domingo, 31 de marzo de 2013

ÁVILA.

Paseo del Rastro, Ávila, marzo, 2013


Ciudad privada

Una vez más regreso a la ciudad de siempre,
descifro con premura
un largo itinerario de recuerdos,
mientras sube, con ardor renovado,
la hiedra de otros días
desde un lejano sueño hasta la boca.
Pero nada es igual, aunque contemple ileso
el dócil deterioro
de antiguos edificios maquillados de tiempo.
No logro adivinar qué signos, qué paredes,
ocultan las hogueras del pasado;
no hay rastros inmutables, no hay indicios
de una felicidad remota en la memoria.
Cuánta mano vacía, cuánta ausencia;
quedaría conforme siquiera vislumbrando
una imprevista huella, algún reflejo.
Se reiteran mis pasos por calles desoladas,
mi soledad se enquista en noche,
suena el reloj de un campanario,
aburrido neón de pupila naranja
vierte sobre mi busca un guiño cómplice;
una difusa luz precede al día.
La llegada del alba desvanece
una ciudad cuyo enclave es olvido.

    (De Población activa, deva, Gijón, 1994)

10 comentarios:

  1. Quizás no deberíamos regresar a aquellas ciudades en las que fuimos felices, José Luis.Donde a las personas que nos acompañaron las han sustituido los fantasmas y a las hogueras, la ceniza doliente. Qué poema arañazo de añoranza...

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    1. Esa es la sensación que me dejó el paseo por la muralla, querida Pilar. Estuve interno en Ávila toda mi juventud. Allí conocí a muchos de mis mejores amigos y descubrí la poesía. Allí me enamoré de Adela... allí se quedó un tramo inolvidable y eso es lo que refleja ese poema.
      Un fuerte abrazo, Pilar, y gracias por tu continuo ánimo.

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  2. Una ciudad es siempre parte de nuestra vida, como lo es nuestra primera casa. Y esa parte de nosotros, fundida con sus piedras, se hace latido cuando llega el momento propicio, tal tu poema.

    Por cierto, hablando de Ávila, supongo que habrás recibido unas fotos antiguas de la ciudad que te envié por e-mail ayer.

    Un abrazo.

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    1. Acabo de ver las fotos, Antonio. Entrañable regalo. No hace mucho comentaba con mis hijas que el corazón de las ciudades tiene un latido atemporal, libre de los relojes cotidianos. Ese es el aliento que despiden las piedras abulenses; en su monumentalidad nos hacen parecer pequeños y frágiles.
      Un fuerte abrazo, Antonio, concluyen hoy mis vacaciones y ahora será más fácil seguir cerca, con el ordenador abierto.

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  3. Cuanto sentimiento derramado por la búsqueda de algo pasado
    que ya no se encuentra sino en la mente del que mira.
    Un fuerte abrazo - Los lugares que nos marcan solemos
    recordarlos con la pasión de lo acaecido y de los amigos
    que nos acompañaron, al volver, solemos buscar las dos
    cosas, el lugar y los recuerdos ,pero ya no es igual. . .

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    1. Los lugares de la memoria están idealizados por la lejanía. Por eso es tan difícil encontrar la puerta del regreso.
      A veces esa puerta se abre y permite el traslado a otro tiempo en el la realidad y los sueños convivían.
      Abrazos y disfruta de estas jornadas festivas, querido Paco.

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  4. "No logro adivinar qué signos, qué paredes,
    ocultan las hogueras del pasado;"

    El pasado que nos hizo se ha difuminado en nuestra consciencia, pero en nuestro insconsciente siempre queda el olor de las flores que nos alumbraron.

    Hermoso poema.

    Un abrazo

    Jesús

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    1. Es verdad,querido Jesús, concebimos el pasado como un entorno edénico y como una cronología de felicidad permanente. Lo idealizamos; tal vez por lo mucho que nos aportó.
      Que estas vacaciones te hayan dejado buenos versos y el ánimo despejado para retomar el camino. Un abrazo fuerte.

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  5. Vivo el regreso de recuerdos cada vez que vuelvo a Sevilla y, sobre todo, cada vez que vuelvo a mi casa. La gran diferencia es que nada ha cambiado, todo sigue tal y como cuando aprendía a hablar con la gracia del constante ceceo que luego desapareció.

    No cambio los sentimientos bajo ese techo por nada, es algo que pocas personas pueden experimentar: la vuelta a lo que era, aunque tú ya no seas.

    Un abrazo fuerte.

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    1. Qué reflexión más atinada, querida Amanda; no sabía que eras sevillana; mis hijas también son andaluzas y siento una gran inclinación por el sur, por los muchos años que pasé en Arcos de la Frontera.
      Pero es verdad que la sensación del pasado en las ciudades que vivimos a veces es demasiado fuerte y nos convierte en intrusos.
      Un abrazo cercano. Nos vemos prontito.

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