jueves, 20 de noviembre de 2014

EN LA ISLA DEL TESORO, CON MÚSICA

La Isla del Tesoro
Robert Louis Stevenson
Club de Lectura IES Duque de Rivas
EN LA ISLA DEL TESORO, CON MÚSICA

   Algunos alumnos pensaban que La Isla del tesoro era un videojuego. Otros creían que era una versión antigua, en blanco y negro, de "Juego de Tronos" . Varios estaban convencidos de que es un libro insufrible, cuya lectura es una pérdida de tiempo. No me extraña tanta diversidad de juicios porque la novela  que Robert Louis Stevenson fue publicando por entregas en la revista  juvenil Young Folks ha sido un manantial inagotable para el cine, la televisión, el comic, los videojuegos y las lecturas obligatorias recomendadas por padres y profesores.
   Pero La Isla del tesoro  en su dimensión más exacta es un libro universal, una novela de aventuras que crea estereotipos y en la que no falta la reflexión sobre el valor, la amistad, el dinero, la fidelidad y el espíritu aventurero. Así lo ha comentado con emotivo acierto esta mañana, en una nueva sesión del Club de Lectura del IES Duque de Rivas, la profesora María Millán. Ella ha explicado cómo la novela nació al amor de la lumbre, en sesiones familiares, en medio del invierno escocés, en un proceso de invención que culminó en un manuscrito que cautivó a toda la familia de Stevenson al completo.
   En la jornada del instituto el reloj manda siempre y apenas ha habido tiempo para disfrutar de un breve concierto de música, donde alumnos del centro han interpretado dos temas instrumentales ante casi cincuenta asistentes, coordinados por la la profesora de música María Jesús Gutiérrez.
   Palabras y música para reconstruir el mapa de todas las islas del tesoro, para encontrar en las páginas de Stevenson el cofre de la imaginación, ese baúl que nunca está vacío, en el que tienen cobijo tantas ilusiones y sueños, tantos itinerarios por recorrer.

 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

IMPRESCINDIBLES. ELLAS

Ella
Fotografía de Andrés Romarís
HOMENAJE

      Imprescindibles. Ellas.

De Malena recuerdo la sonrisa,
perdida en el trastero de los besos.
De Penélope, claro, las demoras
por esa indesmayable afición al ganchillo.
De Amanda la estadística
que racionalizaba los rechazos
y una balada dulce que compuso
el cantautor chileno Víctor Jara.
De Aldonza el mal aliento,
las caderas, el brazo campesino
y el suceso banal, siempre azaroso,
que empujó al buen Quijano
a convertirla un día en Dulcinea.
De Marta la metódica exigencia
de cobrar al contado cada noche
con la eficacia gris del prestamista.
La sórdida apariencia, las ojeras
y una aguja hipodérmica en el brazo
son dolorosos restos de una muerte
de cuyo nombre no quiero acordarme.
De María Kodama el laconismo,
y una dedicatoria insobornable
de aquel ciego inmortal, Jorge Luis Borges.
De Adela el aleph cómplice
que guarda a cada nombre el sitio justo.

       Causas y efectos, Sevilla, 1997

lunes, 17 de noviembre de 2014

DEL LADO DE LA NIEBLA

Paseo de las Acacias, Rivas, noviembre 2014
Fotografía de Adela Sánchez

 
DEL LADO DE LA NIEBLA
 
Yo estoy del lado de la niebla.
En primer lugar porque cae,
que es menos pretencioso que elevarse

Luis Arturo Guichard
 
Tiene una compleja sensibilidad de cactus.
Se  despeña a diario por el precipicio de la vanidad. Yo estoy al lado de la niebla. Los dos caemos, pero mi caída es menos pretenciosa.

Imita la estupidez con el talento de un epígono aplicado

Sabor acre; nos une todavía una raíz de bergamota.
 
En el frío del amanecer aparece el futuro común y su escasa reputación.
 
Todo muy claro, dijo, y se adentró en el túnel sin fondo.

 

domingo, 16 de noviembre de 2014

DENTRO DEL TIEMPO

Dentro del tiempo
Fotografía de José Manuel Vvilaboa Bernárdez

 
DENTRO DEL TIEMPO
 
                                                             A los que mantienen la coherencia 
 
Dentro del tiempo
el pasado perdura.
Somos quien fuimos.

viernes, 14 de noviembre de 2014

ANTONIO PARRA. EN LA ORILLA

Inventario de la felicidad
Antonio Parra (Analecta Literaria)
Colección Astrolabio
Aula de Cultura Astro
Córdoba, 2014
EN LA ORILLA
   La biografía intelectual de Antonio Parra (Melilla, 1946) se amolda a una labor diversa que aglutina periodismo, crítica de arte y poesía. Su carta auroral, Primera ausencia aparece en 1972 pero textos sobre arte reclaman la dedicación del  incipiente poeta que así ve gestarse una senda lírica discontinuo, con grandes paréntesis de silencio, formada por Nemico intimo (Venecia, 1983), Bestiario de amor (Málaga, 1991),  Las maravillas del agua  (Málaga, 1993), El nombre de la tierra (Sevilla, 2011) y el más reciente, Inventario de la felicidad, con los poemas cercanos.
   Suele aflorar en la lírica de madurez un tono elegíaco, una palabra hecha queja que resalta las erosiones propias de los días. Antonio Parra rechaza este enfoque ya en el mismo título del poemario, Inventario de la felicidad, para abrir el poema a la claridad del campo abierto, con la pupila luminosa de quien sabe que en el mero hecho de vivir está creciendo el gozo y la alegría. Aunque el patrimonio vivencial esté marcado por lo transitorio tiene el raro valor de una moneda única e irrepetible. La travesía existencial aporta conocimiento y tejido sentimental, siembra esperanzas y sueños y deja en cada encuentro el encendido abrazo de la inocencia.
   Las palabras del hablante verbal dan cuenta de este descubrimiento cotidiano, proclaman la intimidad de una celebración solidaria y compartida que crea un estar armónico, en el que es posible deambular bajo un sol propicio, rememorando recuerdos o viendo crecer en la memoria los lejanos ecos que se recuperan bajo los pliegues de la nostalgia. Ya no hay desolación en la ausencia sino serena mirada a los trazos del deseo, a la limpia cadencia de una amistad antigua.
   El esquema argumental de Inventario de la felicidad gira en torno a tres vértices complementarios: la vida, el amor y la muerte. Son asuntos que hablan de una poética meditativa e integrada en el hondo discurrir de lo humano. Se realiza el inventario de lo vivido y ese atemperado latir que va cambiando la percepción del cuerpo consumido por su incesante discurrir. El ayer y el presente están conectados por nexos temporales que nos ofrecen distantes visiones de nuestra identidad; la luz ya es penumbra clarificadora y certeza plausible de un final.
   En este inventario de estaciones la muerte se hace llegada, abre su geografía de demoliciones que muestra muros fuertes en el seno de un cuadro, en la sombra ausente de una antigua amistad, en la herida abierta en una etapa de la Historia o en esa hora incierta en la que saldan cuentas los recuerdos.
   Sirve de coda una larga elegía. Un yo desdoblado formula con sesgo reflexivo los meandros del jardín interior: la espera es consciente de que esta larga senda del reloj pierde sus pasos entre la ceniza.
   La poesía de Antonio Parra llega ante el lector como un largo monólogo interior que revisa emociones y sentimientos, con la conciencia de quien habla con el silencio y hace memoria de su estar en la orilla; versos claros que guardan en su pupila los destellos alzados por los días. 

Dibujo de portada
"Retrato del autor"
Obra de Sandro Chia 
     
 

jueves, 13 de noviembre de 2014

DEBILIDADES EN CLAUSURA

Debilidades en clausura
Fotografía de Javier Cabañero
DEBILIDADES EN CLAUSURA

Admiro de los sabios
su colección de axiomas,
de Narciso la posición estática
frente al mar de sí mismo;
del optimista su escaso criterio;
admiro de los tristes la empatía
con todas las desgracias;
de ti que me soportes
al cabo de los años.

De los suicidas amo
que no sean perentorias sus vidas
y que sigan creciendo,
autónomas, frugales,
como tercos esquejes olvidados del tronco
que alimentan, precarias, unas gotas de lluvia.

        Población activa, Gijón 1994

martes, 11 de noviembre de 2014

CON VOZ DE DIARIO ÍNTIMO

Cuaderno de Dublín
Fotografía de Adela Sánchez 


CON VOZ DE DIARIO ÍNTIMO
                                                         A los que borran muros
Escritura y docencia; un vecindario avenido que paga los gastos en común.
Hay escritores que sustituyen la Literatura por la Sociología.
Emplea la primera persona, una estrategia de verosimilitud realista.

Antes de chocar contra el cristal el moscardón tiene conciencia épica, de vanguardia nacionalista.
La poesía no cae del cielo sino de las estanterías.
Cada libro oculta un fracaso premeditado y un éxito azaroso.

Me llega la reclamación de un haiku descontento con sus límites formales.