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jueves, 31 de julio de 2025

MIGUEL CATALÁN. SUMA BREVE

Suma breve
Pensamiento breve reunido (2001-2018)
Miguel Catalán
Ediciones Trea / Aforismos
Somonte Cenero, Gijón, Asturias, 2018

 

ELOGIO DE LA PARADOJA

 
   El momento cenital del aforismo como estrategia expresiva tiene en Miguel Catalán (Valencia,1958-2019) un cultivador vehemente y muy recordado, como se percibe en el ensayo de Javier Recas La vida en un trazo (2025) dedicado al aforismo filosófico. Doctor en Filosofía, profesor universitario y ensayista, su cosecha paremiológica abarca seis entregas dedicadas al género. Todas se compilan en el volumen Suma breve. El trayecto completo abarca desde 2001 hasta 2018, un intervalo conformado por las ediciones El sol de medianoche (2001), La nada griega (2013), La ventana invertida (2014) y el aporte inédito que añade tres conjuntos, que anticiparon textos en revistas: Así es imposible, El altar del olvido y Paréntesis vacío.
  El conjunto permite definir, con lúcida solvencia, el carácter ontológico del aforismo y su evolución en el discurrir. El término siempre está vinculado a un territorio de intersección entre literatura y filosofía que es base común de todas las entregas. Así lo recuerda el texto de apertura de José Montoya Sáez, quien también examina de cerca el concepto de paradoja como implosión del lugar común. A través de la paradoja se puede expresar la constante fluctuación del entorno social y humano; de esta forma adquiere un notable potencial subversivo en la contundente concisión de sus reflexiones.
  El aforismo postula la complejidad de su contenido, emprende en su decir una interpretación del sujeto y de la realidad externa, en la que sondea una continua búsqueda de sentido. Su exigencia estética se asoma a los estantes de la verdad, con lo que adquiere en su definición una cierta claridad metafísica al intentar captar la significación de la experiencia. El texto se llena de matices. De este modo, dentro del material común del género, cada libro presenta rasgos específicos, aunque estos a veces sean contradictorios o definan estados de ánimo dispares, como si en su amanecida la escritura plegara pasos a la condición de ser.
   Ya se ha comentado que el primer paso aforístico de Miguel Catalán es El Sol de medianoche. El fenómeno natural, observable en las proximidades de las geografías polares, ejemplifica bien la antítesis y los contrastes. Esa visión de lo claro en la noche que prolonga el día entre la sombra. Desde el inicio, Miguel Catalán asume el desvelo incansable del observador. Sabe que el comportamiento del yo es reflejo de las actitudes aleatorias del otro; por tanto es necesario sondear su sentido para que el aprendizaje surta efectos interiores. Nada de lo humano resulta ajeno; de ahí que la ética sea siempre un relevante proceso reconstructivo. Pero hay que evitar los juicios sumarios, revestir las opiniones de calidez y argumentar con el tacto sosegado de quien sabe, como Marcel Proust, que “cualquier idea clara tiene el mismo grado de confusión que las nuestras”.
  El corpus textual, tras la entrega epifánica, abre un largo tiempo de silencio de más de doce años, pero ese acantilado temporal no varía el paisaje y su cartografía meditativa. Como si quien escribe apostara por una senda coherente, los aforismos caminan de un asunto a otro, con un paso constante. De cuando en cuando varían los ingredientes para que nunca pierdan fuerza meditativa. O hacen del humor una ventana para que salga al día la carcajada:”ANUNCIO POR PALABRAS. Se pintan casas a domicilio”.
    Como un regalo lector se recibe el material inédito de Suma breve, cuya voz siempre en guardia otea el paisaje frente a la opinión recibida y común. Los textos, breves y lapidarios, aunque a veces con un tallo argumental que los aproxima al microrrelato, marcan linden a la experiencia en su etapa de madurez. Más allá del contraste y del juego de palabras, apuntan una unidad vertebradora que confirma la permanencia del ser frente a una realidad mudable, propicia al desmontaje. La lógica interna del yo resiste la extrañeza, abre el paraguas frente a la intemperie de la contradicción y defiende la razón como brújula para buscar el norte del sentido.
   Suma breve descubre el excelente volumen conceptual del decir fragmentario de Miguel Catalán. Apunta que la lógica no es un logro en sí sino una aspiración que se aplica en solventar las contradicciones de la existencia. sobrelleva el discurrir bajo un cielo informe de nubes y claros, que obliga a caminar bajo el paraguas desplegado de la introspección. Así nace un quehacer continuo, atomizado, fresco, que tiene la claridad del manantial, esa sensibilidad que aleja la sed y empuja a sumar sin cansancio pasos nuevos. 
 

JOSÉ LUIS MORANTE


domingo, 9 de marzo de 2025

PLANOS CORTOS (AFORISMOS Y CINE)

Planos cortos
Aforismos y cine
José Luis Morante
Prólogo de Juan Varo
Trea Editorial, Colección Aforismos
Gijón, Asturias, 2021

  

HOMENAJE AL CINE

   Los breves aforismos de PLANOS CORTOS están inspirados en películas que conforman la memoria sentimental. Despliegan sus contenidos para recordar actores, actrices y secuencias que están en la calle atemporal de nuestra retina y que han inspirado poemas, recuerdos y vivencias generacionales. En torno al decir breve del aforismo se reúnen en este libro de José Luis Morante, publicado por Ediciones Trea, más de trescientos textos, con un amplio despliegue de contenidos. Diseñan una mirada a la sociedad contemporánea y sus rasgos más destacados; también abrazan al cine como expresión artística capaz de crear en el espectador una amplia escala de sensaciones. En su enfoque las claves expresivas radican en la intensidad y la decantación de lo mínimo en precisa síntesis.
   La entrega PLANOS CORTOS clarifica su aportación con un ameno prólogo del profesor Juan Varo, de la Universidad de Granada que muestra el lúcido conocimiento de esa relación natural entre el aforismo y el cine. Nacen así los sentenciosos textos de José Luis Morante como mínimas reflexiones, capaces de abrir nuevos horizontes sobre la pantalla grande. El cine es siempre un arte capaz de de conmovernos, de evocar y provocar para entregarnos nuevas dimensiones de la realidad. 
  Los aforismos integrados en el libro Planos cortos de José Luis Morante no ocultan las incisiones melancólicas que deja sobre el aprendizaje sentimental la erosión del discurrir. La existencia se mira en la pantalla del cine, agridulce, atenta a la emoción sorprendida de la luz, dotada de una retina irónica, a media voz, que busca el primer plano de la confidencia y despliega a cada instante “El esfuerzo del yo por ser fiel a su primera versión y la soledad deshabitada del final de rodaje”.
  En la cosecha de Planos cortos está “una inquebrantable voluntad de verdad, de concisa y desnuda verdad, intensa, provocadora, inquietante, radicalmente distinta del discurso argumentativo” para dibujar el recorrido creador del cine y su intensa aportación durante décadas a la cultura. 
 

JOSÉ LUIS MORANTE

domingo, 4 de junio de 2023

PLANOS CORTOS

Planos cortos
Aforismos y cine
José Luis Morante
Prólogo de Juan Varo Zafra
Ediciones Trea, Aforismo
Gijón, Asturias,2021


 PLANOS CORTOS

Ser un hombre común requiere interpretaciones de profesionalidad contrastada.

Imágenes perdidas en el tiempo, borradores que ahuyentan las cicatrices de su orfandad.

Son espectadores abonados al cine de catástrofes. Añoran lo que vale un final feliz.

La mirada es afán; talla en la retina el emblema secreto de una logia donde soy el único sectario.

La soledad venera el folletín, húmeda propaganda sentimental que alborota la vigilia gregaria.

Secuencias que dibujan lienzos vacíos, sin misterio. Simple confusión de formas.

Corregir con audacia al enemigo indeciso: dar la espalda.

(Fragmentos de Planos cortos)


domingo, 12 de junio de 2022

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS MORANTE: PLANOS CORTOS

José Luis Morante
(Palacio Real de Madrid, 2022)
Fotografía
de
María Hernández Costa 

 

AFORISMOS CON SESIÓN CONTINUA


Tasio Luna
 
 
Casi de forma simultánea han visto la luz en 2021 dos entregas aforísticas del poeta, profesor y crítico José Luis Morante. La primera, Migas de voz es una antología editada en México por la Universidad Autónoma nacional; la segunda obra, Planos cortos es un cálido homenaje al cine.
 
La tarea de practicar varios géneros, ¿de qué manera condiciona a sus aforismos?
 
Creo que cuando se entiende la escritura como una casa abierta, cada habitación cumple su doble condición de refugio y hospitalidad; en mis aforismos conviven muchos rincones afines con la poesía o la crítica; todos partes de la misma experiencia biográfica y cultural, de un modo similar de interpretar el entorno y el tiempo histórico.
 
Sus poemarios trasmiten un fuerte eco autobiográfico, ¿sus aforismos también?
 
Ningún género puede velar la pulsión expresiva que dicta sus renglones; la identidad respira también en los aforismos, comparte instantáneas, recuerdos, miedos, incertidumbres; en suma, la conciencia en continuo fluir del sujeto que escribe.
 
¿Era previsible esta aparición estelar del decir breve en las primeras décadas del siglo XXI?
 
Hay una verdad impostada en asociar el aforismo al despertar digital; la verdad es que en todos los periodos de la historia se han cultivado distintas formas del decir breve: sentencias, epigramas, refranes, aforismos; la celeridad de internet ha potenciado la fragmentación y la celeridad de los mensajes, pero el género tienen una intensa tradición en nuestra literatura.
 
Parece  que es ejemplar la capacidad de escucha del aforismo; cualquier tema sirve…
 
Así es, el aforismo, como el poema o la reseña es un hecho del lenguaje que admite cualquier hilo argumental, siempre y cuando se supere esa consideración que asocia el laconismo a la facilidad expresiva y la intuición; debajo de cada texto, por mínimo que sea, está la dura labor del taller literario, su exigencia máxima en cada fragmento.
 
Cómo se gestó esa edición mexicana de Migas de voz.
 
Nació en 2017, cuando recogí una amplia selección de aforismos de los dos libros publicados y del inédito A sorbos, era la mejor manera de construir un mapa personal que subrayara las características reiteradas de mis aforismos. Y el profesor, ensayista y aforista mexicano Hiram Barrios impulsó la edición en una nueva colección esquirlas; la espera de tres años mereció la pena, la edición final es muy hermosa.
 
¿Y Planos cortos?
 
Es un giro fuerte en el trabajo personal, frente a la apertura temática aleatoria de mis anteriores entregas, supone construir un libro en torno al cine como núcleo único. Soy un cinéfilo antiguo y agradecido; en absoluto un experto en ese arte, solo un espectador que siempre halló cobijo en la butaca a oscuras.
 
¿No teme que la salida  de ambos libros a la vez solape reseñas o interfiera la distribución correcta?
 
No lo sé; en principio son ámbitos lectores distintos; Migas de voz está destinado al público universitario mexicano y no se distribuirá en librerías españolas, aunque mandaré ejemplares a crítica y medios de comunicación; y hay que dar la batalla por Planos cortos que debe luchar contra la incertidumbre de la pandemia y la lánguida vida cultural del momento. Son retos que asumo con mucho gusto; siempre confío en la generosidad de los amigos y el incansable apoyo de los lectores.

¿Nos despedimos con una mínima selección de aforismos?
 
 
El sentimiento de desolación, esa llave que solo cierra.
 
Los aforismos tienen el trazo inconformista del grafiti.
 
Es bueno enmarcar la incertidumbre como un quinto punto cardinal.
 
Cada lunes inventa su oratoria
 
Somos la intacta erosión que fuimos, y seremos el polvo que ya somos.
 
Todo espíritu etéreo se vislumbra en su etapa ascendente.
 
Los que no saben ratifican con énfasis constante su ausencia de verdad.
 
Anima y da valor esa sospecha de que todos discuten contra mí.

Tasio Luna



 

lunes, 30 de mayo de 2022

JOSÉ LUIS MORANTE. PLANOS CORTOS

Planos cortos
José Luis Morante
Prólogo de Juan Varo Zafra
Ediciones Trea, Aforismos
Somonte-Cenero, Gijón, Asturias, 2021


AFORISMOS Y CINE

 

Nada nos pertenece más en propiedad que nuestros sueños
 
F. NIETZSCHE
 
¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?
¿Hay posibilidad de tarifa de grupo?
 
WOODY ALLEN

Cine: oficio de la luz.
 
*
 
En la retina el epitelio oscuro del refugio; sombras chinescas que encuentran hendidura  en la pantalla.
 
*
 
Pureza extrema. Solo acaricia cuerpos visuales.
 
*
 
La proyección trastoca  planos existenciales. Todo es sueño; la realidad camina por otra ladera.
 
*
 
Valoración unánime sobre lo que no somos. Las apariencias ratifican.
 
*
 
En la retina ideal se admite la vuelta atrás; una misma película con final diferente.
 
*
 
Esos días cuando el cansancio nos somete a un casting para que identidades desconocidas vivan por nosotros.
 
*
 
La cinefilia es un delta abierto: sombras alzadas, légamo y cauce.
 
*
 
Veía películas para aprender a callar.
 
*
 
En el crítico el ánimo expectante; siempre la mudez socrática.
 
*
 
Hábitos. Antes de sentarme en la butaca miro el foco de luz y recuerdo a Platón. Otra vez mudan las asimetrías rocosas de la caverna, esa realidad intuida.
 
*
 
Sobre la pantalla diaria, acepto papeles a contrapié.

JOSÉ LUIS MORANTE



 

jueves, 5 de mayo de 2022

MIGUEL CATALÁN. SUMA BREVE.

Suma breve
Pensamiento breve reunido (2001-2018)
Miguel Catalán
Ediciones Trea, Colección Aforismo
Somonte-Cenero, Gijón (Asturias), 2018

 

ELOGIO DE LA PARADOJA

  
   El momento cenital del aforismo como estrategia expresiva tiene en Miguel Catalán (Valencia,1958-2019) un cultivador vehemente. Doctor en Filosofía, profesor universitario y ensayista, su cosecha paremiológica abarca seis entregas dedicadas al género. Todas se compilan en el volumen Suma breve. El trayecto completo abarca desde 2001 hasta 2018, un intervalo conformado por las ediciones El sol de medianoche (2001), La nada griega (2013), La ventana invertida (2014) y el aporte inédito que añaden tres conjuntos que anticiparon textos en revistas, Así es imposible, El altar del olvido y Paréntesis vacío.
  El conjunto permite definir con lúcida solvencia el carácter ontológico del aforismo y su evolución en el discurrir. El término siempre está vinculado a un territorio de intersección entre literatura y filosofía que es base común de todas las entregas. Así lo recuerda el texto de apertura de José Montoya Sáez, quien también examina de cerca el concepto de paradoja como implosión del lugar común. A través de la paradoja se puede expresar la constante fluctuación del entorno social y humano; de esta forma adquiere un notable potencial subversivo en la contundente concisión de sus reflexiones.
  El aforismo postula la complejidad de su contenido, emprende en su decir una interpretación del sujeto y de la realidad externa, en la que sondea una continua búsqueda de sentido. Su exigencia estética se asoma a los estantes de la verdad, con lo que adquiere en su definición una cierta claridad metafísica al intentar captar la significación de la experiencia. El texto se llena de matices, de este modo dentro del material común del género cada libro presenta rasgos específicos, aunque estos a veces sean contradictorios o definan estados de ánimo dispares, como si en su amanecida la escritura plegara pasos a la condición de ser.
   Ya se ha comentado que el primer paso aforístico de Miguel Catalán es El Sol de medianoche. El fenómeno natural observable en las proximidades de las geografías polares ejemplifica bien la antítesis y los contrastes. Esa visión de lo claro en la noche que prolonga el día entre la sombra. Desde el inicio, Miguel catalán asume el desvelo incansable del observador. Sabe que el comportamiento del yo es reflejo de las actitudes aleatorias del otro; por tanto es necesario sondear su sentido para que el aprendizaje surta efectos interiores. Nada de lo humano resulta ajeno; de ahí que la ética sea siempre un relevante proceso reconstructivo. Pero hay que evitar los juicios sumarios, revestir las opiniones de calidez y argumentar con el tacto sosegado de quien sabe, como Marcel Proust, que “cualquier idea clara tiene el mismo grado de confusión que las nuestras”.
  El corpus textual, tras la entrega epifánica, abre un largo tiempo de silencio de más de doce años, pero ese acantilado temporal no varía el paisaje y su cartografía meditativa. Como si quien escribe apostara por una senda coherente, los aforismos caminan de un asunto a otro, con un paso constante. De cuando en cuando varían los ingredientes para que nunca pierdan fuerza meditativa. O hacen del humor una ventana para que salga al día la carcajada: ”ANUNCIO POR PALABRAS. Se pintan casas a domicilio”.
    Como un regalo lector se recibe el material inédito de Suma breve, cuya voz siempre en guardia otea el paisaje frente a la opinión recibida y común. Los textos, breves y lapidarios, aunque a veces con un tallo argumental que los aproxima al microrrelato, marcan linden a la experiencia en su etapa de madurez. Más allá del contraste y del juego de palabras, apuntan una unidad vertebradora que confirma la permanencia del ser frente a una realidad mudable, propicia al desmontaje. La lógica interna del yo resiste la extrañeza, abre el paraguas frente a la intemperie de la contradicción y defiende la razón como brújula para buscar el norte del sentido.
   Suma breve descubre el excelente volumen conceptual del decir fragmentario de Miguel Catalán. Apunta que la lógica no es un logro en sí sino una aspiración que se aplica en solventar las contradicciones de la existencia. sobrelleva el discurrir bajo un cielo informe de nubes y claros, que obliga a caminar bajo el paraguas desplegado de la introspección. Así nace un quehacer continuo, atomizado, fresco, que tiene la claridad del manantial, esa sensibilidad que aleja la sed y empuja a sumar sin cansancio pasos nuevos. 

JOSÉ LUIS MORANTE




 

miércoles, 30 de marzo de 2022

SOBRE EL AFORISMO

Planos cortos
José Luis Morante
Prólogo de Juan Varo Zafra
Ediciones Trea
Somonte-Cenero, Gijón, Asturias, 2021

 

SOBRE EL AFORISMO
 
 
  Mantengo en el tiempo una conversación heterodoxa con el aforismo. Me gusta percibir su talante y su microfilosofía, esa impregnación de cualidades en el pensamiento, al adentrarse por los minifundios temáticos de la realidad, sin perder la memoria de sí mismo.
   Al aforismo no le asusta prodigar pasos en el extravío. Caminar es fluir, fecundar una densa corriente desde la contención y el equilibrio. Da voz a un hablante que argumenta con dicción introspectiva e intimista, como si encendiese un foco de expresión en el trazado de una senda emocional y autobiográfica.
   El aforismo es hondura y espejo, donde la razón de ser abre la puerta al ser de la razón; un paradójico retorno al logos, una apertura.

JOSÉ LUIS MORANTE





martes, 25 de enero de 2022

MÍNIMA SELECCIÓN DE PLANOS CORTOS

Levedad
Imagen
de
internet

 A Carlos D'Ors y Javier Recas,
por su calidez y afecto; por su compañía

 
En mi retina, el epitelio oscuro de la sala de cine; una textura de inquietud y tinieblas que encuentra redención en la pantalla.
 
*
 
La proyección trastoca  planos existenciales. El espectador supone que la contingencia está al otro lado de la pantalla.
 
*
 
Gesto preliminar. Antes de sentarme en la butaca miro el foco de luz y pienso en Platón. Otra vez la inconsistente sombra del sujeto sobre la pared de la caverna. La realidad intuida.
 
*
 
Tras el The end los tanteos para recuperar el aquí y el ahora; afrontar el retorno pendular desde un tiempo usurpado por la imaginación.
 
*
 
Cuando cierro los ojos, cuánta nitidez gana el inventario de grietas.
 
*
 
El ser biográfico disimula un mal guion, el hecho de  hilvanar anécdotas inesenciales.
 
*
 
Si sueño fugas, disperso pasos por las callejas del anochecer hasta encontrar la puerta de algún cine.
 
*
 
Matinal. Actividad colectiva para solitarios.

(Mínima selección de Planos cortos, Trea, 2021)



viernes, 7 de enero de 2022

ENTREVISTA DE CÉSAR RODÍGUEZ DE SEPÚLVEDA


 

Entrevista con JOSÉ LUIS MORANTE
 
PLANOS CORTOS. Aforismos y cine
 
César Rodríguez de Sepúlveda
 
 
 
José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956), poeta, crítico e impulsor del blog “Puentes de papel”, publica casi simultáneamente dos libros enteramente consagrados al aforismo: Migas de voz (México, UNAM, 2021) y Primeros planos (Gijón, Trea, 2021). El primero es una antología de sus dos anteriores entregas aforísticas, Mejores días (2009) y Motivos personales (2014), e incluye también una selección de inéditos. El segundo recopila aforismos relacionados con el mundo del cine
 
-Te interesas por el aforismo cuando ya has publicado varios libros de poesía, en 2005. Desde entonces, tu interés por estos diminutos proyectiles verbales no ha hecho más que crecer. ¿Cuáles son las razones de tu fascinación y cómo llegas a este género?
 
El arranque editorial en esta estrategia expresiva es de 2005, con el cuaderno Sueltos, una mínima publicación que recogía unos cincuenta aforismos; pero llegué al género casi en el comienzo de mi escritura en 1990, a través de lecturas de clásicos españoles como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna o Carlos Edmundo de Ory. Me parece ejemplar su precisión, su apertura temática y ese diálogo intimista entre pensamiento y poesía.  
 
 
-Las historias de la literatura al uso no suelen prestar demasiada atención al aforismo, a pesar de que ha tenido ilustrísimos cultivadores: Lichtenberg, La Rochefoucauld, Cioran o, entre nosotros, Antonio Machado. Tal vez sea no tanto por su brevedad extrema como por ser textos que no terminan de encajar bien en ningún contenedor genérico.
 
A través de la historia el aforismo ha tenido una presencia ejemplar, Marco Aurelio, Hipócrates, Gracián, Montaigne… Pero la consideración mayoritaria es asociar el aforismo con un género menor; todavía reivindicamos su calidad literaria y su pluralismo formal; el molde conceptual es tan cambiante que necesita un soporte teórico fuerte. Y esa contingencia bibliográfica necesita tiempo. En ella están algunos ensayistas que ponen la cimentación del decir breve: José Ramón González, Juan Varo, Manuel Neila, Demetrio Fernández Muñoz, José Luis Trullo…
 
 
¿Es poesía, es filosofía, es ensayo o es, como tú sugieres, “una novela de ideas”? ¿Cuál es su relación con el microrrelato?
 
El abrazo conceptual unifica ingredientes diversos; como estrategia expresiva aborda pensamiento, lirismo, sustratos temáticos que interpretan la realidad o viajes interiores a los laberintos del yo; el resultado es claro: una novela de ideas con exposición, nudo y desenlace que a veces cabe también en el espacio angosto del relato hiperbreve.
 
-Leyendo Planos cortos se me ocurre que el aforismo es el territorio del yo. Un yo que toma distancia en dos momentos sucesivos, uno centrífugo y otro centrípeto: la perplejidad de la mirada y el sometimiento de la realidad al yo a través del lenguaje.
 
La realidad y el sujeto son los dos espacios indagatorios básicos; los dos alumbran un largo viaje de conocimiento y experiencia; desde esos itinerarios se escriben los aforismos de Planos cortos; son textos conscientes de que ficción y realidad no son entidades firmes, cerradas, autónomas, sino espejismos cercanos que necesitan materializarse a través de las palabras y las imágenes.
 
La escritura alienta una actitud constante de búsqueda. ¿No es, en último término, el propio sujeto el principal objeto de reflexión del aforismo?
 
A esa certeza llegaron voces referenciales como Heráclito: “Conócete a ti mismo”, o Montaigne: “Yo mismo, lector, soy la materia de este libro”; la conciencia en su fluir sirve de brújula hacia ese demorado viaje introspectivo. Esa labor define el empeño tenaz de la existencia; escribir es caminar.
 
En Primeros planos has seleccionado exclusivamente textos acerca del cine, que defines maravillosamente como “oficio de luz”. 
 
Esa paradoja de la sala a oscuras y los sentidos pendientes de una pantalla llena de luz me capturó de inmediato; en los años de Ávila, el cine era el mejor premio que los colegiales internos del bachillerato teníamos para el fin de semana; la proyección abría las puertas de la imaginación. Su lluvia de imágenes germinaba el páramo estéril de los inviernos mesetarios. Así que rebobino gratitud a través de Planos cortos, cuyos materiales Juan Varo explica en el prólogo con luminosa palabra.
 
Es un lugar común afirmar que ha dejado hacerse cine como el de la época dorada de Hollywood. ¿Crees que el gran cine pertenece irremediablemente al pasado, al territorio de la nostalgia, o te interesa también el cine actual?
 
Todas las artes nacen en un momento histórico concreto y en él se definen y se adaptan; la celeridad digital ha propiciado una fuerza tecnológica insólita y ha generado otros enfoques en la forma de realizar las películas; por tanto, el buen cine no es arqueología de la memoria; es la raíz de un tronco fuerte y ramificado que sigue generando excelentes frutos. El cine es un estrato de mi identidad;  mimo su buena salud llenando mis noches con nuevas películas; cada vez que voy al cine, alguien dentro susurra: esta es mi casa.
 
César Rodríguez de Sepúlveda
Profesor de Lengua y Literatura, poeta
EL CUADERNO DIGITAL 
(Madrid, mayo de 2021)
 
 
 
 
 
 


miércoles, 5 de enero de 2022

JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ. MUNDO INTERMEDIO

Mundo intermedio
Javier Sánchez Menéndez
Ediciones Trea, Aforismo
Somonte-Cenero, Gijón, Asturias, 2021

 

POR LA MIRILLA

 
   El deslumbrante ascenso del aforismo al primer plano de los géneros literarios, en el tramo inicial del siglo XXI, tiene en Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, Cádiz, 1964) un responsable principal y directo por su triple activismo como editor de La Isla de Siltolá, estudioso del género y cultivador del decir breve, con cuatro entregas hasta la fecha, Artilugios (2017), La alegría de lo imperfecto (2017), Concepto (2019) y Ética para mediocres (2020). Esta continua fluencia concede a su itinerario creador una solidez perdurable que añade al esquema constructivo del aforismo la nueva entrega Mundo intermedio.
  El laconismo breve y concentrado de esta compilación elige para su pórtico paratextual las citas de tres autores de marcado contexto: el narrador Jesús Ferrero, Lichtenberg, vértice fuerte del canon fragmentario, y W. H. Auden, poeta y ensayista empeñado en capturar la esencia del pensamiento poético con la brújula firme de la razón, siempre lejos del concepto romántico de arrebato fulgurante e inspiración.
   También la lógica es elemento esencial en las codificaciones lacónicas de Javier Sánchez Menéndez, que organiza su entrega en cajones abiertos que denomina cuadernos. El primero toma la palabra desde la distancia irónica de Ambrose Bierce, quien diluyó la voz confidencial entre estratos de sarcasmo e ironía. Nace así un conjunto textual que asienta su eficacia exploratoria en la indagación profunda del fluir del pensamiento. El dinamismo expresa la convicción de que nada de lo percibido es dogma sino requisitoria temporal. Al cabo: “Todas las verdades nos resultan elocuentes en el inicio de su necesidad. Después pierden eficacia”. Los textos constituyen una amalgama heterogénea de asuntos que despliega una fuerte mirada crítica ante el yo colectivo. El afán expansivo del yo para colonizar el entorno social con su vanidad, el incansable despliegue de sombras de la política en las aceras de lo cotidiano, o la pérdida de referentes culturales y educativos provocan una percepción crepuscular de nuestro tiempo.
  El avance de Mundo intermedio muestra un sólido espacio de intereses. Como aportes complementarios, los cuadernos comparten la misma sensibilidad creadora. No hay quiebros ni rupturas. Solo asentamiento de una postura crítica que propicia el cuestionamiento de lo subjetivo y la fragilidad de construcciones semánticas colectivas (lo que se ha dado en llamar “lo políticamente correcto”): “El honorable gobernante, el honorable empresario, el honorable familiar. Acatamos las normas como las moscas sobre un plato vacío”. También un escepticismo pujante, que bordea los acantilados del nihilismo: “El suicidio es un regalo para la muerte. Es una muerte dulce”, “Censurar es la asquerosidad de eliminar la existencia de los otros imponiendo la propia debilidad.”, “Extrañas situaciones que resultan insoportables. Vivir y amar”.
   La pujanza de lo paradójico condensa una situación de conflicto que convierte el devenir existencial en un tanteo de decisiones al paso, donde las certezas callan, hablan al oído y solo permiten percibir los destellos escuetos de la luz por la mirilla: “La vida es un pasaje sin retorno donde el futuro es el presente y el pasado también es el presente”, “La aurora despierta cada día para volver a dormir”, “Todos los estúpidos siguen pensando que algún día serán inteligentes”.
   La conciencia reconoce desde la extrañeza: “Todas las definiciones son limitadas”, “Responder con una pregunta, dudar con otra, vivir con cientos de dudas”. Busca entender la caligrafía ilegible de lo cotidiano y postula las posibles interpretaciones. Sabe que, con frecuencia, se engaña a sí misma y soporta los espejismos del entendimiento, esas desconcertantes situaciones en las que somos protagonistas secundarios.
   Javier Sánchez Menéndez clausura la entrega con dos apartados muy breves, “Mundo intermedio” y “Estado principal del orden”. Ambos muestran un fuerte epitelio reflexivo en torno al vacío y la aniquilación, como leyes de la naturaleza de indeclinable cumplimiento: “Dominar nuestros sentidos, sin dejar que aparezca el vacío es secar el río y apagar la luz”. Desde esa clarividencia, pactada con el sosiego, el poeta y ensayista hace de la dicción lacónica una estrategia de filosofía vital, un manual de silencios en el que la contemplación abre los ojos con la ilusión de creer, con la esperanza de que “Todo aquello que no puede contemplarse puede soñarse”.
 
JOSÉ LUIS MORANTE

 

      


domingo, 17 de enero de 2021

MIGUEL CATALÁN. SUMA BREVE

Suma breve
Pensamiento breve reunido 
(2001-2018)
Miguel Catalán
Prólogo de  José Montoya Sáenz
Ediciones Trea / Aforismo
Somonte Cenero, Gijón, Asuturias, 2018


ELOGIO DE LA PARADOJA 

El momento cenital del aforismo como estrategia expresiva tiene en Miguel Catalán (Valencia,1958) un cultivador vehemente. Doctor en Filosofía, profesor universitario y ensayista, su cosecha paremiológica abarca seis entregas dedicadas al género. Todas se compilan en el volumen Suma breve. El trayecto completo abarca desde 2001 hasta 2018, un intervalo conformado por las ediciones El sol de medianoche (2001), La nada griega (2013), La ventana invertida (2014) y el aporte inédito que añaden tres conjuntos que anticiparon textos en revistas, Así es imposible, El altar del olvido y Paréntesis vacío.
  El conjunto permite definir con lúcida solvencia el carácter ontológico del aforismo y su evolución en el discurrir. El término siempre está vinculado a un territorio de intersección entre literatura y filosofía que es base común de todas las entregas. Así lo recuerda el texto de apertura de José Montoya Sáez, quien también examina de cerca el concepto de paradoja como implosión del lugar común. A través de la paradoja se puede expresar la constante fluctuación del entorno social y humano; de esta forma adquiere un notable potencial subversivo en la contundente concisión de sus reflexiones.
 El aforismo postula la complejidad de su contenido, emprende en su decir una interpretación del sujeto y de la realidad externa, en la que sondea una continua búsqueda de sentido. Su exigencia estética se asoma a los estantes de la verdad, con lo que adquiere en su definición una cierta claridad metafísica al intentar captar la significación de la experiencia. El texto se llena de matices, de este modo dentro del material común del género cada libro presenta rasgos específicos, aunque estos a veces sean contradictorios o definan estados de ánimo dispares, como si en su amanecida la escritura plegara pasos a la condición de ser.
   Ya se ha comentado que el primer paso aforístico de Miguel Catalán es El Sol de medianoche. El fenómeno natural observable en las proximidades de las geografías polares ejemplifica bien la antítesis y los contrastes. Esa visión de lo claro en la noche que prolonga el día entre la sombra. Miguel Catalán asume el desvelo incansable del observador. Sabe que el comportamiento del yo es reflejo de las actitudes aleatorias del otro; por tanto es necesario sondear su sentido para que el aprendizaje surta efectos interiores. Nada de lo humano resulta ajeno; de ahí que la ética sea siempre un relevante proceso reconstructivo. Pero hay que evitar los juicios sumarios, revestir las opiniones de calidez y argumentar con el tacto sosegado de quien sabe, como Marcel Proust, que “cualquier idea clara tiene el mismo grado de confusión que las nuestras”.
  El corpus textual, tras la entrega epifánica, abre un largo tiempo de silencio de más de doce años. Ese acantilado temporal no varía el paisaje y su cartografía meditativa. Como si el autor apostara por una senda coherente, los aforismos caminan de un asunto a otro, con paso constante. De cuando en cuando varían los ingredientes para que nunca pierdan fuerza meditativa. O hacen del humor una ventana para que salga al día la carcajada: ”ANUNCIO POR PALABRAS. Se pintan casas a domicilio”.
   Como un regalo lector se recibe el material inédito de Suma breve, cuya voz siempre en guardia otea el paisaje frente a la opinión recibida y común. Los textos, breves y lapidarios, aunque a veces con un tallo argumental que los aproxima al microrrelato, marcan linden a la experiencia en su etapa de madurez. Más allá del contraste y del juego de palabras, apuntan una unidad vertebradora que confirma la permanencia del ser frente a una realidad mudable, propicia al desmontaje. La lógica interna del yo resiste la extrañeza, abre el paraguas frente a la intemperie de la contradicción y defiende la razón como brújula, para buscar el norte del sentido.
  Suma breve descubre el excelente volumen conceptual del decir fragmentario de Miguel Catalán. Apunta que la lógica no es un logro en sí sino una aspiración aplicada en solventar peraltes existenciales. Sobrelleva el discurrir, un cielo informe de nubes y claros que obliga a caminar bajo el paraguas desplegado de la introspección. Así nace un quehacer atomizado, fresco, que tiene la claridad del manantial, esa sensibilidad que aleja la sed y empuja a sumar sin cansancio pasos nuevos, la inteligencia práctica de la paradoja.

 


viernes, 4 de septiembre de 2020

JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ. PARA UNA TEORÍA DEL AFORISMO

Para una teoría del aforismo
Javier Sánchez Menéndez
Ediciones Trea / Aforismo
Somonte-Cenero, Gijón, Asturias, 2020

SOBRE EL AFORISSMO

   Javier Sánchez Ménéndez (Puerto Real, Cádiz, 1964) es una presencia de perfil nítido en el complejo panorama de la literatura contemporánea por su doble identidad, como creador del sello editorial La isla de Siltolá y como escritor que explora tramas bifurcadas como la poesía, el ensayo, la narración autobiográfica y el aforismo. En el discurrir aforístico ha publicado desde 2017 cuatro entregas: Artilugios, La alegría de lo imperfecto, Concepto y Ética para mediocres. Por tanto, su decir breve moldea una sensibilidad singular que sienta las bases para la inmersión indagatoria en el activismo paremiológico. Para una teoría del aforismo postula la validez de conocidas aproximaciones teóricas sobre el género y sostiene la necesidad de seguir buscando espacios reflexivos que permitan moldear, de modo adecuado, su hibridez semántica o, al menos, la persistencia en el tiempo de un conjunto de características yuxtapuestas. El escritor no comparte que el decir breve protagonice una crecida irrepetible. Prefiere recordar que no es un género nuevo sino renovado que constituye un legado fuerte. Estaba en el patrimonio cultural de las principales civilizaciones y su pervivencia ha ganado entidad en la diacronía temporal. Y así es; una mirada retrospectiva a la historiografía sitúa el aforismo en las civilizaciones mesopotámicas, India, China, el mundo grecolatino, la edad media, el Siglo de las Luces y como compañero de viaje de las primeras vanguardias… Parece como si el minúsculo contenido del aforismo protagonizara un periplo perenne que desemboca en el presente. En estas décadas digitales la literatura abreviada cuenta con una difusión extrema gracias a las redes y a formatos como las bitácoras y las revistas en red. Pero para no banalizar el término, Javier Sánchez Menéndez recuerda que “el aforismo es concepto” y por tanto atañe a la ontología de ser y al concepto de verdad en relación con lo que enuncia. Desde esa premisa de exigencia semántica y formal, el escritor hace un repaso del aforismo contemporáneo a partir del estudio antología de José Ramón González Pensar por lo breve. Aforística española de entresiglos (1980-2012) hasta el momento actual y encuentra, con las excepciones de rigor y calidad literaria, mucha gratuidad y farragosa ganga, solo dispuesta a deslumbrar y a fingir apariencias. El aforismo se configura en los fragmentos de Heráclito como fuente de revelación y conocimiento. Son la esencia de un género que aglutina tacto filosófico y vitalismo lírico, conocimiento y reflexión desde la diversidad. De sus mutaciones da cuenta una poblada terminología que discrepa en el matiz formal y en los sustratos semánticos hasta desembocar en el aforismo moderno, ya sea de forma autónoma y escrito con conciencia de estrategia expresiva, o integrado en el cuerpo general de una obra mayor, que aglutina el carácter conceptista del aforismo. Javier Sánchez Menéndez es consciente de que el simple sondeo filológico no desvela la médula “Porque el aforismo no se debe explicar, se debe asimilar e interpretar en una suma de adivinaciones. El aforismo no se debe teorizar, realiza propuestas, propuestas múltiples desde su gran concisión, desde la brevedad de su naturaleza”. Por ello incorpora a su excelente estudio las definiciones de quince aforistas – reconocidos y emergentes- que han tratado la cuestión metaforística. Remite también a un artículo publicado en la revista digital El Aforista, por José Luis Trullo, sin duda uno de los impulsores esenciales de la crecida actual, titulado “Ética del aforismo”. De estas quince argumentaciones personales emana un amplio camino especulativo que refrenda el carácter singular de cada taller de autor. Si Hiram Barrios resalta el chispazo de lucidez y la aspiración a ser una entidad evocativa, José Ángel Cilleruelo escucha los latidos de la delicadeza verbal y la precisa dicción; Jordi Doce recrea su gusto temprano por lo discontinuo y el imán que ejerce en su afán lector la síntesis y la condensación que han moldeado su concepción del aforismo, lejos de lo solemne, con el filo mellado de lo incompleto, con un sentido abierto a la intuición y conformando una estructura abierta, sin molde uniforme. Sergio García Clemente practica también la concisión teórica y hace del aforismo una manera súbita de ampliar aspectos de la realidad. En suma, cada invitado aporta su visión de las formas parémicas con el convencimiento de que alude a un paisaje parcial y limitado, sin epitelio canónico, que refuerza la búsqueda. Al cabo, como escribe Sihara Nuño:”El aforismo es un agujero negro indescifrable, una definición que escapa a la física básica pero que existe. Es la condensación de un todo en un único punto, tanto así que es posible curvar el espacio y el tiempo. Lo atómico”. El circuito práctico de los seleccionados deja una estela de sensibilidades estéticas, el vuelo libre de lo heterogéneo. Conforma una polifonía conceptual compuesta por veintiocho autores. La plural selección de Javier Sánchez Menéndez contribuye a aglutinar teoría y praxis en un mismo punto de convergencia. En él se refugia, perenne y vivo,  el ser dubitativo del aforismo.



martes, 24 de septiembre de 2019

MIGUEL CATALÁN. SUMA BREVE

Suma breve
Pensamiento breve reunido (2001-2018)
Miguel Catalán
Ediciones Trea /Aforismo
Somonte Cenero, Gijón, Asturias, 2018



ELOGIO DE LA PARADOJA

 In memoriam


   El momento cenital del aforismo como estrategia expresiva tiene en Miguel Catalán (Valencia,1958-2019) un cultivador vehemente. Doctor en Filosofía, profesor universitario y ensayista, su cosecha paremiológica abarca seis entregas dedicadas al género. Todas se compilan en el volumen Suma breve. El trayecto completo abarca desde 2001 hasta 2018, un intervalo conformado por las ediciones El sol de medianoche (2001), La nada griega (2013), La ventana invertida (2014) y el aporte inédito que añaden tres conjuntos que anticiparon textos en revistas, Así es imposible, El altar del olvido y Paréntesis vacío.
  El conjunto permite definir con lúcida solvencia el carácter ontológico del aforismo y su evolución en el discurrir. El término siempre está vinculado a un territorio de intersección entre literatura y filosofía que es base común de todas las entregas. Así lo recuerda el texto de apertura de José Montoya Sáenz, quien también examina de cerca el concepto de paradoja como implosión del lugar común. A través de la paradoja se puede expresar la constante fluctuación del entorno social y humano; de esta forma adquiere un notable potencial subversivo en la contundente concisión de sus reflexiones.
  El aforismo postula la complejidad de su contenido, emprende en su decir una interpretación del sujeto y de la realidad externa, en la que sondea una continua búsqueda de sentido. Su exigencia estética se asoma a los estantes de la verdad, con lo que adquiere en su definición una cierta claridad metafísica al intentar captar la significación de la experiencia. El texto se llena de matices, de este modo dentro del material común del género cada libro presenta rasgos específicos, aunque estos a veces sean contradictorios o definan estados de ánimo dispares, como si en su amanecida la escritura plegara pasos a la condición de ser.
   Ya se ha comentado que el primer paso aforístico de Miguel Catalán es El Sol de medianoche. El fenómeno natural observable en las proximidades de las geografías polares ejemplifica bien la antítesis y los contrastes. Esa visión de lo claro en la noche que prolonga el día entre la sombra. Desde el inicio, Miguel catalán asume el desvelo incansable del observador. Sabe que el comportamiento del yo es reflejo de las actitudes aleatorias del otro; por tanto es necesario sondear su sentido para que el aprendizaje surta efectos interiores. Nada de lo humano resulta ajeno; de ahí que la ética sea siempre un relevante proceso reconstructivo. Pero hay que evitar los juicios sumarios, revestir las opiniones de calidez y argumentar con el tacto sosegado de quien sabe, como Marcel Proust, que “cualquier idea clara tiene el mismo grado de confusión que las nuestras”.
  El corpus textual, tras la entrega epifánica, abre un largo tiempo de silencio de más de doce años, pero ese acantilado temporal no varía el paisaje y su cartografía meditativa. Como si quien escribe apostara por una senda coherente, los aforismos caminan de un asunto a otro, con un paso constante. De cuando en cuando varían los ingredientes para que nunca pierdan fuerza meditativa. O hacen del humor una ventana para que salga al día la carcajada:”ANUNCIO POR PALABRAS. Se pintan casas a domicilio”.
    Como un regalo lector se recibe el material inédito de Suma breve, cuya voz siempre en guardia otea el paisaje frente a la opinión recibida y común. Los textos, breves y lapidarios, aunque a veces con un tallo argumental que los aproxima al microrrelato, marcan linden a la experiencia en su etapa de madurez. Más allá del contraste y del juego de palabras, apuntan una unidad vertebradora que confirma la permanencia del ser frente a una realidad mudable, propicia al desmontaje. La lógica interna del yo resiste la extrañeza, abre el paraguas frente a la intemperie de la contradicción y defiende la razón como brújula para buscar el norte del sentido.
   Suma breve descubre el excelente volumen conceptual del decir fragmentario de Miguel Catalán. Apunta que la lógica no es un logro en sí sino una aspiración que se aplica en solventar las contradicciones de la existencia. sobrelleva el discurrir bajo un cielo informe de nubes y claros, que obliga a caminar bajo el paraguas desplegado de la introspección. Así nace un quehacer continuo, atomizado, fresco, que tiene la claridad del manantial, esa sensibilidad que aleja la sed y empuja a sumar sin cansancio pasos nuevos. 


lunes, 29 de abril de 2019

MIGUEL ÁNGEL ARCAS. LOS TRES PIES DEL GATO

Los tres pies del gato
Miguel Ángel Arcas
Prólogo de Carlos Marzal
Ediciones Trea, Aforismo
Somonte Cenedo, Gijón, Asturias, 2019



VIVIR AL PASO



  En el afianzamiento y divulgación del aforismo como género de plena vigencia, es de justicia reconocer la geografía participativa de Miguel Ángel Arcas (Granada, 1956) como impulsor de la editorial  Los Cuadernos del Vigía y creador del Premio internacional de aforismos inéditos José Bergamín. Este relato se completa con un notable trayecto creador que aglutina las entregas Los sueños del realista, reconocida con el Premio Nacional de poesía Miguel Hernández en 1998, El Baile (2002), Llueve horizontal, ganador del XXII Premio de Poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina” en 2016 y Alevosía, conjunto aparecido en 2016. Tan apreciable floración  poética convive, sin criterios de oposición, con una sostenida dedicación aforística que integra tres salidas, Aforemas (2004), Más realidad (2012) y la entrega aparecida en 2019, Los tres pies del gato. Son exploraciones del decir breve donde,  sin altisonancias ni moralinas, el escritor da voz al aforema, una cata reflexiva que hace de sujeto y entorno un marco natural de circunvoluciones para el pensamiento.
  Este rótulo conceptual, “aforema”, esboza el sustrato del aforismo como un material híbrido que aglutina poesía, pensamiento y filosofía en la concisa fugacidad de su percepción. La voz formula su deambular discursivo con la veracidad de tono de lo confesional; quien habla lo hace desde la dicción transparente  de un idioma comunicativo, dispuesto a la confidencia. Es un interlocutor que ocupa la distancia corta del diálogo, un espectador del ahora que entrelaza la historia subjetiva del personaje y un contexto social, como telón de fondo dispuesto a la representación.
  De estos rasgos da cuenta en el prólogo Carlos Marzal. Es una introducción tendida entre las pinzas amistosas del confesionalismo biográfico y la experiencia de una literatura que ha hecho de lo fragmentario una manera de mirar las cosas; Marzal descree del dogma para poner el paso en las construcciones imaginativas de lo real. De este modo su umbral nos deja en el cauce estético de Arcas que anticipa una cita de Elizabeth Bishop: “Es como imaginamos el conocimiento: oscuro, salado, claro, móvil, plenamente libre…”. Desde esta diversidad ensancha límites la retórica minimalista del texto, siempre con una visión crítica despojada, que abre una larga vigilia reflexiva: “No es pensar en silencio, sino pensar desde el silencio”; “La verdad: una luz partida en dos oscuridades”; “La boca del silencio no siempre está cerrada”; “El olvido es una geografía de la que no existen mapas”.
   El aforismo no obedece a una cartografía previsible. Deambula. Tantea. Busca formulaciones de la incertidumbre; se hace camino y regreso y guarda en los espejos esa imagen mudable del sujeto que bracea en lo existencial. Así van escribiéndose los destellos reflexivos de un tiempo de nubes y claros, de melancolía y extrañeza. Así se va confeccionando el autorretrato de un sujeto vuelto sobre si mismo, en cuyos rasgos siempre encuentra sitio la extrañeza, esa pausada conversación sobre el silencio que bracea a contracorriente, que pugna por hacer sitio en el sillón de lo diario a la elocuencia del silencio, al rumor que dejan en el discurrir los tres pies del gato.




viernes, 21 de diciembre de 2018

JOSÉ RAMÓN GONZÁLEZ. PENSAR POR LO BREVE

Pensar por lo breve
Aforística española de fin de siglo
Antología 1980-2012Edición, prólogo y selección de
José Ramón Gonzalez
Trea Ediciones, Poesía
Gijón (Asturias, 2013)



DESTELLOS.


   La contrastada tendencia al aforismo que se percibe en la literatura actual en castellano es un hecho llamativo. Expande frutos en blogs, revistas, antologías y entregas alentados por un enfoque diverso y por exploraciones sobre contenidos recurrentes: los recodos más íntimos de la existencia, la literatura y sus circunstancias, el ritmo espontáneo de la sociedad y la meditación ética. A esa consolidación del aforismo dedica un exhaustivo manual, Pensar por lo breve, el profesor José Ramón González (México D. F., 1959), docente en ejercicio en la Universidad de Valladolid y autor de panorámicas sobre la novela y el relato en el fin de siglo y responsable de una monografía dedicada a Ramón Pérez de Ayala.
   El aforismo cuenta en nuestra tradición con voces cimeras que han fomentado esta forma breve, nunca exenta de cierta indefinición genérica por ser campo de intersección entre literatura y filosofía, pensamiento y poesía.
   En la taxonomía de José Ramón González encuentran sitio los impulsores de esta fértil cosecha y las últimas incorporaciones. El ensayista emplea como criterio ordenador la fecha de nacimiento, y organiza el avance del libro con una breve introducción de rasgos propios individuales y con una representativa muestra textual –entre treinta y cincuenta textos breves- de cada seleccionado.
   Entre los cincuenta nombres conviven varias promociones en activo. Hay figuras que ya forman parte del canon actual, como los pertenecientes a la primera generación de posguerra, que desbrozaron trocha en el tiempo gris de la dictadura; hay voces de los setenta, que vivieron el despertar de la transición y están los autores del periodo finisecular, cuyos primeros libros afloran en las décadas de cierre de siglo y prosiguen pasos con un vitalismo fuerte y renovado. Están Carlos Castilla del Pino, Cristóbal Serra, Rafael Sánchez Ferlosio, Rafael Argullol, autores centrales que encuentran continuidad en magisterios actuales como Ramón Eder, Andrés Trapiello, Carlos Marzal, Jordi Doce, Lorenzo Oliván o Javier Almuzara
   José Ramón González deja en el escaparate un nutrido inventario de aforistas actuales, cuyos textos dibujan el viejo cuerpo de la realidad como un organismo vivo y maleable que cada autor construye a su medida mediante la concisión, la sorpresa estética y la capacidad de sugerencia. Pensar por lo breve es una representativa antología que estudia la evolución del aforismo de un modo ameno, que captura el interés del curioso. Otra vez queda claro que menos es más. Mínimas pistas para un lector inconformista que busque la felicidad con cuentagotas, en ese destello que en su poquedad ofrece intensidad de lenguaje y hondura conceptual.



miércoles, 5 de diciembre de 2018

MARIO PÉREZ ANTOLÍN. CRUDEZA

Crudeza
Mario Pérez Antolín
Ediciones Trea, Colección Aforismo
Gijón, 2018


BIFURCACIONES

  En el demorado trayecto aforístico de Mario Pérez Antolín (Stutgart, 1964), el cuarto andén comienza con un liminar de Vicente Verdú. La reflexión resulta chocante –casi todo el prólogo lo es- porque hilvana su interpretación del conjunto textual en torno a la fisiología. Comenta una incidencia escatológica de Josep Tarradellas. Verdú pone gases en aquel solemne “Ja sóc aquí”, que anunciaba el regreso. La coyuntura propicia unos párrafos sobre el aforismo como género de madurez. El decir breve aflora desde la experiencia existencial y la propulsión enérgica de un pensamiento curtido en el devenir. Como lector y crítico, soy consciente de que los prólogos suelen ser elementos complementarios y prescindibles. Y este lo es, así que no hay que demorar la entrada en los pensamientos del escritor para adquirir saberes entre lo mudable: “Mis aforismos son como miniaturas en un cajón inmenso”.
   Quienes hayan degustado la coherente cronología del poeta recordarán que sus textos enuncian un discurso fragmentado en el que prevalece el fragmento sociológico y la mirada ética. No son rasgos únicos, claro está, porque en toda compilación aforística el orden se gesta al paso, entrelazando lirismo, pensamiento y filosofía. Simplemente son características que se yuxtaponen, sin imposiciones excluyentes. En el transcurso de Crudeza retorna la revisión de un paréntesis histórico que se define por la desigualdad y dependencia de una economía global y concentrada en protagonistas invisibles y poderosos, que trazan las inadvertidas coordenadas de la actualidad.
  Los aforismos caminan en doble dirección; si por un lado se ajustan al decurso gregario de lo colectivo y a las insolaciones de la intemperie, por otro lado completa un recorrido inverso y va dejando sus huellas más firmes en los repliegues peraltados del yo interior, hasta componer una autobiografía, aunque asume que “toda comprensión es interpretativa, incluso la que se logra  entre el yo aparente y el yo mismo“. En ese relato de alguien, con aire de familia entre el escritor y el ser biográfico, sentidos y pensamiento son meros testigos: “Soy el que anota. Me limito a  observar, comprender y dejar constancia de lo cierto antes de que se tergiverse”.
  En el trazado conviven las fluctuaciones argumentales, aunque entre las cuatro secciones que integran Crudeza no existan itinerarios antagónicos. Los textos muestran las inclinaciones subjetivas de un pensamiento en vela en el que se agolpan las cicatrices más profundas, esos campos de análisis que requieren sistematización y forma: “En cada fase de la cognición se produce un distanciamiento de ida y vuelta: al generar la idea, al cartografiarla, al esquematizarla,  al exportarla, al detallarla y al compartirla con que, seguro, contribuirán a su degradación y mejora”.
   Mario Pérez Antolín sabe que el aforismo corre el riesgo de convertirse en un pensamiento especulativo, en una nube que se desvanece entre las brumas de lo etéreo, y que por ello tiene que exigirse un espacio fértil, de lindes convincentes, que delimiten y calen en el diálogo con los demás. Que lo transitorio y ocasional se apose, inicie vínculos directos con la inteligencia para comprender la realidad e inicie una singladura perdurable. Así llegan los aforismos de Crudeza, "desprendidos y aferrados. Con ganas de soltar y con ganas de agarrar. Que les sobre aunque les falte, y que les falte, aunque les sobre", un conjunto de pensamientos que erigen su refugio en la lucidez, que hacen de filosofía y poesía un refugio emocional para seguir caminando por la azarosa senda de lo temporal.


    

lunes, 5 de noviembre de 2018

JUAN MANUEL URÍA. LA CIENCIA DE LO INÚTIL

La ciencia de lo inútil
Juan Manuel Uría
Trea, Aforismos
Gijón, Asturias, 2018

EN TORNO AL POEMA


   El decurso estético del aforismo contemporáneo está marcado por su indefinición genérica. El término contiene una semántica expandida. Acoge filosofía y poesía, ludismo verbal y pensamiento ético, concisión plena y fragmentos que podrían cobijarse en un texto mayor. Así que en ese estado de epifanía y espera van amaneciendo las nuevas entregas aforísticas con solidez ejemplar, como si la estrategía atravesara un momento creador irrepetible.
   Juan Manuel Uría (Rentería, 1976) reúne en su taller literario géneros como la poesía –que inicia en 2005 con el poemario Puerta de coral-, el aforismo, cuya primera entrega Dos por la mañana, amaneció en 2015, y publicaciones híbridas como Harria, que aglutina imágenes y textos. Por tanto, su quehacer se configura desde la diversidad.
   El título La ciencia de lo inútil parece de entrada un aserto afín al destello reflexivo de Jean Cocteau: “Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué”. Integra fragmentos que conforman la primera entrega de una trilogía, un conjunto denominado Poética que tiene como pulsión indagatoria la exploración conceptual del fenómeno poético.
   La poesía ha prodigado aproximaciones que han adquirido en el tiempo un carácter canónico. Pero su esencia interna guarda el frescor de lo intacto. Por tanto, permite el tacto renovado de otras sensibilidades estéticas, que darían pie a indagar en otras cartografías conceptuales. La ciencia de lo inútil muestra un panorama heterogéneo. Sus fragmentos adquieren la imagen de una superficie líquida en reposo en la que van emergiendo círculos concéntricos que propagan su vibración hasta alcanzar de nuevo la quietud. En su despliegue cabe la reflexión filosófica intuitiva: “Escribir para saber qué es la poesía. Aproximarse lo más posible como una mano se acerca al fuego, como un niño que aprende a hablar”. No se trata de marcar límites exactos sino de avanzar, de promover tanteos que sometan la voluntad pensativa a un desvelado aprendizaje conjetural.
   José Manuel Uría no olvida el paso natural del aforismo, ese gesto escueto y despojado de cualquier digresión en el que se marca el destello: ”El poema, si es verdadero, ha de ser de todos, como el pan”; “Crear puentes a través del lenguaje poético. Unir”; “El poema en los ojos de quien sabe mirar”; “El poema acompasa el tiempo y ahueca el espacio para que entres en él”; “No entiendo nada. Y nace en mí una flor. Y no me lo explico”
   El poeta no es ajeno al contexto histórico que marca la contingencia biográfica. Así se ha comentado con frecuencia en sustratos reflexivos como poesía y compromiso, el papel ético del poema, o la superación del arte por el arte para entender la escritura como posicionamiento y tendencia ideológica. Es otro campo de estudio de La ciencia de lo inútil que deja entre los dedos aforismos repletos de densidad: “El poema es conciencia hecha palabra”; “El poema no tiene más utilidad que ser poema. Hacer sentir el pensamiento, la semilla del latir, la conciencia de la verdad que se dice a sí misma”.
   En la cobertura argumental, lo metaliterario protagoniza otra preocupación reiterada. Sobre la ciencia del lenguaje Wittgenstein  dictaminó un principio básico: los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. Juan Manuel Uría comparte esa situación enunciativa para sondear los estratos de un ámbito que nombra el mundo y lo perfila; que objetiva el pensamiento y convierte la palabra en un método para el conocimiento de la realidad. Por tanto, “El lenguaje poético  no precisa de una estructura; sólo de un espacio y de una fuerza gravitatoria galvanizada por un sueño. Por un espejo. Por el poeta que habla”; “salvarse a través de la palabra. Entrar en ella y sentirse uno con el lenguaje”; “El lenguaje extiende la realidad sobre una mesa de disección”. También se clarifica la función del yo biográfico: “Tarea del poeta en cada nueva generación: buscar el mejor nombre de las cosas. Reescribir la realidad. Recrear el mundo”.
   En los pasos de La ciencia de lo inútil  no hay un guión que marque una línea  continua. La ruta es invisible y se va haciendo al paso, con esa lógica que marca el aleatorio discurrir del pensamiento activo. Se abren ventanas al esqueje lírico: “La poesía es el lirismo de un corazón que da forma al pensamiento; ciencia del pensar que comprende muy bien el sentido profundo del amor”, la introspección existencial, impulsada por esa “necesidad de abrir una ventana y decir el mundo. decirse. Necesidad de explicar el mundo para uno mismo, buscar el encaje de las cosas, pensarse en un sitio mejor”; por citar algunos de los planos que conforman el espacio textual. La palabra perdura en su afán, abre estelas en el agua, se hace vida y lenguaje. Es sencillo: se trata de esperar esa brisa que permite el vuelo y abre paso al silencio.