lunes, 2 de septiembre de 2013

ESTAR EN LA LUNA

Cabo Cañaveral, agosto, 2013 

ESTAR EN LA LUNA
 
 Desde que recuerdo, tengo una notable capacidad para el ensimismamiento. No sé si es una cualidad o un elemento más del prolijo inventario de defectos y carencias, pero ser pasajero habitual de alguna senda interior forma parte de mi particular temperamento. Los que reclaman atención con insistencia denominan esta costumbre “Estar en la Luna”. Así que muy pronto esas palabras habitaron mis oídos con familiaridad.
Al pie de la letra, en la Luna quien de verdad estuvo fue Neil Armstrong. El astronauta llegó a bordo del Apolo 11. Cuando bajó del módulo lunar puso una bandera americana sobre la superficie selenita, y pronunció aquella frase lapidaria, para los manuales: “Un pequeño paso para el hombre, un paso de gigante para la humanidad”. Luego se desplazó buscando piedrecitas con saltos de canguro. Fue el hito más importante de la exploración espacial norteamericana que hizo de Cabo Cañaveral un gigantesco centro de operaciones, atestado de rampas de lanzamiento
A ese lugar, tan prestigiado por las ciencias sociales, llego en un día tórrido de agosto. Visito el callejero urbano de Cabo Cañaveral, como si el mítico destino refrendara mi personal tendencia al estar concentrado. Junto al rumor inquieto del Atlántico, siento el roce cordial de una certeza: pasan los años y apenas cambié, sigo en la Luna.   

8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Hola Loly, uno se siente bien en el regreso si cuenta con lectores como tú. Espero que tu verano haya sido muy grato y que la asistencia al taller literario te aporte nuevas ideas y el necesario dominio de la técnica.
      Por lo demás, ya sabes, estar en la Luna en sí es seguir creyendo en los ideales, mirar dentro, hacia lo que de verdad importa.
      Muchos besos.

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  2. Te confieso, amigo mio, que yo soy un "lunático". Siempre ha ejercido sobre mí una atracción difícil de expresar, con algunos años ya encima, sigo mirándola con el asombro del primer día. Pura atracción.
    Un fuerte abrazo y . . . nos vemos en la luna.

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  3. Allí nos vemos, Paco, con un libro en la mano y la certeza de que hallaremos sitio para plantar unos tulipanes y un poco de romero.
    Abrazos.

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  4. De lunática a lunático: Te quiero, amigo.

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  5. Querida herme, la verdad es que no es un mal lugar para exiliarse, tal como está el patio por aquí. Una vez más, ha sido un placer trabajar juntos. En breve, te mando NINGUNA PARTE.
    Muchos besos.

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  6. Si cada vez que estés en la luna vas a escribir tan suculentos textos, te aseguro que sí será un gran paso para la humanidad.

    Me alegro mucho de volver a ver actividad en este rincón al que tanto aprecio.

    Un abrazo fuerte.

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    1. Pronto nos vemos, Amanda, ha comenzado el curso con los exámenes de pendientes y poco a poco la rutina va poniendo las cosas en su sitio. Sabes que siempre pongo la amistad en sitio preferente.
      un beso fuerte en el reencuentro.

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