jueves, 30 de diciembre de 2021

EL ÚLTIMO SIEMPRE APAGA LA LUZ (Diario)

Complejo histórico de Ayutthaya, Thailand
Arroyo de los nenúfares
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 EL ÚLTIMO SIEMPRE APAGA LA LUZ 

Quienes pasan mucho tiempo solos
terminan teniendo un oído muy fino
 
DJUNA BARNES

  

  Con los que oímos mal, (Y cada vez peor, como es mi caso), se pueden mantener dos actitudes: esgrimir con la voz prepotente de la hartura el “que no te enteras”, “ya te lo he dicho”, “a ver…”, “yo no hablo a voces…” y dejar en el rostro la mugre entumecida de la estupidez; o sencillamente repetir de nuevo e improvisar una explicación, porque las palabras nunca necesitan agrandar carencias sino conformar rincones afectivos. Ambas conductas, más que erosionar en el ánimo de las cicatrices auditivas, definen a quien las esgrime. Los malos gestos son espejos fangosos de nuestra identidad. 

   Los contagios se suceden y esa es una de las cualidades de la nueva cepa vírica; su increíble propagación, aunque son menos dolosos sus efectos secundarios. Se hace verdad común que seguimos sin saber casi nada del virus, lo que lleva a la política autonómica y nacional a ser perpetuas improvisaciones. Ahí estamos; a ver qué pasa.

   Desde el cristal limpio de la responsabilidad individual también se puede colaborar al bien común: hay que seguir las recomendaciones del personal sanitario al pie de la letra. Son extraordinarios. Eso no coarta ninguna libertad individual; el negacionismo como ideología es desnudez mental. 

   No desiste a diario el sentido temblor de la ausencia. Los que faltan son un hueco que no desiste en mantener su sitio.

   Conjeturas aéreas de cirros, nimbos, cúmulos y estratos. El tiempo y su desolución de nubes afectivas. Vivir para contarlo, para apagar la luz si salgo el último.

(Diario) 


 


 

2 comentarios:

  1. Y ser el primero en encenderla por si quieres volver a entrar, o para que otros lo hagan por ti.

    Yo también lo estoy perdiendo, y llegará un día en que los sonidos solo sean recuerdos. Por eso, cada noche antes de dormir oigo música y leo poemas en alto.

    ¿Sabes? yo no entiendo a los negacionistas y tampoco puedo discutir con ellos. Esto se ha convertido en algo que va más allá de la salud física. La mental y el "tú/yo más" sufren la gran escalada.

    Un abrazo grande, querido amigo.

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    1. Feliz año nuevo, querida amiga, lo diario está lleno de preguntas que casi nunca permiten ser respondidas; queda ese afán intacto de seguir haciendo semilleros de sueños e ilusiones; es siempre una tarea maravillosa. Gracias por tu incansable amistad.

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