domingo, 13 de mayo de 2012

RICARDO RUIZ. DERROTAS.

Los vencidos
Ricardo Ruiz
Devenir, poesía, Madrid, 2012

   Una enumeración caótica sirve de pórtico al libro Los vencidos, quinto poemario de Ricardo Ruiz (Burgos, 1963). El poema, de tono desasosegado y crepuscular, concluye con este verso : ”Los vencidos conservan la dignidad de la derrota”. Así pues el único trofeo de quien lo ha perdido todo es la coherencia personal, el hecho de contemplarse en el azogue de los espejo sin tener que cerrar los párpados. Queda la coherencia, el mantenimiento intacto de una identidad que ha sobrevivido a lo contingente, en ese largo recorrido que se extiende entre la aurora y el crepúsculo.
   El yo poemático se sitúa en el último tramo del camino y con el sosiego manso del que no aguarda nada hace recuento de las pérdidas. El mapa de tiempo se despliega para exhibir las coordenadas donde se hacen más evidentes los estragos.
    Las metáforas se acumulan para reforzar la semántica del deterioro en una escritura, seca y austera, cercana al patetismo, que prefiere el paso reflexivo de la prosa al son reiterativo de cualquier cadencia métrica.   Toda la serie inicial de “los vencidos” comparte un aparente matiz autobiográfico; el dolor se hace verosímil porque es el dolor propio, el que nos acompaña bajo el paraguas negro del fracaso, sin que el devenir existencial alcance metas justificatorias.
   La segunda parte “Estoy ayer” hace suya la tinta de la memoria, amalgama recuerdos recuperando un baúl vivencial retrospectivo, escrito con la tinta desvaída de la memoria. El poema se adelgaza, busca la fuerza comunicativa de un pensamiento cerrado, casi en clave aforística, como si este fuera el método más idóneo para describir la decepción. Una y otra vez se expanden términos cuya semántica tiene un claro matiz invernal. Sólo la infancia representa el lugar de la esperanza, mientras que el ahora se ha convertido en un enclave de melancolía, como si el sujeto verbal consumiera un plazo vital con fecha de caducidad: “Todo llega para irse. / El sudor de los cristales. / La semilla de la nieve. / El claxon del amanecer. / Las bragas de la noche. / La seda de los muslos. / La piel de las olas. / Los pulmones del mar. / Todo llega para irse ". 
   Ricardo Ruiz, en su poemario Los vencidos excluye el espejismo complaciente del futuro que deja ante los ojos un estático paisaje habitable. El desenlace poemático no invita al optimismo sino a comprobar que una caricia en una piel de invierno tiene un tacto rugoso, como helada tristeza. Queda el pasado y queda entre los dedos la aceptación de un destino personal que concluye en un andén vacío, donde toman el tren aquellos pasajeros que se marchan hacia ninguna parte.

2 comentarios:

  1. Para variar muy buenas recomendaciones. Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Querido Fernando, es un privilegio contar con amigos que siempre están al lado para sembrar unas palabras de ánimo. Muchas gracias y, en cuanto el curso deje un horizonte despejado de exámenes y evaluaciones, repetimos tertulia en Nueva Orleans: jazz y poesía.

    ResponderEliminar