Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Núñez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Núñez. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de julio de 2015

ANÁFORA. REVISTA DE CREACIÓN Y CRÍTICA


Anáfora nº 5, julio de 2015
(Creación y crítica)
Coordinan:
Cristian David López
Pablo Núñez
Impronta Ediciones, Gijón

   Limpia y clásica -la extravagancia no aporta ningún mérito suplementario a la literatura - aparece la quinta salida de Anáfora, revista asturiana de creación y crítica coordinana con notable criterio por los escritores Cristian David López y Pablo Núñez.
   Más que una lectura lineal, que use como brújula el índice de la publicación, prefiero el picoteo lector, esa grata deriva del gusto personal que busca un poema inédito de Miguel d´Ors, siempre fiel a un estilo singular que se define de inmediato, o lee las anotaciones vivenciales de Laura Freixas, ejemplar especialista del diario íntimo; la profesora arrincona aquí la teoría de lo autobiográfico para trazar los signos de una caligrafía confidencial que deja amanecidas como esta definición de Rosa Chacel: “una inteligencia desbocada, cimarrona, intuitiva, y vestida de harapos”.
   Las páginas de una revista literaria también se definen por las omisiones: no hay malos poemas y las voces emergentes que salen a la luz lo hacen con un buen tono; hacen de sus aportaciones un banco de pruebas que preludia una cercana visita a la imprenta.
   De muy grata lectura resulta la visita  al laberinto argumentativo de Saúl Borel por el que caminan, entre disentimientos, confidencias y especulaciones, Jorge Luis Borges y José Luis García Martín en una provechosa tertulia atemporal sobre la biblioteca infinita.
   En el apartado de crítica se reseñan nueve libros de aparición reciente, dando especial relevancia a la poesía y al aforismo, disciplina que vive tiempos de euforia. La contrucción crítica de Anáfora nº 5 comenta, entre otros, libros de Benjamín Prado, Chantal Maillard y Pelayo Fueyo.
  Como una colección de instantáneas que captura algunos rostros literarios del ahora, Anáfora entrega al lector atinados encuadres, lugares de interés de la literatura al paso. Sitios para quedarse. 

sábado, 3 de enero de 2015

ANÁFORA (Revista literaria)

ANÁFORA nº 3, diciembre de 2014
Revista literaria de crítica y creación
(Periodicidad trimestral)
Coordinan Cristian David López y Pablo Núnez
Impronta  Editorial (Asturias)
 
ANÁFORA (Creación y crítica)
 
   Desde hace unos años, se habla de las revistas literarias en papel con tono lastimero y pesimista, como si su extinción fuera un hecho, por no saber utilizar el salvavidas entre los oleajes del mercado. Así que cada proyecto editorial que alumbra iniciativas siempre merece la sonrisa cómplice y la gratitud de los amantes del género que saben que las revistas son la fórmula más atinada de repasar el trabajo en activo del momento. La jovencísima Anáfora, coordinada por los poetas Cristian  David López y Pablo Núñez, y alentada por el núcleo literario de la tertulia Oliver, de Oviedo, desde Impronta Editorial, apenas tiene un año de vida y cierra el año 2014  con su número 3 que integra un completo sumario.
  La sección inicial se dedica a la poesía, verdadero aliento vital de la publicación, y aglutina voces reconocidas de amplio trayecto –Dionisia García, Felipe Benítez Reyes, José Cereijo, Antonio Rivero Taravillo…- junto a amanecidas poéticas, que llaman con fuerza a los escaparates de novedades, como Rodrigo Olay, Sandra Sánchez o Miguel Floriano.
  El cuerpo central de la revista aglutina traducciones, a cargo de Catarina Valdés, Hilario Barrero y Sergio Álvarez, un apartado en prosa con relatos y artículos sobre actualidad literaria, y una entrevista de Carlos Iglesias al premiado Jaime Martínez, último ganador del certamen poético Antonio carvajal, que estrena libro en la prestigiosa editorial Hiperión.
   El cierre de lecturas repasa las estanterías y sus asientos más recientes. Comenta entregas de Javier Lostalé, Carlos Alcorta, Javier Salvago, junto a lecturas siempre recomendables, como la de Eugenio de Andrade.
   Una completa entrega, amena y festiva, que sirve para asomarse al cristal limpio del presente y acercarnos a sus incansables itinerarios.

martes, 23 de septiembre de 2014

PABLO NÚÑEZ. LO QUE DEJAN LOS DÍAS.

Lo que dejan los días
Pablo Núñez
Aula de Poesía, Edit.um
 Murcia,  2014

EL RUMOR DEL TIEMPO

    El discurrir del tiempo constituye la veta central en la primera propuesta lírica de Pablo Núñez (Langreo, Asturias, 1980). No resulta extraño que el único anticipo de su trabajo literario se titulara precisamente Tempos fugit, una propuesta coral del Círculo Cultural de Valdediós. Licenciado en Periodismo y Doctor en Filología Hispánica, Pablo Núñez consiguió con su carta auroral, Lo que dejan los días, el XII Premio de Poesía Dionisia García, en cuyo jurado estaba el poeta Eloy Sánchez Rosillo, uno de los magisterios más notorios de esta colección poemática. Vislumbramos además otros aportes de la tradición; también resultan próximas las incursiones en los itinerarios de Luis Cernuda, Jaime Gil de Biedma, Ángel González y Francisco Brines, estaciones relevantes de la lírica elegíaca.
   A Pablo Núñez no le asusta tan amplio tratamiento del motivo, sabe que el topos admite un rastro plural de idearios estéticos y él mismo ha organizado el avance poemático  con encuadres diferenciados, aunque las tres secciones del libro comparten  un discurso diáfano e intimista que adquiere un cierto aire de solemnidad en las citas prologales de T. S. Eliot y Jorge Luis Borges. La sección de inicio, “El reflejo de los siglos” aglutina una decena de composiciones; conecta el ser individual con un devenir común, como si alentara bajo la dermis de cada sujeto un arquetipo mensurable, hecho para perdurar en el acontecer, aun cuando el cauce del verso desarrolle una historia biográfica concreta. Cuánto sugiere  el verso “Para que yo me llame Ángel González” este primer poema de Pablo Núñez: “Nace un hombre y comienza a nacer el mundo. / Mundos naciendo y muriendo a cada instante.”; un ciclo vital renovado y continuo, una interminable sucesión de causas y efectos conceden a cada eslabón de la cadena  justificación y sentido y hacen que la finitud y el ser temporal se prolonguen y adquieran consistencia perdurable. El tiempo se concibe así no como fragmentos aislados sino como paréntesis vitales que se solapan y conexionan, que se expresan con la misma voz y dejan entre las manos indicios similares. Lo que se ha perdido, permanece, está en el aire como un eco difuso, como un rumor audible, como un vago reflejo.
  En “Conversación” adquiere un enfoque relevante la voz de la memoria. Retorna el primer recuerdo y las formas que habitaron ciudades y pasos, esos pasos en que también habitan en los libros. Hay claves que remiten a Julio Cortázar y a su literatura. Pienso, por ejemplo, en el verso “todos los fuegos el fuego”, o en el título “Visión breve de los parques”. El tema de la luna en alguna composición recuerda núcleos argumentales de la poesía de Eloy Sánchez Rosillo o de Giacomo Leopardi.
  El conjunto de cierre aglutina el binomio tiempo y conciencias del lenguaje. En sus poemas el acontecer se hace punto de reflexión. Las palabras funcionan como testigos fieles de lo mutable; en su nombrar conceden existencia, habla de sueños y experiencias, formula intuiciones y atrapan fugazmente lo que mañana será solo ceniza, unos rasgos perdidos en la sombra.
   Con el libro Lo que dejan los días inicia rumbo Pablo Núñez. Este umbral busca senda con palabras de todos, con verbo claro y transparente que evidencia su empeño de convivir con las preocupaciones del lector, sin piruetas arriesgadas ni experimentales, pero con la certeza de que esta meditación esclarece cualquier andadura existencial: la suya y la de todos.