domingo, 7 de agosto de 2022

CON LUZ DE AGOSTO

Por tierras de La Moraña
Fotografía
de
Javier Pérez


 CON LUZ DE AGOSTO

El enfado conmigo mismo, por olvidar el móvil y los artilugios adecuados para unos días fuera de casa, nada sostiene y a nada da forma. Sonrío. Aceptación de lo precario: soy el único responsable de mis carencias y además no tengo remedio.

Desde la autovía que enlaza Ávila y Salamanca se percibe la llanada de oro de la Moraña, tras la recolección. La tierra cuajada de cereales me recuerda los días de infancia en El Bohodón, el municipio donde nací. He sometido las imágenes de aquel tiempo a una mitificación permanente. Todo fue muy hermoso, aunque sucediera de otro modo.

Aquí tampoco falta la banalización extrema de las opiniones y el socavón mental de quien tiene razón siempre.

Leo porque los libros sosiegan el incendio, ofrecen una visión más lúcida de la soledad y aceptan el yo múltiple, donde se cobijan incertidumbres, tristezas y fracturas.

Apuntes de verano



sábado, 6 de agosto de 2022

TRAMPANTOJOS

Aparejos de cetrería
Christoffel Pierson
Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid)

 

BODEGÓN

 

   Marcia busca en un sueño los besos que no dio, y llena de humedad su piel dormida. En medio de un silencio claustrofóbico, Lena cuenta avalanchas de pasos y exilia la memoria inadvertida. Impregnada de polvo, la moneda perdida reclama en el rincón la mano abierta que resucite el vuelo a cara o cruz. Una araña descifra el agujero que reabre la sombra en la pared.  Son tercos trampantojos que pintan jeroglíficos en la retina abierta de los días. Pliegues de un bodegón que exigen cuando llega la luz tenue una porción exacta de asombro y extrañeza.

(De Cuentos diminutos)





 

viernes, 5 de agosto de 2022

TEORÍA DEL SUEÑO

Espera
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana



 TEORÍA DEL SUEÑO

Todo sueño cumplido es prematuro.
Su tácita presencia pone en duda
que hasta ayer mismo fuera
objeto de un afán cuyo rescoldo
no se apagara nunca.
La posesión no acalla
esa voz inquietante
que aspirara a lograrlo
ni da paso a la tregua que permite el sosiego.
Intangible y fugaz
como el vuelo de un ángel,
los perfiles del sueño no conocen
la hondura hospitalaria del espejo
ni el peso de la luz.

    (De Mapa de ruta, 2010)



jueves, 4 de agosto de 2022

LECTURAS DE VERANO (Entrevista)

Desayunos en la hierba
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

Una conversación con  José Luis Morante

Tasio Luna

 Agosto comienza senda en este verano de normalidad y regreso a los hábitos de siempre, tras el paréntesis pandémico, y el móvil permite una conversación sosegada con el poeta y crítico abulense que pasa unos días familiares junto al mar, aunque mantiene activo su blog “Puentes de papel” ese escaparate de novedades al paso.

  ¿Cómo vive este tiempo de desasosiego general, con derecho a queja continua?
 
La idea de Jorge Manrique sigue en alza. Parece que cualquier tiempo pasado fue mejor; pero problematizar la realidad solo lleva a la saturación informativa y a la intemperie de la depresión; en lo personal, aunque no soy ajeno a las contingencias que zarandean nuestro presente, siempre procuro percibir el entorno con retina optimista, que aloje unos hilos de luz.
 
 
 Sin embargo, los titulares informativos descabezan cualquier optimismo, son empeños diarios en dibujar sombras.
 
Hay secuencias reiterativas que son de obligatorio consumo: la guerra de Ucrania por la infame voluntad expansiva del dictador ruso, los incendios forestales, que son sumas de ineficacia en la gestión ambiental y en la prevención a largo plazo y que tienen un incomprensible componente humano en los pirómanos, esos seres abyectos de cerebro enfermo. Pero el fluir existencial también arrastra claridad y transparencia, esas aguas de la convivencia sentimental, la cultura y el ocio. Hay que seguir nadando, incluso a contracorriente.
 
Hace poco leía un aforismo suyo en “Puentes de papel” que me encantó. Percibía el tiempo como una pautada transición entre sombrillas y paraguas…
 
Muy agradecido por ese recuerdo; esa imagen nació de una de mis lecturas de verano, del libro Diario de K. 2010-2022, de Karmelo C. Iribarren; es un poeta excelente y además un gran pensador desde la estela mínima del aforismo; en sus poemas el paraguas es un elemento de uso común, como lo son el mar, la lluvia, la soledad o la mesa del bar frente a un café que actúa como aquella magdalena de Proust que invita a la recuperación del tiempo perdido.
 
¿Qué otras lecturas comparten sitio a pie de mar?
 
Por un trabajo profesional pendiente, me acompaña una selecta colección de libros de la poesía más joven, la que se editó en 2021. Desde mis primeros años de crítico literario, me ha parecido una tarea fundamental oír la respiración poética del presente, ver cómo se renueva la creación incorporando rupturas y matices; así que  el menú principal son los poemarios más recientes y sus actores de reparto.
 
 
¿Sólo poesía a diario?

Aunque así fuera, no sería ninguna monotonía ni abriría callejones de sombra al aburrimiento; leer poesía es el sustrato natural de mis tareas desde hace más de treinta años. Pero también he traído algunas revistas literarias (Turia, Paraíso y 143), cuyo paisaje plural fortalece el conocimiento de otros géneros. La literatura tiene una identidad múltiple y es una suma de protagonistas y secundarios.
 
Los que suponen la inutilidad de la poesía, critican en las redes sociales su condición elitista y minoritaria, incapaz de conectar con los intereses del público. Asocian las preocupaciones literarias al elitismo intelectual o, sin más, al postureo vanidoso. Algo que decir al respecto…
 
Claro que sí. Hay demasiada gente empeñada en decirnos cómo debemos pensar, cómo debemos ser, qué temas son prioritarios. Y a mí el gregarismo del grupo y el asentimiento a sus voceros me parece la razón más sólida para hacer exactamente lo contrario, lo que me dicta mi forma de estar en lo diario, Así que pleno empeño en ser yo, una labor difícil que exige no perder ni dos segundos en demostrar nada a nadie, salvo a la buena gente que entiende la poesía al modo de Fernando Pessoa: como una manera de estar solo.  
 
Tasio Luna
 
Oropesa del Mar, Castellón, agosto de 2022
 

 

miércoles, 3 de agosto de 2022

JUAN DOMINGO AGUILAR. ANTICINE

Anticine
Juan Domingo Aguilar
Editorial Universidad de Almería
Colección Librería del desierto
Almería, 2022


 

SESIÓN CONTINUA

  

   Aunque nació en Jaén en 1993, el trayecto literario de Juan Domingo Aguilar se vincula a Córdoba, como morador temporal de la Fundación Antonio Gala; también al municipio portugués de Óbidos, donde disfrutó, en 2019, una beca Unesco como creador residente, y, por último, al pujante clima literario de Granada, como estudiante universitario, promotor de eventos y escritor integrado en el catálogo de Ediciones Esdrújula. Allí ha preparado la antología Algo se ha movido, 25 jóvenes poetas andaluces que certifica una auténtica eclosión de amanecidas poéticas, también refrendada en la compilación Piel fina: poesía joven española. El poeta añade como rasgos propios la coordinación en la revista Zenda de la sección “Versátiles”, y un quehacer poético que marca sus primeras amanecidas con el libro La chica de amarillo Nosotros, tierra de nadie, reconocido con el XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros.
   El trayecto prosigue con la entrega Anticine, galardonada con el Premio Facultad de poesía de José Ángel Valente, en su quinta edición. En esta nueva ventana expresiva, el espacio poético se convierte en una visión esencialista del cine como expresión artística ligada al itinerario vital. La pantalla grande transforma la poesía de Juan Domingo Aguilar en un cálido inventario de símbolos, dispuesto a interpretar la sentimentalidad del yo poético. Los actores de reparto, al transitar lo laborable, comparten una herencia común: “todos son figurantes de una tierra ajena / en la que aprenden a amar con subtítulos”
  Tan hermosa lectura de la costumbre alienta el despliegue de una percepción reflexiva que plantea diferentes encuadres en lo vivido. El yo ficticio se mira a sí mismo en el poema, utiliza el lenguaje cotidiano como soliloquio confidencial que comparte secuencias. Esa expresión cercana adquiere un tono conversacional que reserva sitio a la evocación y el paso autobiográfico. La confidencia remueve el tiempo; vislumbra en él un fondo de ausencias que confirma la fragilidad del estar y el paso transitorio. Enlaza cada identidad con un paréntesis, más o menos, cerrado por el gregario transitar de los años.
  Esta visión, que aflora en la manera de entender la poesía, analiza también el tiempo histórico generacional. Indaga en el sustrato ideológico que sostiene un estar colectivo marcado por los contratos de formación, las habitaciones compartidas y el culebrón continuo del sustento propio. Hay que buscar en la oferta de empleo un puesto de trabajo que haga posible la independencia personal y el nacimiento de proyectos a largo plazo. Tan prosaica oferta vivencial se enuncia con fuerza en poemas como “Psicosis” al que pertenecen estos versos: “Nuestra vida juntos en un telefilme / basado en hechos reales / una sesión continua / en un cine de provincias / con escenas repetidas / y actores aburridos de sus personajes”.
  La idealización del ahora, marcada por  las condiciones precarias, languidece y se hace depositaria de una felicidad impostada. Nunca se salda la persistente distancia que separa el conflicto cernudiano entre realidad y deseo. Se trata de encontrar un mínimo sendero que preserve luces como el amor, el deseo y esa transformación de la rutina en esperanza.
   En el avance del libro hay una excelente atmósfera unitaria. Los poemas construyen un itinerario, una fotografía de trayecto, casi un continuo quehacer de focalización, que acerca y aleja la contingencia con los movimientos de cámara del poema. En la sección “Travelling“ la posición poética se acerca a lo colectivo: la guerra de los Balcanes, las consecuencias de una globalización que ha multiplicado políticas comunes en los contaminantes espacios del mercado o el aleatorio campo de minas de las relaciones internacionales que siembra inquietud y desasosiego en los ciudadanos más vulnerables.
   Un prolijo listado de películas sirve de excusa argumental para esas teselas visuales que albergan los poemas, siempre hechos desde la intensidad y la emoción. La poesía refleja la vida y alienta una actitud de resistencia y épica cotidiana frente a los hechos reales. Lo subraya con claridad luminosa la composición “Regreso al futuro”: “Mira Marty el futuro es esto / núcleos de población / con ventanas encendidas a media noche / mujeres que corren porque un lobo las persigue / en la oscuridad de los polígonos”. En las aguas claras de lo biográfico no hay distancias inalcanzables entre habitaciones privadas y pertenencias colectivas; todo forma un ovillo complejo de fusiones y entrelazados construyendo una realidad que evidencia derrumbes y erosiones. Que genera, por ello, incontables preguntas y reflexiones con las que alentar los renglones de una autobiografía ficcional. Los poemas de Anticine surgen en el cuarto de estar de la cercanía. Postulan el enfoque subjetivo y la manera personal de afrontar el road movie existencial y reflexionar sobre ella la evidencia de que todos somos secundarios que buscan cancelar un buen guion.

                                                      JOSÉ LUIS MORANTE





martes, 2 de agosto de 2022

CINE DE VERANO: PLANOS CORTOS

Emisiones
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



 CINE DE VERANO: PLANOS CORTOS  


Geografía global. Atlántida, Ítaca, Icaria, utopía y Hollywood.

Amistades al paso, fotografías hechas con la lente desenfocada.

En el abúlico rebaño de secuencias previsibles, la germinación del misterio; algo en qué pensar.

Cuando nadie los ve, los personajes prosiguen su destino. Tantean el futuro con la mano zurda.

El bostezo, ese diagnóstico discreto.

El esfuerzo del yo por ser fiel a su primera versión y la soledad deshabitada del final de rodaje.

(Del libro Planos cortos, Trea, 2021)


lunes, 1 de agosto de 2022

NADERÍAS ESENCIALES

Nudos gordianos
(Ecología doméstica)


CORBATAS SIN NUDOS


 A muchos medios de información y, naturalmente, a la confrontada oposición la propuesta del presidente sobre eliminar, en lo posible, el uso de la corbata, les ha parecido un  desatino. Y tal vez lo sea en su sentido literal. Pero si percibimos el sustrato interno de esa sugerencia encontramos una propuesta de calado: la suma de pequeños gestos y la colaboración de todos. No se trata de confiar en el espacio inabarcable de la macropolítica, sino en la asunción de un papel activo en el ahorro energético y en la preservación de los entornos naturales. Cada nadería es esencial.

(Apuntes de verano)