martes, 14 de junio de 2011

LOS QUE NO ESTÁN

                                               (fotografía de Javier Cabañero)

Los que no están...

Los que no están, se quitan la camisa blanca de las obligaciones y la tienden sobre la rama seca de cualquier excusa.

Los que no están, vacían sus bolsillos con gesto desolado para sacar la lista abrumadora de lo que necesitan.

Los que no están, convierten en patrimonios envidiables las más escasas pertenencias ajenas.

Los que no están, elogian en privado lo que callan en público, porque su quehacer es el cinismo y la negación de la coherencia.

Los que no están, escriben sus palabras de aliento y desaliento con la caligrafía del iceberg.

Los que no están, nos miran desde lejos para que nuestra estatura disminuya.

Los que no están, dejan en mi memoria –gotas de sangre seca- el daño que causaron, para que nunca olvide que tengo que borrar la senda de regreso.

domingo, 12 de junio de 2011

MARCOS TRAMÓN Y EL TEDIO VITAL

 Desgana
Marcos Tramón
Deva, Gijón, 2011

   Desde sus inicios literarios, a mediados de los noventa,  Marcos Tramón (Oviedo, 1971) ha publicado Escombros y Los días que te explican, y ha sido incluido en varias antologías.
   Todo poeta es deudor de un puñado de influencias; la veneración por la genealogía queda reflejada en el texto-prólogo de Desgana, el soneto “Lo que no es tradición es plagio”, una propuesta versal de títulos referenciales. Esa historia de amor con la memoria literaria encierra además un meditado sentir sobre las posibilidades del lenguaje como instrumento revelador de una realidad; allí se mueve una conciencia meditativa cuyas vetas son esencialmente el devenir y las paradojas de la identidad.
  En el apartado “Islas de luz”, la anécdota abre cauce al carácter narrativo. La voz rememora, hace recuento de pérdidas, establece  las coordenadas del  presente, bajo un sol débil y ensombrecido. De ahí, esa desgana al afrontar la amanecida, ese tedio vital que no encuentra sentido en las contingencias que salen al paso.
   Los rasgos del ser poemático se enuncian en el siguiente conjunto, “Las flores de la piedra”; un yo desdoblado espía gestos, busca pistas para seguir trayecto, se apoya en una realidad inconsistente y se acerca al otro para encontrar lazos y conexiones, deudas y homenajes. La figura del maestro – paradigma que marca rumbo a los versos sueltos de cada día- se enaltece: “La lucidez, la exacta precisión / -igual que si se distanciara temporalmente de las cosas / y sobre ellas volviera, cargado de razón y de sentido; / la generosidad ilimitada, como si poseyera / un extraño dominio / del tiempo; / el desdén por el trabajo inútil, / su esfuerzo denodado / por apartar de sí los mecanismos ajenos / de la estupidez.”
   Hay composiciones que adquieren el formato de un monólogo dramático, al modo de Cernuda. Entre ellas destaca “la casa de los Puyrredón”, escrita al hilo del diario de W. Gombrowicz. El sujeto poético  se convierte en un extraño en medio de un paisaje; el transcurso lento de los días anula cualquier relación de pertenencia, reduce el pasado a un leve tacto de ceniza. Otra forma de apagamiento, la muerte, también  sobrevuela en versos que sondean oscuros sinsentidos: no es sólo la puerta final de la vejez, es también la ineludible cita que siega la belleza.
   Una variable formal, el conciso haiku sirve de molde para suspender el instante que nos hace sentir vivos o para capturar una impresión sensorial. Otras composiciones optan por una amplia polimetría para dibujar la posición del yo frente a sí mismo.
   Los poemas de Desgana conectan desolación e intimidad. Alzan la voz de un sujeto verbal que contempla su sombra contra el suelo, como si fuera ese único testigo en un entorno abierto a la intemperie.

viernes, 10 de junio de 2011

FIRMA EN LA FERIA DEL LIBRO


(José Luis Morante. Foto de José Javier González)


   Soy un escritor poco experimentado en acudir a firmas en las ferias del libro. En veinte años de quehacer literario he firmado tres veces: una, invitado por Cátedra por la edición de Arquitecturas de la memoria;  la segunda de la mano de Amargord, por el cuaderno de aforismos Sueltos y la tercera, mañana sábado de 19 a 21 h., con la edición de Ropa de calle, de nuevo invitado por Anaya-Cátedra. Por eso, vivo la cita como un acontecimiento especial que me permite departir con familiares y amigos y poner rostro y nombre propio al lector.
   Me gusta pensar con cuidado cada dedicatoria. Frases declarativas y breves que sirvan de apertura al posterior diálogo silencioso.
   En tiempos de presagios catastrofistas, anima percibir las largas colas que se forman ante los personajes mediáticos. Sé que la popularidad asegura una larga estancia en los escaparates, un hecho que sólo tiene relevancia a efectos comerciales y que, con frecuencia, nada tiene que ver con el talento.
   El encuentro con los otros genera un instante de complicidad, una relación que comienza a escribirse sola. Mañana sábado, firmo en la FERIA DEL LIBRO DE MADRID en las casetas 169-173. Sería un placer conocerte.

miércoles, 8 de junio de 2011

UNA DEDICATORIA DE JOSÉ HIERRO

  
                                UNA DEDICATORIA PERSONAL EN AGENDA

   La niebla de los años no ha borrado un encuadre visual ambientado en la madrileña feria del libro, a principios de los años noventa. Por los alrededores de las casetas espejea la circular grisura de algún charco. Después de la lluvia, el cielo viste un impecable traje azul y una corbata de claridad. El animado ir y venir de los transeúntes se multiplica ante los mostradores abrumados de libros, repletos de portadas coloristas. Es por la tarde, pero quedan todavía dos o tres horas para el ocaso. Conocidos autores firman ejemplares de reediciones y novedades. En una de las casetas está José Hierro. Frente a él, una fila de animados lectores aguarda con paciencia una dedicatoria personal. La espera es gozo que enaltece el inminente diálogo con el escritor. Una intuición vislumbra que aquel hecho anecdótico es una reducida semilla para el recuerdo. Las dedicatorias de José Hierro no son apresuradas ni circunstanciales; la receptiva sensibilidad del poeta se afana en hacer de cada firma un asunto doméstico, cuajado de complicidad. Compro Agenda. Es una publicación cuidada, aparecida en Ediciones Prensa de la Ciudad, de portada celeste y pasta dura, según diseño de Fernando de Miguel. Pilota la colección José Antonio Gabriel y Galán. Cuando me llega el turno, hablamos unos minutos; los suficientes para aseverar que la poesía no existe de espaldas al lector y que el verso adquiere su pleno significado si se integra en el mundo intelectivo y sentimental de quien lo lee. Vuelvo al libro. Sobre la tercera página la mano del poeta se esmera en concluir una minúscula marina con aguados trazos y mínimos elementos: una cercana línea de horizonte, un mar de olas sosegadas, la oronda inmovilidad de un gran sol amarillo de bordes difuminados y tres esqueletos de barcazas, con mástiles enhiestos. Me despide el poeta con gesto afectuoso. Un instante después ya no existo para su concentración, vuelvo a la multitud; a distancia contemplo como una y otra vez José Hierro  repite actitud legando a cada uno de aquellos militantes del entusiasmo el peculiar tesoro de un trabajo plástico.
   Mientras paseo entre las casetas atestadas de libros, regresa a mi memoria José Hierro y aquella imagen de una dedicatoria personal, marcada ahora por la intemperie del tiempo. 










lunes, 6 de junio de 2011

ALMUDENA GRANDES

 Inés y la alegría
Almudena Grandes
Tusquets, Barcelona, 2010

   Inés y la alegría es el primer paso de un ciclo narrativo centrado en la posguerra española del que Almudena Grandes ha adelantado su estructura general: una serie de seis entregas. El subtítulo común, Episodios de una guerra interminable, remite a Benito Pérez Galdós. Sus Episodios nacionales, máxima expresión del realismo decimonónico hispano, fijan una estética con una larga lista discipular: quien relata nunca es neutral; se muestra como un testigo compasivo e implicado en el carácter y en las actuaciones de los personajes reales o imaginarios. Sin embargo hay una diferencia palpable: Galdós prefiere los hitos de la historia oficial, en cambio Almudena Grandes opta por el acontecimiento casi desconocido que acaba sepultado bajo la arena.
   Almudena Grandes denomina al enfrentamiento cainita de 1936-1939 guerra interminable por la onda expansiva que provocan sus efectos colaterales: dictadura franquista, sangría del exilio, represión y resistencia; son cauces argumentales en los que irá aflorando un gran friso de personajes que definen un paréntesis histórico y la existencia de varias generaciones.
   Esta apertura, Inés y la alegría, arranca en Toulouse. Son los días de 1939 y una muchacha de veintitrés años, Carmen de Pedro, morena, culibaja y añorando un paisaje sureño y mediterráneo se encuentra con otro exiliado, Jesús Monzón, un oscuro secundario del partido comunista. Ese aparente azar da pie a una convivencia posterior en la que la historia personal deja sitio a otras presencias, algunas carismáticas como Dolores Ibárruri, que tiñen años trágicos con un sesgo sentimental y emotivo. El cauce de la historia se va forjando paso a paso, a través de destinos individuales y voluntades aparentemente frágiles.
   Por sus cualidades, Jesús Monzón habrá de convertirse en el verdadero organizador del partido comunista en Francia y en el instigador de su iniciativa más utópica, la reconstrucción de Unión Nacional Española, una plataforma para encuadrar la resistencia dispuesta a invadir la España de Franco.
  El impulsor de aquella “Operación Reconquista” Jesús Monzón Reparaz es una biografía real que la novelista fija con notable verosimilitud. Se trata de reconquistar el sur de los Pirineos con un ejército fogueado en la lucha contra los nazis que suma casi veinte mil combatientes. En pequeños grupos irán cruzando la frontera para invadir el valle de Arán, bien comunicado con Francia y con defensas naturales para resistir la contraofensiva fascista.
   En esta excelente apertura para un proyecto narrativo de alcance, una identidad sobresale sobre las demás: Inés. Representa el mantenimiento de la tradición heroica que ante la realidad adversa busca estrategias de supervivencia con acciones concretas. Cree que la historia se construye en primera persona sin encerrase en las especulaciones de lo privado. Nunca renuncia a los grandes ideales porque los percibe vinculados a una verdad colectiva. Su fidelidad extrema a la propia conciencia quedará en la memoria de todos.

                                                                                              

sábado, 4 de junio de 2011

AUTOBIOGRAFÍA

                                                                           (José Luis Morante.
                                   Fotografía realizada por José Javier González,
                                           La Central, Madrid, 26 de mayo, 2011)

Autobiografía

También soy yo
por la fidelidad a mis contradicciones,
por permitir gozoso,
cuando las plazoletas solitarias
reivindican el silencio y la sombra,
que un recuerdo me asalte en el espejo
como un rastro de luz, leve, intangible,
e inicie una liturgia
con frecuencia de rito
de nombres, fechas, gestos
y túmulos de sueños
nadando alborozados en el mar
de una cronología sospechosa.

Tanta dulce mentira esconde a otro.

                  (Mapa de ruta, pág. 51)

jueves, 2 de junio de 2011

WILLIAM SHAKESPEARE: SONETOS

  
Sonetos
William Shakespeare
Traducción e introducción de Pedro Pérez Prieto
Edición bilingüe, Madrid, Nivola, 2008

   Nacido en Stratford-upon-Avon en 1564, William Shakespeare es por acuerdo unánime el escritor más importante de la literatura anglosajona. Así lo ha manifestado también en su famoso canon occidental Harold Bloom aduciendo que es un  creador de caracteres emblemáticos y supera a los demás en “agudeza literaria, energía lingüística y poder de invención”. En su obra ocupa un destacado espacio la poesía. Shakespeare escribió  dos poemas largos, Venus y Adonis y  La violación de Lucrecia, y una notable colección de sonetos que aquí traduce Pedro Pérez Prieto en una edición bilingüe que permite cotejar la aceptable equivalencia entre los dos idiomas. El liminar se adentra en la cartografía biográfica y en el contexto epocal y analiza el peculiar lirismo de un autor siempre proclive a la respuesta multidireccional, a la propuesta lúdica y al doble sentido.
   El prologuista expone los principios vertebradores de su versión. Un enfoque sencillo, claro y exigente que se atiene al respeto escrupuloso de elementos formales como la rima consonante, además comenta algunas estrategias concretas para seleccionar el sentido más literal.
   Recoge la muestra ciento cincuenta y cuatro sonetos que se publicaron por primera vez en 1609, aunque dos se habían anticipado en un florilegio colectivo, sin polemizar sobre autoría dudosa o sobre los inspiradores concretos de algunos textos; es sabido que la ingente bibliografía sobre el inglés  sigue sin clarificar abundantes cuestiones biográficas. Los secretos vitales propician de cuando en cuando un largo repertorio de especulaciones en los suplementos literarios. En esos años perdidos caben los efectos expansivos de cuestiones que forjaran el posterior destino literario; lo que verdaderamente cuenta es el talento que se despliega en sus creaciones líricas o dramáticas.
   Desde el principio se percibe la confluencia de tramas argumentales en torno a un motivo prioritario: el amor. Es un amor que monopoliza el pensamiento y no conoce calma, pero el destinatario se oculta y queda en una zona de sombra, como sucede también con la dedicatoria. En realidad se puede hablar de varios destinatarios; las composiciones iniciales exhortan a un joven al matrimonio para poder compartir y perpetuar su belleza; son los conocidos sonetos de la procreación. A partir del decimoséptimo, el tono dialogal varía y el propósito exhortativo se sustituye por formulaciones reflexivas sobre el sentimiento amoroso, con variantes tópicas como el mal de ausencia, la celebración del deseo o la imagen idealizada del otro. Desde el soneto 127  hasta el final se escribe para una identidad que goza de los favores del amado y se incorporan asuntos como la infidelidad o el control del deseo.
   El amor se manifiesta por sus cualidades, una de ellas es la belleza, que se celebra con un enfoque hiperbólico: es un ideal que inspira versos que la liberan de cualquier condición mudable. En el extremo del existir está el solitario, incapaz de tender puentes hacia el otro.
   La característica formal más relevante del soneto de Shakespeare es que, frente al esquema clásico –dos cuartetos y dos tercetos- usa el esquema elisabetiano compuesto por tres cuartetos y un pareado que culmina la disposición argumental.   
   Los sonetos de Shakespeare apuntalan aún más la pertinencia de su lugar en el catálogo más aristocrático, superan las convenciones del amor cortés tradicional y la retórica amorosa renacentista y  anticipan la lírica meditativa posterior. Pocas veces, en su escueto reducto  y en su ambigua semántica, los versos no causan una conmoción emotiva, no imprimen las huellas de una escritura vigorosa y verdadera, inalterable a la erosión del tiempo.