jueves, 16 de agosto de 2012

ÁNGEL GONZÁLEZ. SIEMPRE.


Es tanta la complicidad que emana de la poesía de Ángel González que junto a cada lectura -y hoy tengo entre las manos Nada grave, su libro póstumo- emerge el recuerdo indeleble del escritor. Rememoro nuestro primer diálogo en su domicilio madrileño de San Juan de la Cruz, a mediados de los años noventa, para realizar una larga entrevista que publicaría en las páginas de El Correo de Andalucía. Fue el punto cero de una serie de encuentros personales en los que el poeta se convirtió en amigo y maestro.
Consumí con Ángel y Susana Rivera días inolvidables en Béjar, invitados a unas jornadas de verano por mi hermano del alma Luis Felipe Comendador, que me legaron un valioso anecdotario y asistí al homenaje que Oviedo tributó al poeta en 1997 en el que se realizaron lecturas y mesas redondas que se plasmarían en un libro fiel a la puesta en escena que cada cierto tiempo recupero de mis anaqueles.
Aprovecho el descanso estival para releer por enésima vez a uno de los mejores poetas del siglo XX. Hoy no pretendo asentar juicios críticos; hablo del amigo ausente y de una poesía que nunca decepciona y sube lentamente por las escaleras de la memoria para sentarse aquí, conmigo, a contemplar, en una silla plegable, un horizonte calmo que imita una fachada de cristal. Nada grave. 

6 comentarios:

  1. La poesía de Ángel González es sencillamente espléndida. Me quedé con las ganas de conocerlo. Me habría encantado estar con vosotros en Béjar aquellos días. Un abrazo.

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    1. Querido José María, es un verdadero placer encontrarme con tus palabras en el blog; no olvido tu apoyo y tu generosidad con mis entradas en los primeros pasos de este puente de papel que sólo se sostiene por el afecto de amigos como tú. Hubiera sido hermoso haber reiterado aquel encuentro bejarano. Por fortuna nos queda PALABRA SOBRE PALABRA que es el mejor modo de mantener siempre viva la palabra de Ángel González. Un abrazo.

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  2. Un gran poeta al que hay que acudir constantemente, creo que, posiblemente, mi preferido del S. XX, sencillamente, como sus versos.

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    1. Querido Humberto, jugar todo a una sola carta es muy arriesgado. Poetas del siglo XX son Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Blas de Otero, con los que Ángel González tiene una relación literaria esencial. Del siglo XX son las obras de Jorge Luis Borges, Mario Benedetti... Pero tu elección me parece estupenda. Un cordial abrazo y muchas gracias por dedicarme un poco de tu tiempo.

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  3. Ángel González y su poesía se han convertido en algo muy importante en mi vida. Sabes que soy emotivo. Hay ciertos poemas que no puedo, directamente, recitar porque se me saltan las lágrimas: me pasa con varios de Ángel González. Conocí hace poco a su viuda en el festival de poesía de Vitruvio, me dedicó unas palabras muy amables. Muchas gracias por recordar hoy a este gran poeta.

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    1. Ser emotivo no es un defecto sino una expresión directa de la sensibilidad. Los años incrementan la simulación y el escepticismo, así que no te preocupes que, como la juventud, lo emotivo se cura con la edad. Me alegra sobremanera que Ángel González te guste tanto, es otro nexo de conexión para un futuro común de amistad y poesía.
      Es un placer tenerte cerca. Muchas gracias.

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