 |
Oficio de callar José Luis Morante Mahalta Ediciones Ciudad Real, 2026
|
SELECCIÓN PROPIA
Nadie toleraría la vida sin vidas
prestadas,
la propia no basta
ELIAS CANETTI
La simplificación de una cosa es siempre
algo extraordinario
G. K. CHESTERTON
De la verdad la búsqueda, el merodeo, los pasos inseguros
que rozan la caída, el incansable oficio de callar.
Los demás coleccionan supuestos de mí, pero yo casi nunca
confirmo los indicios.
Extremó la prudencia verbal; no adelanta palabras si no es
en presencia de su diccionario.
Afronta que los pensamientos son tablas escénicas dispuestas
a la ocultación.
En esencia el cerebro maduro contiene dos ideas, pero su
lejanía es tan palmaria que entre ellas se expanden sistemas filosóficos.
Escrita, con tinta invisible, sobre osamenta y musculatura, el
cuerpo disimula su condición de fraude.
El silencio padece de argumentación prolija.
Sobre la floración sentimental, el puño cerrado de quien
corta rosas.
Consume una pobreza hospitalaria, capaz de regalar un viejo
catre de faquir.
Coloca minucias ante el ventilador para que vuelen espejismos
de brisa litoral.
Su ideología rompe a martillazos la pecera para que los
peces sean libres.
Bajo el limo, en las honduras de la ambigüedad, la
superpoblación de anfibios.
El silencio mantiene una precintada fuerza de convicción. Sabe
quién responde cuando nadie llama.
Cuando los hechos mueren percibimos el rastro compensatorio:
las nubes volanderas de efectos secundarios.
Pertenezco al tropel inconfundible de los solitarios. En mí,
la vocación de ignorancia. El nada sé de quienes no saben.
Tras la decepción, los deseos internos alquilan
emplazamientos periféricos, esperan días de niebla para volver al centro.
Poco a poco comparten territorios imaginarios; después engullen
con voracidad el pasado común, la vida ficcional de los personajes.
Energía, al levantarse de la cama, para salvar la galaxia.
Toca el suelo y ve en su pie desnudo la inminencia de una revolución pendiente.
*
Para las sombras del pasado la eficacia y esplendor de la
linterna no podrán nunca sustituir el manso goteo de la cera.
*
Argumentos que sostienen la mirada de la religión para
criticar su estrechez de miras.
*
Hay que deletrear lo que fuimos con humildad, como se lee el
argumento de un vaso de agua.
*
Tras el estupor, más allá del derrumbe, la fruta abierta de
los gestos: quien siembra cenizas sobre la carencia y quien busca rescoldos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.