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Interiores Pueblos del Japón interior (Mayo-Junio de 2025 Fotografia del álbum ersonal
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MANERAS DE LIMPIAR SOMBRAS
Me ha causado
estupor su alineamiento con los profesionales del insulto y la palabra
hiriente. Creía que era una persona agradable y formada, dispuesta a celebrar generosidad y gratitud con la gente y el territorio de acogida. No acostumbro a
encender polémicas digitales, pero sus cotilleos y críticas, por inesperados,
me impulsaron a responder. Escupir en la mano que ofrece pan es una mezquindad
inaguantable.
Detrás del
pensamiento, la madurez cobija el sentir. Su frialdad es solo apariencia.
En la travesía hacia
el olvido, la amistad escribe listas renqueantes, que se completan por omisión.
Todos los géneros
literarios despliegan en su recorrido la sensibilidad del yo; son espacios
reflexivos de una mirada indagatoria que explora los matices de fondo, los
ángulos dispares de su relación con el mundo.
La intrahistoria
personal convive con las asimetrías colectivas en un tiempo marcado por una
realidad paradójica: el que piensa distinto no es un adversario sino un enemigo, alguien que solo merece desprecio y odio. Y así no hay forma de hilvanar un proyecto colectivo.
Es febrero y las aceras congregan un contagio de prisas. Como si yo caminase a trasmano, pongo lentitud
en la mirada y en los zapatos. Tengo la cabeza y el corazón a pájaros.
Alguien habla en voz alta. Otro asiente a intervalos. Una multitud
conectada con un oído atento en la distancia. Sólo yo permanezco fuera de
cobertura. Quité el sonido al móvil y cuando lo enciendo me he perdido llamadas y mensajes me recuerda los asuntos literarios que hay que
programar. Debería ayudarme más a mí mismo; solo, no puedo.
Pido un café con leche y abro un libro. Apenas leo unas líneas. Junto a ella, elijo
un ventanal que testifica el tránsito incesante. Frente a mí un asiento vacío y
esa caligrafía de la ausencia que escribe en lluvia oblicua. Personifico un desamparo que no
ocupa sitio y que mira en silencio, mientras bracea con las dudas del superviviente. No debo escribir un diario; me mana la tristeza y hay que ser
optimista, aunque no sepamos cómo.