miércoles, 4 de noviembre de 2015

JUAN MANUEL URÍA. DOS POR LA MAÑANA

Dos por la mañana
Juan Manuel Uría
Ilustraciones de Pablo Gallo
Ediciones El Gallo de Oro, 2015


RUTINA DIGESTIVA


  En el espacio literario actual es innegable la expansión permanente del aforismo. Su afirmación vitalista le ha concedido palco propio y una pacífica instalación en las diversas estanterías de lo cotidiano. Además de la praxis textual, perceptible en la buena marcha de las colecciones aforísticas y en la poblada cosecha de autores nuevos, comienza a cobrar cuerpo una ontología del aforismo, una mirada crítica hacia su propia textura, impulsada a menudo por escritores que convierten la caligrafía aforística en fragmento autorreflexivo. Frente a la impersonalidad  y anonimato de otros textos, el aforismo tiene mucho de punto de vista personal. Los párrafos se constituyen como toma de posición de una subjetividad concreta a quien el acontecer diario le afecta de pleno.
  Dos por la mañana  es el primer paso aforístico del poeta y profesor Juan Manuel Uría (Rentaría, 1976) que ya tiene un denso recorrido lírico de siete entregas, desde Punta de Coral (2005) hasta Lilith, editada hace solo unos meses. La llamativa cubierta está ilustrada por Pablo Gallo, responsable también de los dibujos interiores que dan respuesta visual a los aforismos. Juan Manuel Uría no duda en reubicar al lector en la mesa camilla de su ideario: el aforismo es una cápsula, una dosis concentrada que conviene tomar para la rutina digestiva y en la cantidad precisa. Desde ese principio, que aboga mucho más por la ironía que por la solemnidad del púlpito, se van pautando los asuntos verbales; salen a escena las virutas del taller literario, la crónica cívica, la mirada del yo ante el espejo de la intimidad y las secuencias vitales que van dejando en la gastada dermis de los días las secuencias vitales, sobre las que extrae una lectura ética, siempre tamizada por la ironía y el humor: “Escribir una carta a Dios que comience así: “Estimado señor, hace mucho que no sé nada de usted…”; “Su universo tiene las dimensiones de un bar”. 
   Esa aleación ligera entre la voz diáfana y el asunto común es una de las señas identitarias de este muestrario que tampoco duda en asomarse a la bruñida superficie del quehacer literario: “El aforismo debe ser nómada, ligero pero de huella indeleble, y algo canalla”. Una aseveración que recuerda alguna máxima de uno de los magisterios actuales, Ramón Eder; las buenas breverías condensan el aire de comedia y la sonrisa de vísperas. Pero el acontecer se abriga con paños reversibles y resulta complejo dejar siempre sobre las cosas la claridad impoluta del mediodía. Al cabo, la vida es tiempo en tránsito y el tiempo tiene mal oído e imita la personalidad de “un gran músico sin ningún sentido de la armonía”. Las evidencias de la realidad están llenas de paradojas; las tesis principales se bifurcan de modo aleatorio, sin conseguir adivinar casi nunca hacia dónde nos lleva su distancia. Así que el aforismo sigue ahí, como un parroquiano impertérrito que consume su tiempo en la terraza y dispone, junto al café, algunas cápsulas de sentido común, la dosis prescrita por la experiencia: dos por la mañana. 


6 comentarios:

  1. Pues apuntada queda esta receta José Luis, además es de esos medicamentos que dejan buen sabor de boca.
    Sabes que me encanta el género del aforismo, ya ves que hasta me he atrevido a escribir alguno, muy pocos aún. Es muy difícil de cultivar pero muy grato de degustar cuando leo los que otros hacen bien.
    Gracias por compartir tu reseña José Luis. Siempre aprendo en estos puentes...
    Buenas noches!
    Sandra.

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  2. Hola Sandra, es un primer paso en el género de Juan Manuel Uría, pero no hay ninguna evidencia que contradiga a una escritura asentada y sugerente. Además me ha encantado la edición. Gracias de veras por tu continuo estar en estos puentes y mi más cordial enhorabuena por estar entre los colaboradores de ESTACIÓN POESÍA, una revista actual y llena de aciertos. Abrazos y feliz noche.

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    1. Muchas gracias por tus felicitaciones José Luis, a mí la verdad es que me hace muchísima ilusión y me empuja a seguir aprendiendo.
      Abrazos para ti también y feliz finde!
      Sandra.

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    2. El aforismo es un género que mimetiza bien las cualidades del ahora: cercanía, lucidez, prisa diaria, incertidumbres... Una filosofía vital que expende recetas con la sabiduría del sentido común. Así que hay que disfrutar su buen momento creativo. Y todos vamos aprendiendo al paso, Sandra, aquí no hay rutas mágicas. Un beso fuerte.

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  3. un enfoque muy especial le dedicas hoy a tus letras
    abrazo

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    1. El aforismo es un género en plena vigencia en el ahora poético en castellano, querida amiga, y es siempre una alegría para el crítico descubrir nombres propios con entidad, como es el caso del profesor Uría. Un gran abrazo y una vez más muy agradecido por tu comentario.

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