domingo, 5 de agosto de 2012

ALMUDENA GRANDES. DAR LA TALLA.

 El lector de Julio Verne
Almudena Grandes
Tusquets editores, Barcelona, 2012

  En su ensayo Tesis de filosofía de la historia, W. Benjamin insiste a menudo en la tendencia del historiador a identificarse con los postulados de los vencedores. Esa visión homogénea del conflicto se convierte en patrimonio cultural y borra  cualquier rastro épico de los perdedores. Hay, sin embargo, investigadores que avanzan a contracorriente, adversos a las líneas críticas del conformismo oficial. De modo semejante plantea Almudena Grandes (Madrid, 1960) su ambicioso ciclo narrativo en torno a la guerra civil española y al devenir de la dictadura franquista. La escritora pretende rescatar del olvido comportamientos y gestos semianónimos de identidades que merecen un amplio reconocimiento por su sentido ético.
   La primera entrega de este ciclo de inspiración galdosiana,  Inés o la alegría se centraba en el ejército de la Unión Nacional Española y en su invasión del Valle de Arán, en el Pirineo de Lérida, en octubre de1944. Su nueva salida,  El lector de Julio Verne nos traslada a la Sierra de Jaén, en el trienio del terror, entre 1947 y 1949, para recrear la guerrilla de Cencerro, un rebelde mítico.
  La escritora pone en boca de Nino, un niño de nueve años, el hilo argumental. Hijo de un guardia civil, su existencia discurre en la casa cuartel, entre familias del cuerpo, en un clima de tenaz inocencia que poco a poco se resquebraja, cuando la voz narrativa  está a punto de cumplir diez años. El calendario marca el año 1947 y la situación social del destino paterno en Fuensanta de Martos,  un núcleo rural. La guardia civil vela por el orden establecido y ejerce una feroz represión sobre los sospechosos de colaborar con una guerrilla asentada en los montes cercanos. Entre los emboscados  hay un nombre, Tomás “Cencerro” que ha sido capaz de aguantar la presión del ejército y de ganarse el respeto de la población con gestos de generosidad y valor; cada vez que se anuncia la captura del reclamado guerrillero, vuelve a perpetuarse el nombre en otro lugar cercano, porque ya no es un sujeto concreto sino un símbolo de la resistencia.
   El niño, que va conociendo los desajustes de la realidad y va descreyendo de esa trinchera abierta entre buenos y malos, es enclenque y menudo, y sus padres temen que no de la talla en el futuro para seguir la tradición paterna. Pero el pequeño lector de Julio Verne no quiere vestir de verde, calzar votos y encajarse el tricornio sobre la frente, poco a poco va aprendiendo que su padre está lleno de dudas y que hay actuaciones en el cuartel que son meros episodios de crueldad. En cambio siente admiración por Pepe El Portugués, un personaje solitario que vive en la montaña, cuya existencia es sinónimo de libertad y adaptación al medio. Por este amigo adulto llega a sentir un respeto reverencial, una suerte de admiración basada en su solvencia para resolver primeras necesidades y en su hermanamiento solidario con los que ejercen empleos miserables.
  Almudena  Grandes construye un poblado friso de figuras emotivas en el que podemos vislumbrar la crónica viva de un tiempo feroz. El régimen de Franco afronta el arranque de la dictadura con una dureza exorbitante que obliga a posicionarse a los que la soportan. Y en este deambular de peones Nino vive su particular crecimiento como persona y  moldea una subjetividad que borra cualquier rastro de inocencia. Si no puede culminar en el futuro el empeño paterno por su escasa estatura, sí está dispuesto a cumplir con su destino y dar la talla; no cerró los ojos ni fabricó verdades complacientes. Afrontó la realidad de acuerdo con sus propias ideas.



3 comentarios:

  1. EL LECTOR DE JULIO VERNE, como especifica la autora en la nota final, concilia historia y ficción, pero también es un homenaje al libro y a quienes nos inculcaron la pasión por la lectura.
    El libro es la mejor manera de romper el encierro en el laberinto de inercias de lo cotidiano. En el pequeño protagonista, Nino Pérez, que vive en la oscuridad de una casa cuartel, a finales de los años cuarenta, se cumple aquel principio básico de la lectura: "los buenos libros nos transforman, mudan la identidad".

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  2. En un fugaz paso por Rivas, que me sirve de rellano para partir hacia el mar la semana que viene, leo esta entrada, como todas, magnífica.
    Un beso, amigo.

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    1. Querida Elena, muchas gracias por dedicarme un poco de tu tiempo. Ya sabes que Almudena Grandes es una escritora de caracteres inolvidables, como Don Benito Pérez Galdós, y en esta novela hay dos o tres personajes que se quedarán a vivir en nuestra memoria.
      Feliz verano y un abrazo fuerte a Paco. siempre estáis cerca, también entre chiringuitos playeros y sombrillas chillonas.

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