayecto creador de Juan Bello Sánchez (Santiago de Compostela, 1986). Las entregas del poeta, en un paréntesis cronológico de apenas una década, abren un fértil recorrido, iniciado con El futuro es un bosque que ya ardió en alguna parte, cuya nueva estación es Reliquias, breve entrega de treinta composiciones, publicada por Tulipa editora  con cubierta minimalista y simbólica de Laura Piñeiro.
  El umbral del libro, “Eucaliptos” contempla la escritura como una forma de mirar en la que se entrelazan percepciones y encuentros con el lenguaje discreto y humilde de las cosas cercanas, acogidas por el pensamiento. Tiene además un sesgo metaliterario que convierte al hecho de escribir en complementario sustrato argumental, reiterado en otras composiciones como “Carta a B”: “Quien trabaja con las palabras sabe / sabe  que las palabras casi nunca aciertan, / las palabras son flechas que disparamos en la oscuridad”. El taller de autor, por tanto, se convierte en indagación y tanteo, en mínima brasa que alumbra la incertidumbre interior con los indicios que encuentra en su transitar.
   La composición que da título al libro concede al protagonista verbal el papel de observador implicado. El yo sale a descubierta para escuchar las voces del entorno, ese magma de elementos dispares que contradice a la naturaleza para formar un dibujo impreciso, cuyo sentido final casi nunca aflora, como si el verdadero desenlace estuviese a punto de suceder. La presencia del entorno diseña un devenir aleatorio de experiencias sensoriales; es una cosecha germinal que pasa a formar parte de la voluntad exploradora de la conciencia. Eucaliptos, coches, dunas, caballos, el paraguas o un simple costurero se hacen señales fuertes de un mapa cognitivo. Es una cartografía dispuesta a la evocación que alcanza un equilibrio inestable entre recuerdos y olvidos. Su identidad ofrece al tiempo un camino de retorno. El pretérito regresa hasta el ahora para advertir de la temporalidad de lo que nos rodea, de la condición de signos que se van acumulando, como si fuesen espejismos imaginarios y rastros de humo. En “Carta a S.” se refleja este compartido aprendizaje de la extrañeza: “Creo que caminar es importante para ti y para mí, / aunque cada uno tenga sus razones. / Yo camino para separar lo que está fuera / de lo que está dentro”.
  Reliquias indaga en los rincones del sentir reflexivo mediante incisiones de corte existencial. Quien sale al día, percibe en las imprevistas líneas de lo cotidiano un dominio de sensaciones que impregna los estados anímicos del sujeto. Nace así un quehacer introspectivo que acopia temporalidad y resistencia evocadora, que vive en el tiempo un retorno al pasado como si el ahora precisara recuperar su lumbre, sentir las reconocibles palpitaciones de las cosas que conceden raíz y abrigo.     


2 comentarios:

  1. Me sigue gustando lo que escribes
    Te dejo un saludo

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    1. Eres muy amable; te agradezco tu presencia aquí; yo también me he asomado a tu blog, pero tenemos un planteamiento diferente; tu escritura es mucho más vitalista y celebratoria y tienes una larga estela de comentarios, así que mi más cordial enhorabuena. El perfil de mi blog esta más abocado al trabajo crítico, una opción que pone más el foco en el quehacer de los demás que en mi propia escritura. Un saludo cordial.

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