martes, 8 de septiembre de 2026

LA VOZ DEL AGUA

Los caños
Imagen
de
Internet

 

LA VOZ DEL AGUA


Cuántos manantiales sin agua potable.

 Esas páginas impolutas y frías, sin glóbulos rojos.

 El aspirante a personaje concede al ombligo un interés escénico.

 Discreto, en la mirilla de la mañana pide asilo el esqueleto de un dinosaurio.

 Mientras se aquieta la bruma, el sol es una lámpara minúscula, de segunda mano.

 Los insectos sobre la tierra fría del sendero.  Soledad camuflada de vida.

 La trastienda mental de quien sustituye amigos por animales domésticos.

 Como gesto de autoprotección, espío los versos sueltos de mi vecindario.

 La rutina carboniza el asombro.

 Aquel vegano mantenía un oficio rentable con sus contradicciones; practicaba la ganadería extensiva.

 Guarecidas en la laringe, las fibras del hambre se digieren mal.


(Aforismos de verano)



 


lunes, 7 de septiembre de 2026

EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES

Belleza
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



  
EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES                             
 
El arte de vivir los lunes
requiere cierta práctica y algo de teoría,
saber de estratagemas y confabulaciones
y adjetivar la prosa cotidiana
con una terca voluntad de estilo.
Incontables acechan
los peligros desde el primer café,
crecen cuando un olor
anuncia escuetamente la leche derramada,
se reproducen con duración de días laborables
y en guardia se mantienen,
tal seguros precintos,
entre los pasajeros del tren crepuscular
que nos devuelve a casa,
al reclamo del lecho hospitalario.
El arte de vivir los lunes
sobrevive y se esconde
en vacuas reflexiones como ésta:
nada es eterno, salvo un lunes.
 
                      JOSÉ LUIS MORANTE
                      (De Población activa, 1994) 

sábado, 5 de septiembre de 2026

AHORA QUE ES TARDE. ANTOLOGÍA POÉTICA 1990-2020

AHORA QUE ES TARDE
Antología poética 1990-2020
José Luis Morante
Prólogo de Antonio Jiménez Millán
Editorial La Garúa
Barcelona, 2020

  

EL SUELO MOVEDIZO DEL POEMA

                                    

   Para reflexionar sobre el misterioso encuentro con el poema resulta útil una panorámica del trayecto. Una antología personal no es una aleatoria colección de poemas sino un libro unitario, orgánico, con meditada articulación formal, contenidos selectos y un deambular marcado. Alude Ahora que es tarde. Poesía 1990-2020 (La Garúa, 2020) al recorrido de tres décadas de escritura. Diez poemarios que mantiene un orden cronológico, con el añadido de inéditos de la obra en marcha Nadar en seco que se publicaría en 2022. Las composiciones asumen esencialidad y despojamiento: ser claro es ser preciso.
   En mi poesía prevalecen unos cuantos temas que imponen su presencia de manera más o menos continua. La entidad del personaje y las variantes de su dimensión existencial ya están en “Heterónomos”, poema que aporta Rotonda con estatuas, carta de amanecida, editada en 1990; la fisonomía del sujeto inspira también composiciones de entregas posteriores como “El otro” y “Autobiografía”.
  No basta con existir; muchas veces ocupa la atención lo antagónico, aquello que conspira contra las previsibles coordenadas del deambular cotidiano. El enemigo está ahí, forma parte de nuestra soledad; su lucidez pone en duda convencionalismos y contradicciones, descubre el suelo movedizo de los dogmas. Son las pautas de Enemigo leal, donde la ironía también es una forma de aceptar los hechos consumados.
   La lógica utilitaria inspira el título de Población activa cuyo primer poema “El arte de vivir los lunes” objetiva el tedio con un tono frío, acto para confirmar la sospecha de un horizonte limitado: hoy como ayer, mañana como hoy. Las similitudes entre el yo biográfico y el ser literario abundan en Población activa, Causas y efectos y La noche en blanco, con referentes sentimentales que hacen de la convivencia una indagación sostenida. En Causas y efectos el anecdotario biográfico cobre mayor presencia: los días de infancia, la presencia del padre, el aprendizaje sentimental y la fuerza de enlace con la realidad. Si manipulamos la proclama de Rimbaud que convertía al yo en otro, el aserto es igualmente válida: el otro es yo.
   El espíritu romántico de Gustavo Adolfo Bécquer tuvo conciencia de que el sueño es núcleo y actitud poética. No son pocos los momentos donde resulta difícil discernir qué cosas sucedieron o cuáles son fragmentos oníricos. Creo en una sensibilidad sutil y etérea que saca a la realidad de su letargo para explorar interiores.
   Fernando Pessoa añadió una nueva dimensión al viaje; el supuesto enriquecimiento que depara el camino se convierte en copioso inventario de pérdidas; desde este registro escribí los poemas de Largo recorrido que emplea como único metro versal el endecasílabo para subrayar la monotonía.
   En la poesía realista el empleo frecuente de la primera persona, tan apropiado para el tono meditativo, tiende a confundir el ser poemático y el biográfico. Son entidades distintas, aunque emparentadas: el primero se nutre del fondo de experiencias vivido o imaginario de quien escribe. En  La noche en blanco el yo poético se enfrenta a un estado temporal de vigilia. Fármacos y relajación para conciliar el sueño han fracasado y anida en las papilas ese sabor acre en el que los relojes laten con obstinada pereza. En ese lapso el sujeto se aplica en la construcción de otra presencia, crea un ser con el que accede a desiguales estratos emocionales. Asistimos al despliegue hacia un ideal que hace suyo un aserto de Julio Cortázar: “creo que soy porque te invento”. Ese conocimiento se inicia junto al mar, siempre símbolo de plenitud y apertura. Los entornos naturales tienen algo de verdad que existe frente a las mudanzas; en ellos percibimos un ritmo sosegado, vivificador, que se transmite al espíritu. El poema no se atiene a las exigencias de la descripción; busca intersecciones, hay una identificación con el paisaje físico. Es una presencia necesaria que impregna los tejidos; alrededor están los objetos domésticos, el ámbito cercano que nos pertenece. También otras circunstancias que, en apariencia, no nos rozan pero que representan ámbitos amargos de la existencia, donde la mirada incide en la desposesión y el vacío. Cada proyecto personal está condicionado por la creciente jerarquía social que condiciona el libre albedrío. A la tesis de Jean Paul Sastre “estamos condenados a ser libres” hay que añadir que tal destino no habla de condiciones sombrías.
   Mis poemas no están exentos de ironía, acaso por los efectos lectores del verbo nihilista de José María Fonollosa. El pacto de convivencia, casi de modo inadvertido, va perdiendo su capacidad de asombro y, poco a poco, el espejo refleja rasgos de soledad. Cuando la incomunicación se evidencia, el diálogo con el otro enmudece. La creación es una estrategia para superar ese estado de islas.
   Llega la amanecida; vuelve el ahora y el tedio, la rutina de lo laborable: el análisis de la realidad. Hemos buceado en los interiores de un espejismo y corresponde el repliegue en lo individual. El final de la historia tiene el regusto de la melancolía, un sentido agónico, como este delicado haiku de Bashô: “Habiendo enfermado en el camino, / mis sueños / merodean por páramos yermos”.
   En el balance Ahora que es tarde una trama argumental, un hilo invisible que reordena el discurrir de los poemas: el aprendizaje de la decepción. Más que desánimo individual, se habla de un estado vital. Joan Margarit ha definido este andén con precisión demoledora: ”Llega el tiempo de no esperar a nadie”, de saber que ya, cuando parpadea la amanecida, es tarde. Nos queda la palabra, la tos convulsa del poema. Y, sobre los derrumbes, el andamiaje artesanal de la esperanza.
 
José Luis Morante
 
 
 


 

viernes, 4 de septiembre de 2026

DESDOBLAMIENTOS

inventario de mí
(Hombre en el espejo)
Rene Magritte


 

HETERÓNOMOS

Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cual fue la última causa
que les diera la vida.
 
Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita día y noche
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer
y, por lo mismo,
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos”)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.
 
A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde inicia el galope un sentimiento,
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.
 
El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que bajo el brazo trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente:
“hallé la puerta abierta
y me aburría…”
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.

   (Del libro Rotonda con estatuas, 1990)




 

jueves, 3 de septiembre de 2026

ABRIR LAS ALAS

Vuelo libre
Fotografía
de 
Internet

 

ABRIR LAS ALAS
 
(Aforismos)
 
 
Solo habla consigo cuando hay un intérprete disponible.
 
La impaciencia aconseja hornear semillas.
 
El toldo del tragaluz es un oxímoron.
 
Entre los misterios de la inteligencia, el empeño de ocultarse a diario.
 
Quien no sabe dónde ir  mantiene siempre un inquebrantable compromiso con el traspiés.
 
La humildad cumple con mérito la función de ser nota a pie de página.
 
Rareza: una amistad sin ánimo de lucro.
 
Cuando aletea cerca, el optimismo recuerda la mínima vibración de una libélula.
 
Esas voces que visten a diario papel de lija y ganan altura cuando callan.
 
Acabé identificando su belleza con el vacío; en ella, todo es nada.
 
Es acaparador y avaro; cuando respira guarda el oxígeno y el anhídrido carbónico.
 
Qué triste la lectura volátil, la que no tiene huellas dactilares.
 
 
(José Luis Morante)
 
 
 
 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

NADAR EN SECO

Las Cogotas
(Poblado vetton de Ávila)
Fotografía
de
Rubén Sánchez Santana

  

NADAR EN SECO

 

 

El tiempo que no tuve nada en seco.

En él cada brazada recolecta

los acordes secretos de la profundidad.

De cuando en cuando,

rasgan la superficie huecos húmedos

de cuyo fondo emergen

estelas de luciérnagas.

Mas un sudor salobre

desdice la quietud,

impulsa cercanía

hacia el contorno exacto del trascielo.

 

No dejo que el cansancio me carcoma.

Sacudo el agua ausente.

En los brazos maltrechos

hay jirones de mí.


                          (Del libro Nadar en seco)





martes, 1 de septiembre de 2026

JORNADA LABORAL

Días laborales
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

JORNADA LABORAL

 

  Nunca hay excepciones. Cuando habla consigo miente a cada instante. Eso le obliga a un inacabable fingimiento para demostrar que se cree a sí mismo. Su cuerpo sobrelleva un gravoso cansancio. Envejece en silencio. Desempeña a diario una doble jornada laboral.

 

(De Cuentos diminutos)