domingo, 20 de enero de 2013

ISMAEL ALONSO. RESCOLDOS.



La hija de la lluvia
Ismael Alonso
Bohodón Ediciones, Madrid, 2011

   El itinerario escritural de Ismael Alonso (Fuente el Olmo de Íscar, Segovia) comienza en 2010 con la novela Algún día, una propuesta de final abierto que entremezcla lirismo y ambientación de serie negra. Su segundo fruto, La hija de la lluvia, en el mismo sello editorial, amanece un año después y elige como voz mediadora a un narrador omnisciente para dar cuenta de los pormenores existenciales de un conglomerado de sombras. El perfil de Sofía, una niña solitaria y soñadora que suele perderse en soledad, fascinada por la húmeda caricia de la lluvia da título a esta entrega. Todos los protagonistas comparten un mundo cerrado con paredes de frustración. Viven en un caserío entre tierras de labor, cuya cronología podría aventurarse en las últimas décadas de la dictadura. Es un hábitat que extrema su rutina, desconectado del impulso urbano.
   La ambientación de la trama presenta un núcleo familiar desgajado en el que ejerce como autoridad máxima Ignacia, mujer desengañada y despótica que nunca deja sobre otros moradores briznas de afecto. Alrededor de su potestad agria deambulan su hija Alicia, una adolescente sin ambiciones, su hermanastra Claudia y ausencias que conforman el paisaje diario, como su marido –una entidad carente de estímulos vitales- y el hijo que se forma entre las severas sotanas del internado. Únicamente, la inquietud de Sofía y Alicia plantean preguntas sin respuesta en aquel clima abúlico y resignado y sólo el zagal del caserío, Retuerto, un joven sin familia, parece aventar las voces y rescoldos del pasado.
   La hacienda había pertenecido a Pedro, un bonancible amo que nunca tuvo el carácter suficiente para defender intereses y pleitos; desde el principio de su matrimonio dejó el gobierno de la casa a Ignacia, hija de un herrero que vio en el matrimonio la ocasión propicia para mejorar su situación social. De aquella convivencia nacerán dos hijos y una inesperada circunstancia: la llegada de su hermanastra Claudia que llenará la casa de trazos azarosos. Su identidad prefiere la ensoñación al insípido realismo del despertar; cree en el amor y en el deseo y en su huida sentimental es capaz de seguir la estela de un impostor: Ramos, el padre de Sofía.
  Si el desasosiego de Claudia es palpable, también lo es el de Eutimio, en quien se han puesto todas las esperanzas. Ni sus capacidades intelectuales ni sus habilidades sociales contribuyen a logran un expediente brillante y su escapada del internado le hace conocer otra realidad de la que no puede hacer partícipe a su madre.
  En la tercera parte, Ismael Alonso introduce en el andamiaje novelesco elementos expresivos como el humor o la fantasía, para rebajar la tensión ficcional. En lo real irrumpe el asombro, cuya naturaleza puede confundir al lector: en la evasión ensoñadora de Claudia se define Germán, una identidad mutable, que es casi un simulacro fantasmal.
   Sólo en  el tramo final del libro anula voz narrativa su papel intermedio para dejar que los implicados relaten de forma directa su azarosa existencia. Los monólogos permiten profundizar el perfil psicológico  y dotan de singularidad a la vieja criada, Sonsoles, a la culpa expiatoria de Claudia y al mundo juvenil de Sofía.
   En su segunda novela, La hija de la lluvia, Ismael Alonso nos hace partícipes de  las líneas claves de una saga familiar que pone su resignación en manos de un destino empeñado en duplicar carencias y dificultades. El caserío se despuebla y poco a poco deja de ser epicentro protector para convertirse en un reflejo de senilidad y ensimismamiento; envejece con el mismo fatalismo indeclinable que sus últimos moradores. Sólo perdura en pie la vieja memoria de Sonsoles y ese tiempo cíclico que cierra el regreso de Sofía, la muchacha que amaba la escritura cursiva de la lluvia.

3 comentarios:

  1. Lúcido e irónico, el personaje de Germán se caracteriza por su capacidad para vencer las dificultades y los tiempos adversos. Es la razón que justifica las "peculiaridades" de su identidad.
    También merecen una reflexión profunda los excelentes dibujos de perfiles femeninos que Ismael Alonso nos deja en su novela LA HIJA DE LA LLUVIA.

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  2. Muchas gracias, José Luis. Es un lujo contar con una lectura tan atenta como la tuya. Ojalá esta 'lluvia' encuentre nuevos lectores gracias a tu interés.
    Un abrazo.

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  3. Seguiré con el máximo interés tus nuevas entregas. Hay vetas en tu literatura que no debes abandonar. El onirismo de Sofía, la ternura de Claudia o ese periodista metido a detective que tanto me recordó a los de Manuel Vázquez Montalbán...
    Un abrazo desde Rivas.

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