martes, 14 de junio de 2016

ANTONIO MANILLA. TRÍADA

En caso de dudas
y otros poemas de casi amor
Antonio Manilla
Editorial Sloper
Palma de Mallorca, 2016

EN CASO DE DUDA

   La parcela lírica de Antonio Manilla (León, 1967) se ha expandido en el curso temporal de 2016 con incansable solidez. En un lapso muy breve han visto la luz tres entregas, todas ellas reconocidas con importantes premios. Con paso firme y voz temporalista, El lugar en mí obtenía el Ciudad de Salamanca; en sus composiciones el transcurso vital dirige al yo hacia “un jardín plagado de quimeras”. Pero el estar es sinónimo de incertidumbre porque el paso cansado del reloj no cesa nunca en su afán acumulativo. Las ilusiones difunden brotes renovados y alientan espejismos, como si su percepción fuese el entrelazado natural que tiende puentes entre el ayer y el presente. Los días se suceden en un fluir remansado, donde solo es certeza la posesión callada de lo transitorio y el vuelo imprevisible del azar. En él rastrea el sujeto un lugar propio, un territorio habitable que permita asumir los signos del entorno y su caligrafía de plenitud y armonía. También signo elegíaco despedían las composiciones de Sin tiempo ni añoranza, un poemario reconocido con el Premio Paul Beckett. Allí amanece el fulgor crepuscular de los recuerdos. La memoria común disemina paisajes afectivos y en ese patrimonio de luz deshecha dormitan las paradojas del acontecer, esas experiencias por las que la inocencia inicial de la primera etapa permuta en madurez. Poco a poco, los lugares del pasado son teselas en su sitio, proclives a la crónica y a la mitología, un inventario de signos expuestos que aspira a sobrevivir entre la incansable zozobra del olvido.
  La titulación explícita que emplea Antonio Manilla en su última entrega, En caso de duda y otros poemas de casi amor, permite clarificar de inmediato la semántica del poema. En el texto de apertura “Substancias (por ahora) legales” compendia algunos elementos transversales de esta arquitectura: el empleo del poema breve, el uso de la ironía que busca distanciarse de la voz biográfica, y el recurrir a asuntos impregnados de lo existencial, siempre tratados con intensidad emotiva; la vida en cada instante profundiza en las pérdidas, marca la soledad como un entorno en el que encuentran sitio los restos del pasado. Lo transcurrido pervive en un reguero de imágenes en el que se asienta la claridad de la memoria. Los versos insuflan vida a un rastro icónico que expande sus formas y contornos sobre el poema: “ Que vivan para siempre / las costuras del día :/ todo cuanto es exceso sensitivo”. (Pág. 9)
  De este modo, el verso adquiere una clara función cognitiva, se hace reflexión y reflejo de lo transitorio, como si el poema fuese un litoral en marea baja sobre cuya quietud se deposita un patrimonio de indicios que permite recordar lo andado. Otra vez cobra sentido aquel aserto clásico :”Solo lo fugitivo permanece”. En los poemas de En caso de duda y otros poemas de casi amor  el estar del sujeto da pie a un tono intimista en el que resulta muy reconocible un amplio sustrato sentimental. Este posicionamiento intimista concede a la relación entre el yo y el otro un perdurable diálogo, como si fuese necesario buscar sitio a los motivos personales que dan impulso a la cronología vital. Nada tiene una valoración pequeña: cada gesto, cada mácula del recuerdo, cada pulsación se convierte en una razón de vida.
  La triada poética de Antonio Manilla provoca los efectos secundarios de una antología parcial. Favorece una perspectiva amplia sobre las constantes vitales de su ideario estético: memoria y temporalidad. Dos temas expuestos con una sugerente cercanía discursiva, con ritmo regular y modulación clásica, con un aditamento retórico bajo control, que equilibra ángulos biográficos y aportes de la tradición. El resultado define con precisión una voz decantada, lúcida, personal, que hace del tiempo un diario introspectivo, un  mapa interpretable para seguir en vuelo.  






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