lunes, 13 de octubre de 2014

JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN. AL OTRO LADO.

Al otro lado
José Luis García Martín
Biblioteca de la Memoria, Renacimiento
Sevilla, 2014
LUCES DE POSICIÓN
 
    Cualquier propósito autobiográfico es una estrategia que pone la vida entre renglones, a resguardo de un tiempo lleno de inclemencias. Los pormenores del ayer buscan asiento y acaban participando en una sosegada conversación que informa sobre el mundo personal de un hablante cercano. José Luis García Martín practica la literatura del yo desde Días de 1989, lejana salida que tiene continuidad en una decena de títulos. Son libros donde conviven creación poética, aforismos, crónica social, apuntes viajeros y el día a día entre páginas.
    La editorial Renacimiento fortalece esta obra en marcha con el volumen Al otro lado, que recoge anotaciones de 2010 y 2011. El formato recurre al texto breve; en media página vuelca el acontecer. A diario, la aurora deja una claridad renovada sobre las cosas e invita a un recorrido multidireccional. En él encuentran acomodo los recuerdos, comentarios de la actualidad en los que se contrasta el ser social y el sujeto concreto y esa ración de felicidad que conceden las visitas a las estanterías. El quehacer laboral desde hace décadas ha conseguido que el trabajo en el aula le permita tener a mano obras de autores que han conformado su canon personal. Puede leer cada mañana poemas que aprendió en la adolescencia y todavía recita de memoria, con el convencimiento de que se han integrado, sin ruido, en su escritura. Como señala el poeta, “la memoria no es una posesión segura”; esa circunstancia permite velar la intimidad o poner a una distancia adecuada el comentario confidente donde se expone el yo más vulnerable. Quien escribe huye del sentimentalismo, no le gusta esa proximidad que traspasa límites y expone a ojos extraños el desnudo perfil de la conciencia. Sin embargo, la literatura –la buena literatura- consigue crear una sensación de conocimiento profundo de las bifurcaciones que recorre el sujeto; comparte una forma de entender el tiempo.  Libros, viajes y afectos son núcleos centrales de esta escritura autobiográfica. Los tres caminos amplían la realidad del sujeto en el tiempo y en el espacio. Al otro lado comienza con una evocación elegíaca sobre una biblioteca desaparecida porque no se entendería la personalidad de José Luis García Martín sin un libro entre las manos. Tampoco se entendería al crítico sin esa tendencia a soltar cuerda a la cometa de la ironía para que coja vuelo y rebase el aire de lo correcto al difundir sus impresiones sobre la actualidad y sus protagonistas, a los que suele mirar con manifiesta desconfianza. Y están los afectos cercanos, los que propician enamoramientos y sueños, hechos para hacer diferente cada instante.
   Los que busquen lamentos y soliloquios intimistas quedarán decepcionados. La voz que traza estos renglones detesta la confidencia y se irrita ante cualquier catálogo de tribulaciones, acaso por el miedo a encontrar en el espejo su propio y personal desvalimiento. Así que es mejor permanecer al otro lado, en la media distancia y con la compañía adecuada para consumir sin prisas el breve tiempo. En las anotaciones de Al otro lado hallamos siempre estimulantes aceras, podremos conocer un poco mejor las luces de situación de un solitario que prefiere estar solo entre la gente.

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