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martes, 20 de diciembre de 2022

PLANOS CORTOS

Planos cortos
(Aforismos y cine)
José Luis Morante
Prólogo de Juan Varo Zafra
Editorial Trea / Aforismos
Somonte-Cenero, Gijón, Asturias, 2021

 PLANOS CORTOS

Me gusta el frío. Aviva los rescoldos.
 
*
 
En cada interpretación escribe una autobiografía íntima.
 
*
 
Sus ejercicios teóricos demuestran destrezas insólitas. Confirman lesión previa.
 
*
 
Horas muertas rehabilitando itinerarios entre el erotismo y la pornografía. Un voraz  degustador de carne.
 
*
 
Sí. La existencia no pasa de ser algo puntual. Un corto.
 
*
 
Los mercenarios hipersensibles se sienten peregrinos de la libertad. Al ondear sus banderas dibujan mentiras.
 
*
 
Me gustan los finales dóciles, maleables, que se ponen de acuerdo con cada espectador.
 
*
 
Hay muertes que parecen hechas para ser vividas.

(Del libro Planos cortos)



 

lunes, 30 de mayo de 2022

JOSÉ LUIS MORANTE. PLANOS CORTOS

Planos cortos
José Luis Morante
Prólogo de Juan Varo Zafra
Ediciones Trea, Aforismos
Somonte-Cenero, Gijón, Asturias, 2021


AFORISMOS Y CINE

 

Nada nos pertenece más en propiedad que nuestros sueños
 
F. NIETZSCHE
 
¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?
¿Hay posibilidad de tarifa de grupo?
 
WOODY ALLEN

Cine: oficio de la luz.
 
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En la retina el epitelio oscuro del refugio; sombras chinescas que encuentran hendidura  en la pantalla.
 
*
 
Pureza extrema. Solo acaricia cuerpos visuales.
 
*
 
La proyección trastoca  planos existenciales. Todo es sueño; la realidad camina por otra ladera.
 
*
 
Valoración unánime sobre lo que no somos. Las apariencias ratifican.
 
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En la retina ideal se admite la vuelta atrás; una misma película con final diferente.
 
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Esos días cuando el cansancio nos somete a un casting para que identidades desconocidas vivan por nosotros.
 
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La cinefilia es un delta abierto: sombras alzadas, légamo y cauce.
 
*
 
Veía películas para aprender a callar.
 
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En el crítico el ánimo expectante; siempre la mudez socrática.
 
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Hábitos. Antes de sentarme en la butaca miro el foco de luz y recuerdo a Platón. Otra vez mudan las asimetrías rocosas de la caverna, esa realidad intuida.
 
*
 
Sobre la pantalla diaria, acepto papeles a contrapié.

JOSÉ LUIS MORANTE



 

miércoles, 30 de marzo de 2022

SOBRE EL AFORISMO

Planos cortos
José Luis Morante
Prólogo de Juan Varo Zafra
Ediciones Trea
Somonte-Cenero, Gijón, Asturias, 2021

 

SOBRE EL AFORISMO
 
 
  Mantengo en el tiempo una conversación heterodoxa con el aforismo. Me gusta percibir su talante y su microfilosofía, esa impregnación de cualidades en el pensamiento, al adentrarse por los minifundios temáticos de la realidad, sin perder la memoria de sí mismo.
   Al aforismo no le asusta prodigar pasos en el extravío. Caminar es fluir, fecundar una densa corriente desde la contención y el equilibrio. Da voz a un hablante que argumenta con dicción introspectiva e intimista, como si encendiese un foco de expresión en el trazado de una senda emocional y autobiográfica.
   El aforismo es hondura y espejo, donde la razón de ser abre la puerta al ser de la razón; un paradójico retorno al logos, una apertura.

JOSÉ LUIS MORANTE





jueves, 13 de enero de 2022

JUAN VARO. EL DEMONIO MERIDIANO

El demonio meridiano
Juan Varo
Cuadernos del Vigía
Colección Aforismos
Granada, 2021

 

 JUEGO DE ESPEJOS

 

  Quienes se adentran en las zonas expandidas del aforismo contemporáneo, ubican de inmediato la posición central que tiene Juan Varo (Granada, 1969), Licenciado en Derecho y Filología Hispánica y Doctor en Filología Hispánica, en el cultivo de la escritura lacónica y en el análisis de sus coordenadas estéticas. El profesor granadino comienza a practicar el minimalismo verbal con la entrega Jugador de ventaja (2000), obra ganadora del Premio Genil de Literatura en su quinta convocatoria. Era una sugestiva indagación sobre las preocupaciones esenciales del sujeto en el brumoso transitar de la existencia. El siguiente paso, Desaforado (2002) reúne un compendio textual dedicado al profesor y poeta Antonio Carvajal, y la tercera amanecida aforística es Mudo pez en el mar (2011), libro que integra como cierre algunos enunciados autobiográficos del diario personal. Una década después, el corpus de Juan Varo añade nueva estación, El demonio meridiano, en Cuadernos del Vigía, editorial que impulsa uno de los catálogos más relevantes dedicados al lenguaje conciso.
  La muestra afila la tarea concisa con un título llamativo cuya génesis recuerdo, sumidos todavía en los efectos secundarios del tiempo de pandemia. La expresión nace en la alta edad media, a mediados del siglo V, cuando las horas del mediodía convierten el calor en un semillero de somnolencia, tedio y apatía que anula la voluntad  de frailes y monjas y permite el maléfico influjo del diablo. El aserto se ha empleado también para recopilaciones de cuentos de terror y fantasía, un género muy cercano a los intereses ensayísticos del profesor Varo.   
   Sin umbral introductorio, la entrega comienza con un maravilloso texto admonitorio: “Lo bueno de la estupidez humana es que es inconstante”. Desde esa justa dimensión de un aforismo de molde clásico y calado ético los fragmentos integrados en el primer tramo escogen en su sincretismo la estela del apunte moral: “Los malos tiempos no nos preparan ni nos mejoran; solo nos avisan de los peores”, “El que llega tarde, no llega nunca”, “Nadie es lo que necesariamente no puede dejar de ser. Solo somos verdaderamente en lo accidental”. La voz enunciativa traslada su mirada a un puñado de estratos que dibuja una percepción fragmentaria de la realidad: la política, la filosofía social, los entrelazados sentimentales con su ineludible carácter transitorio, la literatura y el entorno cultural, o la inercia cotidiana. Son núcleos de reflexión que dan pie a claves argumentales sobre las que el pensamiento siembra indagaciones y encuentros.
   Curtido en lo paradójico el aforismo nunca es complaciente con el gregarismo. Seducido por la brevedad recuerda  que “En su momento de plenitud, las culturas producen sabios; en su decadencia, filósofos; en su podredumbre, intelectuales.”; por tanto, corresponde la humildad en la mirada y el alejamiento de cualquier podio dogmático para que el yo participe en el juego de espejos de la identidad. El sujeto pensante habla de todo, sin ilación, debe verse en sus habituales condiciones de normalidad, haciendo esa lectura personal, clarificadora y honesta. La razón alerta el activismo de la inteligencia y la sensibilidad, deja en quien se mira la verdad de uno mismo. Esa obra abierta del estar conforme  que percibe, sin arrebatos, en el manso silencio de las cosas, la propia biografía: “El amor de mis hijos, el desnudo de la mujer, tres o cuatro recuerdos, algunos cientos de libros, películas y discos y cada uno de los días que paso contigo. Solo por eso”.

JOSÉ LUIS MORANTE


    

viernes, 7 de enero de 2022

ENTREVISTA DE CÉSAR RODÍGUEZ DE SEPÚLVEDA


 

Entrevista con JOSÉ LUIS MORANTE
 
PLANOS CORTOS. Aforismos y cine
 
César Rodríguez de Sepúlveda
 
 
 
José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956), poeta, crítico e impulsor del blog “Puentes de papel”, publica casi simultáneamente dos libros enteramente consagrados al aforismo: Migas de voz (México, UNAM, 2021) y Primeros planos (Gijón, Trea, 2021). El primero es una antología de sus dos anteriores entregas aforísticas, Mejores días (2009) y Motivos personales (2014), e incluye también una selección de inéditos. El segundo recopila aforismos relacionados con el mundo del cine
 
-Te interesas por el aforismo cuando ya has publicado varios libros de poesía, en 2005. Desde entonces, tu interés por estos diminutos proyectiles verbales no ha hecho más que crecer. ¿Cuáles son las razones de tu fascinación y cómo llegas a este género?
 
El arranque editorial en esta estrategia expresiva es de 2005, con el cuaderno Sueltos, una mínima publicación que recogía unos cincuenta aforismos; pero llegué al género casi en el comienzo de mi escritura en 1990, a través de lecturas de clásicos españoles como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna o Carlos Edmundo de Ory. Me parece ejemplar su precisión, su apertura temática y ese diálogo intimista entre pensamiento y poesía.  
 
 
-Las historias de la literatura al uso no suelen prestar demasiada atención al aforismo, a pesar de que ha tenido ilustrísimos cultivadores: Lichtenberg, La Rochefoucauld, Cioran o, entre nosotros, Antonio Machado. Tal vez sea no tanto por su brevedad extrema como por ser textos que no terminan de encajar bien en ningún contenedor genérico.
 
A través de la historia el aforismo ha tenido una presencia ejemplar, Marco Aurelio, Hipócrates, Gracián, Montaigne… Pero la consideración mayoritaria es asociar el aforismo con un género menor; todavía reivindicamos su calidad literaria y su pluralismo formal; el molde conceptual es tan cambiante que necesita un soporte teórico fuerte. Y esa contingencia bibliográfica necesita tiempo. En ella están algunos ensayistas que ponen la cimentación del decir breve: José Ramón González, Juan Varo, Manuel Neila, Demetrio Fernández Muñoz, José Luis Trullo…
 
 
¿Es poesía, es filosofía, es ensayo o es, como tú sugieres, “una novela de ideas”? ¿Cuál es su relación con el microrrelato?
 
El abrazo conceptual unifica ingredientes diversos; como estrategia expresiva aborda pensamiento, lirismo, sustratos temáticos que interpretan la realidad o viajes interiores a los laberintos del yo; el resultado es claro: una novela de ideas con exposición, nudo y desenlace que a veces cabe también en el espacio angosto del relato hiperbreve.
 
-Leyendo Planos cortos se me ocurre que el aforismo es el territorio del yo. Un yo que toma distancia en dos momentos sucesivos, uno centrífugo y otro centrípeto: la perplejidad de la mirada y el sometimiento de la realidad al yo a través del lenguaje.
 
La realidad y el sujeto son los dos espacios indagatorios básicos; los dos alumbran un largo viaje de conocimiento y experiencia; desde esos itinerarios se escriben los aforismos de Planos cortos; son textos conscientes de que ficción y realidad no son entidades firmes, cerradas, autónomas, sino espejismos cercanos que necesitan materializarse a través de las palabras y las imágenes.
 
La escritura alienta una actitud constante de búsqueda. ¿No es, en último término, el propio sujeto el principal objeto de reflexión del aforismo?
 
A esa certeza llegaron voces referenciales como Heráclito: “Conócete a ti mismo”, o Montaigne: “Yo mismo, lector, soy la materia de este libro”; la conciencia en su fluir sirve de brújula hacia ese demorado viaje introspectivo. Esa labor define el empeño tenaz de la existencia; escribir es caminar.
 
En Primeros planos has seleccionado exclusivamente textos acerca del cine, que defines maravillosamente como “oficio de luz”. 
 
Esa paradoja de la sala a oscuras y los sentidos pendientes de una pantalla llena de luz me capturó de inmediato; en los años de Ávila, el cine era el mejor premio que los colegiales internos del bachillerato teníamos para el fin de semana; la proyección abría las puertas de la imaginación. Su lluvia de imágenes germinaba el páramo estéril de los inviernos mesetarios. Así que rebobino gratitud a través de Planos cortos, cuyos materiales Juan Varo explica en el prólogo con luminosa palabra.
 
Es un lugar común afirmar que ha dejado hacerse cine como el de la época dorada de Hollywood. ¿Crees que el gran cine pertenece irremediablemente al pasado, al territorio de la nostalgia, o te interesa también el cine actual?
 
Todas las artes nacen en un momento histórico concreto y en él se definen y se adaptan; la celeridad digital ha propiciado una fuerza tecnológica insólita y ha generado otros enfoques en la forma de realizar las películas; por tanto, el buen cine no es arqueología de la memoria; es la raíz de un tronco fuerte y ramificado que sigue generando excelentes frutos. El cine es un estrato de mi identidad;  mimo su buena salud llenando mis noches con nuevas películas; cada vez que voy al cine, alguien dentro susurra: esta es mi casa.
 
César Rodríguez de Sepúlveda
Profesor de Lengua y Literatura, poeta
EL CUADERNO DIGITAL 
(Madrid, mayo de 2021)
 
 
 
 
 
 


jueves, 27 de septiembre de 2018

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. AFORISMOS E IDEAS LÍRICAS

Aforismos e ideas líricas
Juan Ramón Jiménez
Edición de José Luis Morante
La Isla de Siltolá, Aforismos
Sevilla, 2018


Los aforismos de Juan Ramón Jiménez


  Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881- Puerto Rico, 1958) es una figura clave de la literatura española contemporánea. Sobre este autor tutelar se han prodigado los estudios sistemáticos, casi siempre nucleados en torno a la poesía y, en ocasiones, sobre las complejas dimensiones biográficas que no acaban de alejar algunas sombras: el desafío permanente a la vida social desde un aislamiento sombrío y huraño, la independencia estética, el afán perfeccionista  y esa imagen de escritor aséptico, poco enlazado con el convulso paréntesis histórico que le tocó vivir. 
   Todo lo concerniente a su producción aforística parece ocupar un segundo plano, aunque sea una pared básica del edificio alzado en el discurrir, como atestigua el ejemplar rescate realizado por el profesor Antonio Sánchez Zamarreño. Tras veinte años de esfuerzo investigador, el hispanista solventó algunos obstáculos básicos como la dispersión, la multiplicidad de versiones o la temática heterogénea para dejarnos una versión canónica de la aforística  de Juan Ramón. El libro Ideolojía, volumen cuarto del corpus completo Metamórfosis, explora un territorio esencial y sirve de introducción a otras antologías como las de Andrés Trapiello y Juan Varo que alumbran visiones parciales, ya que el escritor estuvo activo durante más de medio siglo haciendo de sus aforismos un elemento de continuidad entrelazado con su obra poética.
   Aforismos e ideas líricas selecciona entre el voluminoso despliegue lapidario –el mismo escritor cifraba en más de cincuenta mil sus textos breves- una muestra  fuerte, de más de ochocientos aforismos, una selección suficiente y capaz de recuperar una competente guía de argumentos repleta de inteligencia y sensibilidad creativa. Esa maduración coherente del trabajo aforístico se distribuye en seis tramos que aglutinan un fértil quehacer extendido en el tiempo entre 1897 y 1954. En él se perciben algunas influencias de base, desde los magisterios más tempranos de Kempis, Nietzsche, Marco Aurelio, Pascal o Chamfort, hasta los derivados de su formación en la Institución Libre de Enseñanza y los de contemporáneos como Antonio Machado y Miguel de Unamuno.
  La exploración argumental es ecléctica. La perspectiva creadora evoluciona o rehabilita intereses, pero siempre se caracteriza por una relación intensa entre existencia y labor literaria. Concede a su enfoque una fuerte dimensión ética impregnada de pensamiento filosófico. Para Juan Ramón Jiménez la perfección no es un concepto abstracto sino un camino que recorre con fervor interminable hacia la plenitud: “Pensemos más con las manos”, escribió en uno de sus aforismos, como si en él la provisionalidad no tuviese sosiego y necesitase estar sometida a la inquietud y a la perenne revisión. Hechizado por la perfección, buscaba el equilibrio total de la obra, el anhelo de lo completo.