viernes, 30 de octubre de 2020

JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ SÁNCHEZ. TODO ES CIELO

Todo es cielo
José Antonio Fernández Sánchez
Poesía al Albur
Sevilla, 2020
 

EFECTOS SECUNDARIOS

 

   Desde los pasos poéticos Recopilatorio de lo absurdo y Las mentiras de Platón, ambos editados en 2013, José Antonio Fernández Sánchez (Terrassa, Barcelona, 1963) conecta su voz con un intimismo realista y reflexivo, que hace de la existencia y la temporalidad vértices temáticos esenciales, y convierten la memoria en un patrimonio intacto de sensaciones. Con esos indicios escriturales ha construido un excelente itinerario personal al que ahora se suma Todo es cielo, una entrega de Poesía al Albur que toma el título de unos versos de Antonio Machado: “¡Volar sin alas / donde todo es cielo!". En este tiempo donde el pesimismo y la grisura están entre las sombras densas de lo diario, el epígrafe es una propuesta de esperanza y celebración, de efectos secundarios de plenitud.
  Así llega la amanecida del primer poema “La mirada inicial”. El entorno sensorial es epifanía y deslumbramiento, un lugar donde todo comienza a despuntar como si abordara una tarea de reconstrucción de una geografía pura y concreta. Suena fuerte la voz de la elegía, esa añoranza de un territorio lejano, pleno de sencillez y cercanía, que habla de días de infancia y de aquietamiento en el recuerdo.
   La presencia de la naturaleza es una constante en la mirada poética. Los elementos al paso no son ajenos al fluir de la conciencia y a la percepción sensorial. Dejan un mensaje cognitivo, una precisa reflexión sobre su vitalismo que es reflejo, también, de la presencia del yo y de sus actitudes porque enaltecen el laboreo testimonial del hablante lírico. El acercamiento desde la perspectiva de un lenguaje expresivo y simbólico nutre al espíritu de un conocimiento sensible, que configura la relación con el universo cercano.
  Afloran próximos los signos de vida para que se hagan verso e introspección, van y vienen buscando sitio en el poema, convencidos de que el discurrir existencial es una zona abierta al encuentro y al diálogo reflexivo en la que también encuentra sitio la certeza de la fe personal. Lo creado está ahí, deja sus migas de verdad y belleza para propiciar el vuelo de la verdad profunda, capaz de dar luz al desamparo y llenar de sentido el existir. Desde esta plenitud simbólica nacen versos con un fuerte sentido religioso: “Crecida entre la fe y sus convicciones / es la simiente / gozoso germen, satisfecho anhelo; / fruta concluida que en su álgido punto, / en su celebración es cosechada”.
  En el lento girar de lo diario, la poesía de José Antonio Fernández Sánchez suena a celebración. Todo es cielo es una ventana que certifica la plenitud de líneas de lo cercano, donde no cabe la oquedad ni el vacío, sino esas fotografías de detalle que advierten, con el austero verbo de Antonio Machado, y con el asentimiento conforme de Jorge Guillén, que el mundo abre los brazos, heterogéneo y limpio, hecho para la convivencia. Su estar nutre el espíritu con un conocimiento sensible y racional, repleto de presencias subyacentes y autónomas que hablan por cuenta propia, que muestran esa senda cuya caligrafía recuerda que escribir es celebrar el alcance estético de la contemplación.  


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