miércoles, 4 de marzo de 2026

CON VOZ DE DIARIO ÍNTIMO

Evocaciones
Laguna de El Bohodón, Ávila
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

CON VOZ DE DIARIO ÍNTIMO

Escritura y docencia; un vecindario avenido, en régimen de bienes gananciales,  que paga en común los recibos de la incertidumbre diaria.

Resulta abrumador el número de escritores que sustituye la literatura por la Sociología. Se van y cuando regresan, desde las tinieblas de la realidad, son otros

Una certeza me mantiene apegado a los libros: la poesía no cae del cielo sino de las estanterías.

Nada azora tanto como encontrarse con nuestras limitaciones. Cada libro oculta un fracaso premeditado.

Huelga de formas métricas cerradas. Me llegan las reclamaciones de sonetos, décimas y haikus descontentos con sus límites formales.

 Vivir a campo abierto; las aceras congregan un contagio de prisas.

 Alguien habla en voz alta. Otro asiente a intervalos. Una multitud conectada con un oído atento en la distancia. Solo yo permanezco fuera de cobertura.

Elijo un mesa apartada que testifica el silencio incesante. Frente a mí los asientos vacíos del pasado  y esa caligrafía de la evocación que escribe en lluvia oblicua.


(Anotaciones)



martes, 3 de marzo de 2026

ENCUENTRO

Los otros que perdí
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 


ENCUENTRO

Aquel día gozaba de la lluvia
bajo la espesa fronda de un parque solitario
y tropecé conmigo.
Miré mi rostro
con curiosa sorpresa;
me hallé un poco más viejo, más cansado,
abrumado quizás
por un escepticismo prominente y asiduo
y una antigua tristeza
palpable, aunque recóndita.
Sentados en un banco prodigamos
leves toses, murmullos,
dilatados silencios y miradas furtivas.
El tiempo parecía detenido,
hasta que una acuarela de ceniza
ensombreció el crepúsculo.
En tanto se alejaba,
una temprana rosa depositó en su sitio
efímeros instantes de belleza
que, de común acuerdo, ambos no vimos.
Respiré hondo;
todos sabéis qué indecible fragancia
emana de la tierra cuando llueve.

     (Ahora que es tarde. Antología poética (1990-2020)




lunes, 2 de marzo de 2026

UN PASO MÁS ALLÁ

Espera

 

MÁS ALLÁ

 El final de ruta añade a la topografía habitual una fotografía desenfocada del paraíso.

 *

 La indecisión transforma cada paso en cruce de caminos.

 *

 El observador comprende cuando escucha la trama argumental del paisaje.

 *

 Romeros digitales en el Camino de Santiago; peregrinos musculosos con equipación deportiva, publicidad en el casco y todo tipo de artilugios tecnológicos.

 *

 Ítaca y el impulso del viaje. No la meta, sino el recorrido.

 *

 Se enamoró en plena escalada de la cara norte. Cota 2570. Músculos y nervios repetían que iba por buen camino.

 *

 Sin regreso el viaje es estéril.

 *

 Empleaba la lentitud del sedentarismo en diseñar rutas marítimas con olas fijas.

 *

 De algunos viajes vuelven otros.

 *

 El exilio. Un bosque de árboles trasplantados y especies exóticas.

 *

 “Me gusta avanzar con paso firme”. Dijo frente al silencio de los acantilados.

 *

 Perseguir la estela del yo. Ir más lejos. Hacia dentro.

 *

 Ser testigo en el viaje de una realidad proteica, con haz y envés, ajena a la senda amañada del turista.

 *

Antes de partir se apunta a un taller literario sobre el arte de novelar. Los recorridos aproximan pormenores reales y ficción.

*

El trayecto largo altera la identidad. La imagen en los espejos del hotel nunca es fiel al original.

*


domingo, 1 de marzo de 2026

APARICIONES

DESDOBLAMIENTOS

 

APARICIONES

 

Como si necesitase propagar las nociones del miedo, su desastrada imagen regresa en el espejo de improviso. Recuerda un destello diluido que va perdiendo intensidad. Hay en los gestos un estar apocado. Su soledad conforme conjetura que está en ese tiempo en el que los fantasmas no son pesadillas sino compañía.

(De Cuentos diminutos)



sábado, 28 de febrero de 2026

SEQUÍA MENTAL

Después del incendio

 

SEQUÍA MENTAL

Las ilusiones salvaguardan los periodos de sequía mental, muestran una querencia natural por los proyectos inacabados.

A los fanáticos de las ideas incendiarias les viene bien la proximidad vecinal a un parque de bomberos.

La literatura dista de ser vida literaria a granel, ese mercadillo de intereses individuales.

Una obligación ineludible del cerebro formado es ser coherente. Si alguien pone púlpito y considera que España es un país periférico y subdesarrollado, es absurdo que se asiente aquí. El mundo de las opiniones sensatas no debe estar en conflicto con los itinerarios de la razón.

  

(Anotaciones del diario)



viernes, 27 de febrero de 2026

ALICE MUNROE: LA HUMILDAD DEL RELATO


 

ALICE MUNRO. LA HUMILDAD  DEL RELATO.

 
   La decisión del sanedrín literario sueco de conceder la antorcha del Premio Nobel de Literatura en 2013 a la canadiense Alice Munro prodigó en los medios de comunicación de todo el mundo abundantes informaciones biográficas. Nacida en Wingham, provincia de Ontario, en 1931, pasó su infancia en un ambiente rural del gélido interior canadiense, con severas dificultades económicas familiares. Tras establecerse en Vancouver ejerce distintos oficios y a partir de 1950 va cimentando un sólido trayecto escritural en el que el cuento se convierte en centro creador de su escritura.
   Como enunciara la escritora en entrevistas y tertulias literarias, su existencia sólo cobra sentido en la escritura, donde no pocas veces la letra pequeña de lo autobiográfico actúa como venero temático. Es en el cuento, un género mayor del siglo XX, donde habita lo esencial del sentir literario. En Alice Munro el cuento tiende a describir historias sin épica, con el énfasis apagado de lo cotidiano. Así sucede en su colección de cuentos Demasiada felicidad, cuyos trayectos accionales requieren un desarrollo temporal  de media extensión para precisar las circunvalaciones de actitudes vivenciales siempre de paso. Los cuentos abordan instantáneas de protagonistas y secundarios empeñados en una carrera de fondo de metas difusas. Lo contingente acecha. Siembra estados de angustia capaces de cambiar el rumbo de una voluntad que no se guía por ideas abstractas sino por motivaciones de escasa relevancia. Y lo mismo ocurre en su última entrega Mi vida querida, donde volvemos a percibir la estética singular en el aliento creativo de la escritora canadiense.
   Ni espacio ni tiempo precisan datos exactos. De esa atemporalidad emerge la geografía vivencial de  lo doméstico. Son territorios para supervivientes que reiteran tareas habituales en intervalos cronológicos en los que apenas cabe la sorpresa. Y, sin embargo, ésta reclama un espacio secreto de la intimidad individual como si fuera materia central de un submundo hermético.
   En los cuentos de Alice Munro cobran relieve los perfiles femeninos, siempre llenos de complejos estados emocionales, obstinados en la paciente espera de lo extraordinario. Mujeres atentas y receptivas crecen hacia dentro mientras muestran su cansancio ante una realidad manipuladora y llena de cicatrices, que de cuando en cuando se ilumina con una relación personal, con un deseo cumplido, con la calma resolución de un conflicto sin tregua, o con el espejismo de una felicidad que nunca dura demasiado.
   Cada género literario tiene un selecto grupo de voces mayores que ratifican la mena central de una estrategia expresiva. En el cuento estará siempre la humildad de Alice Munro, la incontestable honestidad de quien siembra el asombro con manos de mujer en la piel del desierto.
  
                                                          


jueves, 26 de febrero de 2026

PROBLEMAS AUDITIVOS

El cantar de los pájaros
Fotografía publicitaria

 

AUDÍFONOS

 

   Ausente habitual en el silencio, se puso a leer la carta personal  del dueño de la tienda con interés creciente. “Los audífonos serán una extensión del cuerpo, una abertura para recuperar en lo diario el canto de los pájaros, el gotear de un grifo mal cerrado, o el mismo caer inadvertido de las hojas…”. La cadena de precisiones saltó por encima de su incredulidad, advirtiendo que, cerca, ocurren maravillas insólitas, como en los dormidos itinerarios de la inocencia. No se desanimó ante la compleja instalación manual en el pabellón auditivo. Todo era difícil. Por el ventanal del salón percibió una mañana de luz oblicua, sesteando en el jardín. Salió fuera. Buscó un sillón y acogió distraído un libro de poemas de José Hierro para la espera. No recordaba el canto de los mirlos. Una hora después, el reloj comenzó a prodigar algún bostezo. No sucedió nada. En el jardín, los signos de reconciliación con el sonido se mantienen al margen. Suspiró sin exigir. Nada justifica la duda o el desengaño, todavía. A veces, la esperanza no es más que un intento de fuga.

(Cuentos diminutos)