sábado, 7 de mayo de 2016

NOELIA ILLÁN CONESA. VERBOS POR DENTELLADAS

Verbos por dentelladas
Noelia Illán Conesa
RaVeNsWoOld Books Editorial
Cartagena, 2016

VERBOS POR DENTELLADAS


  En la senda intelectual de Noelia Illán Conesa (Cartagena, Murcia, 1983) conviven disciplinas complementarias, que fortalecen una versión personal del taller literario. Licenciada en Filología Clásica y docente en ejercicio, ha realizado versiones crítica sobre el legado de Ovidio y es una estudiosa reconocida del quehacer de José María Álvarez, de quien publicó en 2015 la antología El oro de los tigres, y sobre cuyo papel en la generación del setenta prepara un libro de conversaciones. Es codirectora de la revista La galla Ciencia y activa presencia en debates, revistas, antologías contemporáneas y lecturas poéticas. Su carta lírica, Calamidad y desconcierto se acaba de reeditar y ahora publica su entrega Verbos por dentelladas. Vida de poeta, sin duda, una existencia pasional que celebra a cada instante el verbo necesario y hace del tiempo consunción y entrega para afrontar la soledad en compañía del poema y desacralizar el status de autor con sitio propio en cualquier torre de marfil ; sus versos niegan esas utopías ficcionales que imaginan la autonomía verbal como un asunto áulico. Escribir es sentir, dar presión a las repletas arterias de la vida al paso. Con precisa franqueza y fidelidad al relato realista, que convierte al protagonista verbal en conciencia mimética, asume un reflejo especular que constata límites. De esa mirada intencional que busca equilibrio y cercanía se nutren composiciones como “Vida de un poeta” y “Desconcierto”. La escritura permite superar cualquier encasillamientos reductivos y crea realidades suplementarias que amplían, con naturalidad, la manera de estar: “Deseo el atardecer lento / pausado y mío, de  Buda con Pest a un costado. / El caminar de mujeres en calles y trenes, / el vino dulce de los años dorados. / Deseo la vida de poeta, / pero ando lejos de alcanzarla / desde este sillón tan negro y estéril, / con estos versos que no me tapan ni los pies”.
  Los textos transmiten una percepción cosmopolita y dan vida a entornos habitables que buscan coordenadas en cualquier geografía imaginaria. Por las rendijas del poema se filtran escenarios de la tradición –Paris, Roma, Venecia, San Petersburgo, Buda…- y en sus laberintos instalan sus aceras las calles del ahora, manchadas por el relente y la intemperie, como si cada ciudad se fusionara en un solo molde, en una abstracción en la que se desenvuelve la existencia del sujeto verbal, incluso el afán del personaje real, deshabitando incertidumbres en el plano laboral de Cartagena.
  Imaginación y realidad adquieren dimensiones referenciales para moldear en la textura aleatoria del poema un mundo propio, creativo y dinámico. En él Noelia Illán Conesa sitúa las esquinas del paisaje urbano, una acuarela decadente, donde un aire de irónico malditismo concede a los personajes una versión suburbial que rebaja expectativas vitales. Como si la existencia no fuese más que una moqueta sucia por la que camina la terca insistencia de una soledad tediosa que multiplica fotogramas de un mundo gastado, a punto de anunciar algún derrumbe, pero con sitio fijo para el paso discreto de la imagen feliz, de un regreso a Venecia. 


2 comentarios:

  1. Una gran poeta, que hace de la escritura una senda interior y una ventana al otro. Un fuerte abrazo y mantén a Noelia tan activa y entrañable como ahora. Besos desde Rivas.

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