lunes, 18 de noviembre de 2019

OJOS DE LUNES

Café matinal
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



OJOS DE LUNES


El toldo del tragaluz es un oxímoron.

Entre los misterios de su inteligencia, ese empeño en ocultarse a diario.

Un ejemplo de fidelidad  extrema; mantuvo siempre un inquebrantable compromiso con la estupidez.

Cuando aletea, el optimismo recuerda la mínima vibración de una libélula.

Esas voces que ganan altura cuando callan.

Acabó identificando su belleza con el vacío; en ella, todo es nada.

Tan avaro que cuando respira se queda con el oxígeno y con el anhídrido carbónico.

(Aforismos de lunes)




domingo, 17 de noviembre de 2019

DESAPARICIONES Y OCASOS

Refugio
Imagen
de
Internet



DESAPARICIONES Y OCASOS

  Desde hace varias semanas, no estoy. Ignoro si la ausencia es un ocaso momentáneo, o una voluntariosa fuga hacia los pedregales de ninguna parte. Así que ando aplicado, con las varias ausencias que conformo, en la tarea de encontrarme. No sé vivir a solas, sin esa voluntad que me despierta en medio de la noche recordando el inventario de asuntos pendientes.
   Durante algunos años pensé que daba cuerpo a un sujeto central e indivisible, destinado a vivir en el monolito de mi identidad. Nunca imaginé esa atracción interna por la vida nómada. Me doy prisa en la búsqueda, antes de que empiece a olvidarme. 

(De Cuentos diminutos)




sábado, 16 de noviembre de 2019

HIRAM BARRIOS. APÓCRIFO (AFORISMOS)

Apócrifo
Hiram Barrios
Prólogo
de
José Luis Morante
Editorial Naveluz
Colección La Hormiga
México D. F, 2018 



PRÓLOGO

Quien calla nunca es trivial;
quien habla lo es casi siempre.

HIRAM  BARRIOS


   Entre las incertidumbres del siglo XXI las formas literarias breves han conseguido reconocimiento inesperado y una resonancia especial que acrecienta su práctica. Son un signo de época. Conceden una percepción súbita de la realidad cuyo carácter, temporalista y mudable, tiene consecuencias inmediatas en los quehaceres del lenguaje. Sucede con el haiku, esa japonería aclimatada al castellano cuyo mensaje da cauce a la impresión instantánea, el microcuento, ficción de argumento resolutivo; y el aforismo, una miniatura reflexiva repleta de connotaciones.
   Hiram Barrios (México, D. F., 1963) creador plural, traductor y docente en ejercicio en las aulas del Instituto Tecnológico de Monterrey se adentró en la tradición literaria paremiológica en Lapidario. Antología del aforismo mexicano (1869-2014). Era un balance de la aportación cultural de autores foráneos, con algunas voces del exilio español asentadas tras la guerra civil, y firmas de otra geografías. El escritor definía el proyecto con tono humilde, “como un trabajo liminar, exploratorio y en construcción” y lograba un libro riguroso, de didáctica unitaria que sondeaba vínculos entre escuelas y autores en un paréntesis temporal de siglo y medio. Una obra excelente para un momento donde el ciberespacio está cambiando las reglas del género y las posibilidades de recepción.
  Con Apócrifo Hiram Barrios se integra en la práctica aforística aportando su versión particular de la economía verbal. La decodificación lectora concede al título, como elemento paratextual,  una tripe función: identificadora, referencial y distintiva. Así que antes de adentrarnos en el cuerpo de la obra conviene recordar las dos connotaciones básicas del término. En su acepción académica, alude a un adjetivo que califica lo simulado, inexistente o fingido; la etimología popular emplea el término para encuadrar comentarios u opiniones subjetivas que carecen de fundamento, que siembran rumores que no se pueden constatar. Así pues, Hiram Barrios pone bajo sospecha la práctica de este género de intensidad, que busca ahorrar pasos entre la niebla de lo digresivo.
  La observación estimulada por el rótulo no desdice la naturaleza singular del género. El aforismo preserva la autonomía de cada fragmento y la pluralidad de inquietudes semánticas. El escritor establece para los rasgos temáticos y formales del corpus una ruta de lectura de quince secciones. Su primer tramo es “Diario o culto” tiene una base testimonial, como si el yo biográfico personificara al protagonista en sus interacciones cotidianas con un entorno que difunde estrategias cognitivas: “Los mejores aforismos los escupo en la calle. En el asfalto está mi aforística”. Los breves nacen de circunstancias concretas y dejan constancia de una subjetividad que respira a pie de calle. Pero el cauce natural del aforismo es la contradicción;  si el sujeto busca a ras de suelo la huella firme de algunas certezas, esta actitud es compatible con “las videncias del oráculo”. La intuición predice. Esta clarividencia desconfía del logos: “Un hombre, a solas con su pensamiento mucho tiempo suele ser peligroso”, “No pensar como medida preventiva”, “Los mensajes más oscuros son los que alumbran más”. La construcción de los aforismos integrados en “microhistorias” dibuja un perfil de cercanía con el relato ultracorto, no solo por la precisión extrema del lenguaje sino por el carácter ambiguo y la capacidad de sorprender mediante una visión no convencional del hilo argumental. Así lo constatan estos ejemplos textuales: “Cordura. Antes escuchaba voces. El psiquiatra me recetó pastillas: ahora son las voces las que me escuchan”; “Irresistible. Mi esposa es atenta y complaciente: una delicia de mujer. Por eso busco amantes.”; “El legado. Pelearán hasta matarse por los bienes del difunto. Los males se heredan por igual.”
  Otra modalidad de frontera con el aforismo es el epitafio. Entre ambos abundan los motivos conectores e igualatorios: egocentrismo, solemnidad lapidaria, posicionamiento temporal. Queda recalcado en abundantes aciertos expresivos: “El genio. Lo enterraron vivo, siempre adelantado a su tiempo”, “El librepensador. Luchaba por la verdad. Su obra lo desmintió”.
   Escribir aforismos es alzar un entorno de habitaciones soleadas con una buena orientación que propicie borrar sombras y convoque al desaprendizaje para que el trazo sutil de la existencia avance con nutrientes nuevos, inmediatos, volátiles y el activo destello del relámpago.
   En el remanso de Apócrifo siempre hay sitio para la gota de claridad inesperada en la que se despliega la capacidad oratoria de la inteligencia y el necesario silencio: “Callemos mejor para entendernos”. Así afloran las aristas de un tiempo fermentado que el aforismo se empeña en moldear para lijar sus distorsiones. Es un quehacer continuo y atomizado, con voluntad, con fe, sabiendo mientras camina que “el aforismo es un atajo”.

José Luis Morante





viernes, 15 de noviembre de 2019

ÁNIMO A FLOTE

Equilibrios
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


ÁNIMO  A FLOTE

A todos los que a diario
abren las manos para que nada se hunda



Si miras con atención el lugar que ocupas, donde estás no hay nadie.



En el apagado discurrir del tiempo, adanes primigenios que aguardan todavía una manzana.


El  verbalismo artificioso encala la escritura, pinta fachadas de víspera de feria.


En la madeja de la gratitud se apelmazan los hilos sueltos.

  
Los viernes aseguran un tedio prometedor, hecho de puntos suspensivos.


 En la poesía bucólica, espontánea colaboración de una coral ecológica: piedras, juncos, pájaros y nubes…

  
La poesía es un yo caligráfico, angustiado por su propia identidad.


Aversión a la lógica. Un pensamiento único y en continuas tareas de agitación.


Sabe aceptar disculpas; mantiene con la sordidez una amistad vitalicia.


La autonomía imaginativa del sueño requiere folios blancos por su inclinación a lo imposible.


El subconsciente poético confía en el potencial de los precursores.


Punto de fuga. Nostalgia de un lugar que no existe.

(Selección personal)



miércoles, 13 de noviembre de 2019

MIGUEL CATALÁN. SUMA Y SIGUE

Suma y sigue
Miguel Catalán
Prólogo de Carmen Canet
Epílogo de José Luis Trullo
Ediciones Libros al Albur
Sevilla, 2019


INSISTIR, PERSISTIR


   El inesperado fallecimiento de Miguel Catalán (Valencia,1958-2019), Doctor en Filosofía, profesor universitario, ensayista y autor de una abundante producción paremiológica compilada en el volumen Suma breve (Trea, 2018) despertó el sentir solidario de muchos compañeros del decir breve que homenajearon Al escritor a través de las páginas de la revista digital El Aforista.com. Y sirve también de homenaje la compilación Suma y sigue –qué título más atinado- que se abre con una breve introducción de Carmen Canet titulada “La ética en persona”. Tan vehemente titulación refrenda la desconfianza en el ahora. Es sabido que vivimos un tiempo de valores crepusculares, que pospone los elementos actitudinales marcados por la ética, para enaltecer el positivismo funcional y el individualismo atroz que preside nuestro tiempo. Miguel Catalán era rigor y afecto, compromiso con el ser, alejado del estropicio bullanguero del estar.
  Carmen Canet recuerda la presentación de la antología Concisos en Madrid que supuso la posibilidad de intercambiar saludos y proyectos futuros con los antologados. Así nació ese intervalo afectivo y la colaboración en Diccionario Lacónico (Sequitur, 2019), una impresionante obra colectiva impulsada por Miguel Catalán que amaneció hace unos meses y en la que estuvo trabajando durante treinta años. Como recuerda la escritora almeriense asentada en Granada, era “un libro de amistad” de ingenio, de laconismo y poda., un ejercicio de reflexión que buscaba la esencia bajo el epitelio de las palabras.   
  El conjunto seleccionado en Suma y sigue, libro inédito que estaba en prensa cuando fallecíó el escritor, continúa perfilando la propuesta fragmentaria de Miguel Catalán. Como escribí en mis anotaciones sobre su obra aforística completa “permite definir con lúcida solvencia el carácter ontológico del aforismo y su evolución en el discurrir. El término siempre está vinculado a un territorio de intersección entre literatura y filosofía que es base común de todas las entregas”.
   En la contundente concisión de sus textos se acoge la verdad de la experiencia y se abre las manos a la formulación activa de la paradoja como contraste ante una realidad de límites difusos y de cimentación movediza. Las paradojas son semilla en los surcos sentimentales que enriquecen el barbecho de la temporalidad y son lluvia frecuente en los campos semánticos que aglutina la existencia en la plaza diaria de lo colectivo. Eso da pie a organizar los textos por enunciados representativos que ponen en su formulación una clave temática: “Amor atlético”, “Demasiada dignidad”, “Reminiscencias del bachillerato”, “Malas noticias para la posteridad”… Al percibir esos enunciados, asoma la cabeza la ironía, como si la partitura de la trascendencia se interpretara en tono menor, en ese tono que transforma el decir filosófico en hilachas de sentido común.
   Los nuevos aforismos de Suma y sigue postulan la complejidad del trayecto cotidiano; formulan un diálogo de asimetrías entre lo subjetivo y la realidad del entorno. Sus temas se asoman  a las costuras de la experiencia. Se llenan de matice, aunque estos a veces sean contradictorios o definan estados de ánimo dispares, como si en su amanecida la escritura plegara pasos a la condición de ser.
   Ya se ha comentado que el libro se cierra con un epílogo de José Luis Trullo, aforista, director de la mejor revista dedicada al género e incansable editor. Las palabras del andén final, acogidas bajo el epígrafe “Despedida (sin cierre)" recuerdan afectos compartidos, intercambios de libros y palabras de aliento en proyectos comunes, siempre alumbrados por la cartografía meditativa del aforismo. El coordinador editorial de Libros al Albur resalta la generosidad de Miguel Catalán y la particular estética del escritor en torno al decir breve: “Era el suyo un aforismo muy característico, que se aleja de las fórmulas clásicas para indagar en formatos mixtos”. Acierta plenamente Trullo en su mirada crítica; Miguel Catalán expande el aforismo y lo acerca a la cita o la reflexión sociológica, lo convierte en anécdota o suma a su carga expresiva enunciados lúdicos.
   Suma breve descubría el excelente volumen conceptual del decir fragmentario de Miguel Catalán y catapultó a su autor a las primeras filas de aforismo contemporáneo. Suma y sigue quiere ser una prolongación esencial, un mínimo muestrario que ahora ve la luz por primera vez y contiene la introspección reflexiva de un escritor múltiple, la palabra afectiva de quien insiste en alzar la voz en la oquedad poblada del silencio.



martes, 12 de noviembre de 2019

NIEBLA DENSA

Borrados
Fotografía
de
3lentes.com



NIEBLA DENSA

Andar es no moverse del lugar que escogimos

MARÍA VICTORIA ATENCIA

  Aunque desempeñe su labor comunicativa habitual,  o sea un asunto privado, la escritura  necesita un contexto previo, un encuadre correcto que no desfigure sus bordes. Sin él la ternura se convierte en erotismo y el erotismo simula ser pornografía. Su comprensión requiere, por tanto, una mentalidad expandida para comprender que los mensajes contienen otras percepciones de la realidad; sus palabras emergieron en un espacio y tiempo concretos.

  Valoro mucho la confianza, esa luz que oculta la niebla, esas gotas frescas que alejan la sed.

  El optimista es proclive a la grandilocuencia; cree que la amistad es fuerte, como la raíz de una secuoya. Así que sufre un terrible efecto erosivo en su ánimo cuando descubre que la reptante fuerza que imaginaba es solo un hilo suelto, el expandido temblor de una telaraña.

  Desvela el tiempo una paciente labor de sondeo para alumbrar identidades, tramas y personajes que reconstruyen con fidelidad nuestras relaciones sociales. En ellas, la soledad camina una propuesta introspectiva, elegíaca e intimista.

  El ahora se convierte en tiempo narrativo de una identidad incierta. Soy una estela que pregunta con insistencia, en primera persona, al despertar de su memoria por sus indicios sentimentales.

  Los otros son aproximaciones esporádicas. Tanteos afectivos.

(Diario de otoño)



lunes, 11 de noviembre de 2019

LA GRIETA





LA GRIETA

   Con terco sosiego, inadvertida, la grieta se adhirió una mañana a la pared frontal del dormitorio. Cuando la descubrí era solo un hilo negro, un poso de sombra. Poco a poco aumentó su tamaño hasta convertirse en grafía desapacible. A través de su trazo puede verse un paisaje cambiante que en los días ventosos deja en el dormitorio arenas y hojarascas, ramas leves, esquejes de rosales.
   Sobre la pared, la grieta sigue aumentando. Concede a mis sentidos la fugaz sensación de abarcar todo. Hoy, al despertar, mostraba la aletargada arena del desierto.

(De Cuentos diminutos)