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miércoles, 10 de junio de 2026

HACER MEMORIA

Paisaje interior
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



HACER MEMORIA

 

No hay que juzgar a los hombres por sus ideas,

sino por aquello en lo que sus ideas lo convierten

   LICHTENBERG

No estuve, pero soy testigo.
 
*
 
arena y argamasa, alza el pasado los ocultos cimientos del ahora.
 
*
 
Siempre lo supe; encarno un pedazo suelto de la actitud de todos.
 
*
 
El inasible tiempo abre lecciones para enseñarnos a llorar sin llanto.
 
*
 
Para salvarse hay que escalar el muro que no existe.
 
*
 
En la oquedad de la memoria, sin hibernación, con la acronía de un fresco pintado en el aire, toda esta oscuridad.
 
*
 
La vela encendida recortó un minúsculo pedazo de noche e intenta contar un cuento antes de dormir.
 
*
 
Urgencia para vaciar la vejiga del odio.
 
*
 
Reconozco un camino de regreso, busco, como un quehacer irrevocable, el hilo leve del origen, pretendo desnacer.
 
*
 
Nos ahoga el mar del conformismo. La singladura borra olas, mareas y corrientes de lo traumático; nadie percibe dentro el desasistido silencio del fondo.
 
*
 
Todo lo que fluye me deshabita, niega que un día hubiera alguien en mí.
 
*

Oficio de callar

jueves, 20 de julio de 2023

ALGO DE VALOR


 

ALGO DE VALOR
 
Hay gente que se cree que todo
 lo que hace con cara seria es razonable
 
G. C. LICHTENBERG
 
   Contagió su existencia de un insólito afán acumulativo. Vivía en la sospecha de que era depositario de un derecho excluyente y privado. Todo le pertenecía. También al respirar guardaba oxígeno y anhídrido carbónico.
   Murió pronto, pero no se redujo su voraz posesión. La cara seria de su voluntad acumulaba inane un valor subterráneo, esa profunda grieta del vacío.
 
(De Cuentos diminutos)



 


 
 

 

sábado, 3 de agosto de 2019

RARO

El yo fragmentario
Fotografía
de
Internet

RARO

El hombre ama la compañía,
 aunque sea la de una vela encendida

G. C. LICHTENBERG

   Cuando niño, mis días solían agarrarme a las ramas del ensimismamiento. Era un ser silencioso y ausente, como quien levita en el espejo. El maestro insistía en llamar mi atención con aspavientos teatrales, hasta que reconocía lo inútil de su empeño y proclamaba en voz alta su decepción: yo era un raro, una extraña  cabeza pensante, empeñada en plantar rosales árticos.
   Indeciso y sin brújulas, siempre con la perenne compañía de mi escueta sombra, yo regresaba a casa. Solo mi madre mostraba desacuerdos con el juicio afanoso del maestro. Me abrazaba fuerte y alborotaba alegre mi flequillo. Después se perdía en el mediodía incierto de lo diario o pasaba las horas en el patio buscando pétalos, esos trozos callados de mi yo fragmentario que buscaban una identidad.

(De Cuentos diminutos)






domingo, 9 de diciembre de 2018

ALGO DE VALOR

Aire limpio
(Río Ebro, Logroño, 2013)
Fotografía de
Javier Cabañero Valencia


ALGO DE VALOR

Hay gente que se cree que todo
 lo que hace con cara seria es razonable

G. C. LICHTENBERG

  Había contagiado su existencia de un insólito afán acumulativo. Vivía en la sospecha de que era depositario de un derecho excluyente y privado. Todo le pertenecía. También al respirar, guardaba oxígeno y anhídrido carbónico.
   Murió pronto, pero no se redujo su voraz posesión. La cara seria de su voluntad  guarda, inane, un valor subterráneo, esa profunda grieta del vacío. Cerca de su silencio un río pasa. 

(De Cuentos diminutos)







domingo, 9 de septiembre de 2018

ALGO DE VALOR

Grietas
Imagen:
Crack In Concrete  Wall Stock Photo



ALGO DE VALOR

Hay gente que se cree que todo
 lo que hace con cara seria es razonable

G. C. LICHTENBERG

   Había contagiado su existencia un insólito afán acumulativo. Vivía con la certeza de ser depositario de un derecho excluyente y privado. Todo le pertenecía. También al respirar, guardaba oxígeno y anhídrido carbónico.
   Murió pronto, pero no se redujo su voraz posesión. Ahora, la cara seria de su voluntad guarda, inane, un valor subterráneo, esa profunda grieta del vacío.

(De Cuentos diminutos)