| Ausencia Fotografía del archivo Depositphotos |
domingo, 14 de noviembre de 2021
LABIOS DE NIEBLA
sábado, 13 de noviembre de 2021
ALVARO HERNANDO FREILE. MAR DE VARNA
Mar de Varna Álvaro Hernando Freile Editorial Baile del Sol, Colección Poesía Tegueste, Tenerife, Canarias, 2021 |
EN UN NO LUGAR
Álvaro Hernando Freile anticipa el transcurso del libro con una nota prologal, tras el poblado registro de gratitudes, que sondea la condición de ser desde el no ser: “Mi vida es un no lugar (…) La no persona que soy está atravesada por un mar que nunca he pisado”. Desde esa asunción de la paradoja como condición definitoria del estar y de la poesía como territorio de convivencia entre identidad, imaginación y deseo –como escribiera en su manifiesto por un no lugar Juan Carlos Mestre- , se yuxtaponen los cuatro apartados que componen el poemario. El primero “Mar de Varna” acoge en su afán acumulativo “los momentos que nos devuelven la identidad”. Los espejos interiores muestran un magma cambiante en el que se deshilvana lo que fuimos y se diluye lo que queremos ser. La percepción reubica en puntos concretos; establece cercanías y distancias con elementos del espacio; todos alientan espejismos, difunden brotes renovados de ese viaje interior hecho de sensaciones y recuerdos. El discurrir impulsa un pensamiento sumergido que tiende puentes entre el ayer hecho de ausencias y el presente, un silencio que busca ruta en un fluir remansado, donde solo es certeza la posesión callada de lo transitorio: “El conocimiento es una efímera victoria, / una propensión más a darse / de la mano con la muerte”.
El imprevisible vuelo de imágenes convierte la poética personal en una travesía intangible que asume los signos del afuera y su caligrafía de indefinición y finitud: “Poemas que son bandada / de aves temerosas, / símiles gregarios / de los que emigran cuando el frío acecha”. En los trazos del poema buscan salida la sensación crepuscular del exilio y el verbo indeciso de destellos, cuyos significados se velan. La sensibilidad disemina paisajes afectivos. Es un patrimonio de luz deshecha donde se tienden las incertidumbres del acontecer, esas experiencias por las que la mirada inocente de la epifanía permuta en madurez. La geografía ubica el enclave portuario de Varna en Bulgaria y remite a un topónimo con un patrimonio histórico notable; pero el sustantivo funciona en el poema como un lugar lejano, casi ideal, cuya claridad vence a lo oscuro y es capaz de doblegar el tiempo a través de una identidad soñada, dispuesta al deseo y la intensidad emotiva. La composición en prosa poética “De agua” cierra el apartado inicial con un texto introspectivo; la vida en cada instante profundiza en las pérdidas, marca la soledad como un entorno en el que encuentra sitio una sed que no puede apagarse. Poco a poco, los lugares del pasado son vestigios, signos expuestos que aspiran a sobrevivir entre la incansable zozobra del olvido tras haber cumplido su ciclo de permanencia: “La vida os seca, / os mira a los ojos y os los cierra, / devolviendo con su mano el pudor al cadáver, impidiendo que el alma escape por el vidrio / inanimado y transparente de unos ojos mudos”.
La lución latina “Ab imo pectore” (Desde el fondo de mi pecho) describe ese lugar interno donde lo fugitivo permanece. En los poemas, la voz del sujeto recuerda el camino transitado con un tono intimista en el que resulta reconocible un amplio sustrato sentimental. Se trata de vencer el miedo de un niño asustado, de sumar pasos a otros pasos que dan impulso a la cronología vital. Nada se pierde, solo desaparece sumergido, rompe vínculos previsibles para asumir un legado de óxido y herrumbre, de sombría desolación: “Desaparecer es un impacto que la belleza perdona y absuelve”. La palabra “Holocausto” contiene una semántica repleta de efectos secundarios. Descubre una perspectiva tenebrosa sobre las constantes temáticas del apartado como si los versos reflejaran una quiebra emocional, que recobra el paso en el poema “Ab imo pectore” en el que se hace fuerte el recuerdo del padre y su fragilidad. Con una sugerente cercanía discursiva y ritmo fragmentado, que equilibra los ángulos biográficos, el poema “Tragaluz” define con precisión la soledad ensimismada que hace del tiempo un diario introspectivo.
En el tramo final “Cicatrices” se percibe un deambular caótico que da pie al sarcasmo y la ironía, así sucede en el poema “La cadena Trófica” que alivia el truculento hilván narrativo con la benevolencia del humor. Solo así es soportable el tiempo y su rumor desangelado que nos advierte que la vida es un lugar que va perdiendo el sitio, que se asoma al abismo y corta sus enlaces con la cordura. Que hace de la rabia y las sombras puntos de fuga, una nueva normalidad que ha cercenado la luz azul del mediodía para cancelar abrazos y hacer de lo diario un encierro sin luz.
Mar de Varna opta por el tacto áspero de lo desapacible. Elige como cierre un recuerdo al maestro del nihilismo existencial Emil Cioran y como marco habitual de los poemas la sugestión de una realidad precaria que multiplica el vasto territorio de la soledad. Los poemas divagan, merodean, advierten que solo después del caos llega el orden.
viernes, 12 de noviembre de 2021
GLORIA DÍEZ. PRESENTACIÓN DE PLANOS CORTOS
| Tertulia "El escribidor" Presentación de Planos cortos 11 de noviembre, 2021 Sala de Cristal, Biblioteca Mario Vargas Llosa |
GLORIA DÍEZ:
Morante, casi todos le
conocéis es un profesor que se dejó tentar por la palabra para ser poeta,
aforista y crítico. Es increíble el tiempo y la energía que José Luis emplea en
su labor crítica. Eso lo sabemos muy bien los que seguimos sus “Puentes de
papel”.
Poeta, aforista, crítico
y -desde mi punto de vista- con una trayectoria siempre en progresión ascendente.
¿Por qué dedicar un
libro completo al cine? José Luis no es un cinéfilo. ¿Es el homenaje de un
espectador agradecido? Y si es así, ¿Por qué? Podemos reservar la pregunta para
el coloquio.
Calderón dijo que el
mundo es un gran teatro y que la vida es un sueño. El cine bebe de ambos
manantiales: es representación y posee una profunda raíz onírica. Recuerdo que
cuando era niña y le pedíamos a mi abuelo que nos llevara al cine, nos
contestaba con sorna: “Sí, al de las sábanas blancas”. Y eso quería decir que
tendríamos que conformarnos con la película que cada cual quisiera montarse esa
noche en su cabeza a base de recuerdos, deseos y temores. El cine de las
sábanas blancas: el sueño. Hoy me parece una metáfora estupenda.
Por su imitación de la
vida y por su complicidad con lo onírico, a mí no me cabe duda de que el cine
es un buen espécimen para enfocar la lupa del pensamiento. Hecho de luces y
sombras, con una naturaleza casi mazdeista, el cine tiene otro ilustre antecedente,
la caverna de Platón, con sus espectadores que ven como pasan las sombras, de
espaldas a la realidad.
Se ha hablado mucho de
la fascinación que el aforismo ejerce sobre los lectores y escritores en este
mundo donde impera el “deprisa, deprisa”. El aforismo es una chispita de
pensamiento, un brillo de purpurina que nos atrapa y que queda flotando en el
recuerdo con luz intermitente, como de luciérnaga.
También me gustaría
preguntarle a José Luis, cómo ha sido su historia de amor con el aforismo. Pero
haya sido como haya sido el comienzo, parece que la relación se ha consolidado,
porque este es su tercer libro, después de “Mejores días” y “Motivos
personales”. A eso hay que añadir una preciosa antología “Migas de voz”,
publicada en la colección “Esquirlas” de la Universidad Nacional Autónoma de
México, donde hay también un grupo de aforismos inéditos que se cobijan bajo el
epígrafe “A sorbos”.
Juan Varo Zafra, el
prologuista de “Planos cortos” distingue en el libro hasta cuatro clases de
aforismos. Pero clasificar estos fragmentos inquietos y sutiles es complicado,
se escurren, se escapan, desbordan los continentes, porque, al fin y al cabo,
ellos son ¡el contenido!
José Luis presume de no tener sentido del
humor, pero, tengo para mí que miente… A no ser que crea que la ironía se puede
separar del humor. Vean:
“La tacañería de Woody
Allen toca el clarinete por no pagar los portes del piano.”
“El cine de acción
alterna las hormigas que salvan elefantes con los elefantes que salvan
hormigas.”
Y claro, hay
correlaciones entre cine y vida:
“Sí, la existencia no
pasa de ser algo puntual: un corto.”
“Hizo de su matrimonio
un largometraje prematuro, hecho de un solo plano de intensa oscuridad.”
También presume José
Luis de torpeza, pero yo creo que esa es una de sus armas de seducción. Escribe:
“Improvisó en el
casting para interpretarse a sí mismo. Fue rechazado por falta de convicción y
autenticidad dudosa en el papel”
“Charlie Chaplin
recuerda al profesor jubilado que espera que la vida se repita.”
Y termino con una
confesión: “El aforismo parte desde la conciencia. Es testigo implicado; la
visión de un director que dispersa planos cortos”
Planos cortos son los
que dispersa José Luis Morante con sus aforismos …siempre desde la conciencia.
Gloria Díez
Nace en Asturias, en la
cuenca minera. Es periodista y escritora. Ha trabajado durante más de veinte
años en prensa, donde ha sido reportera y columnista y en televisión donde fue
guionista. En el ámbito literario ha entrevistado a personajes como Jorge Luis
Borges, Doris Lessing o Antonio Ferres. Y en el de la música a Mik Jagger o
Leonard Cohen. En televisión colaboró, entre otros con Adolfo Marsillach.
Su primer libro de poesía: Mujer de aire, mujer de agua se
publicó en la colección “Adonáis”. Su segundo poemario: Dominio
de la Noche apareció en 2012 y el tercero, Inocente Ceniza,
en 2018. En este momento prepara el cuarto. Su poesía ha sido recogida en antologías como Litoral Femenino.
(Literatura escrita por mujeres en la España Contemporánea), Poesía
Española. 1982-1983 de Libros Hiperión y en la Cuarta Antología de la
colección Adonáis. Poemas suyos se pueden encontrar en revistas como Sibila o La
revista Áurea. Es también autora de la biografía Serafín
Madrid, Hortelano de Sueños.
Desde hace tres años coordina la tertulia literaria “El escribidor” que se
reúne en la Biblioteca Mario Vargas Llosa de Madrid y que ha acogido a algunas
de las voces más interesantes voces de la poesía española contemporánea.
jueves, 11 de noviembre de 2021
DON CELLINI (Traducción de Aforismos de José Luis Morante al inglés)
| Don Cellini |
In addition, he has published books of translations by Mexican poets: Elías Nandino, Roxana Elvridge-Thomas; Sergio Tellez-Pon; Rossy Lima; Jair Cortés; as well as the Venezuelan poet Amanda Reverón.
You can see more of his work at www.doncellini.com .
MÁS
ALLÁ
BEYOND
Aforismos de José Luis Morante
Caminar
más allá, hacia dentro
Walking
further inward
El final de ruta añade a la topografía habitual una fotografía desenfocada del
paraíso.
The end of
the route adds an out-of-focus photograph of paradise to the usual topography.
*
La indecisión transforma cada paso en cruce de caminos.
Indecision
turns every step into a crossroads.
*
El observador comprende cuando escucha la trama argumental del paisaje.
The observer understands when he listens to the plot of the landscape.
*
Romeros digitales en el Camino de Santiago; peregrinos musculosos con
equipación deportiva, publicidad en el casco y todo tipo de artilugios
tecnológicos.
Digital
pilgrims on the Camino de Santiago: muscular pilgrims with sports equipment,
advertising on their helmets and all kinds of technological gadgets.
*
Ítaca y el impulso del viaje. No la meta sino el recorrido.
Ithaca and
the momentum of the journey. Not the goal but the journey.
*
Se enamoró en plena escalada de la cara norte. Cota 2570. Músculos y nervios
repetían que iba por buen camino.
He fell in
love while climbing the north face. Elevation 2570. Muscles and nerves repeated that he was on
the right track.
*
Sin regreso el viaje es estéril.
Without a
return trip, the journey is empty.
*
Empleaba la lentitud del sedentarismo en diseñar rutas marítimas con olas
fijas.
He used the
slowness of sedentary life to design sea routes with waves that never moved.
*
De algunos viajes vuelven otros.
From some
trips someone else returns.
*
El exilio. Un bosque de árboles trasplantados y especies exóticas.
Exile: a
forest of transplanted trees and exotic species.
*
“Me gusta avanzar con paso firme”. Dijo frente al silencio de los acantilados.
"I
like to move steadily forward," he said facing the silence of the cliffs.
*
Perseguir la estela del yo. Ir más lejos. Hacia dentro.
To pursue
the wake of the self, go further – inward.
*
Ser testigo en el viaje de una realidad proteica, con haz y envés, ajena a la
senda amañada del turista.
Witnessing
a sheltered reality on the journey, both front and back, far from the tourist's
rigged path.
*
Antes de partir se apunta a un taller literario sobre el arte de novelar. Los
recorridos aproximan pormenores reales y ficción.
Before
leaving, he takes part in a literary workshop on the art of novel writing. The
tours bring together real and fictional details.
*
El trayecto largo altera la identidad. La imagen en los espejos del hotel nunca
es fiel al original.
The long
journey alters identity. The image in hotel mirrors is never true to the
original.
from
Desplazamientos
miércoles, 10 de noviembre de 2021
EL BIÓGRAFO DE JORGE LUIS BORGES
| Conversación (Ginebra, 7 de noviembre, 2021 |
martes, 9 de noviembre de 2021
PABLO FIDALGO LAREO. EL PERRO EN LA PUERTA DE LA CASA
| El perro en la puerta de la casa Pablo Fidalgo Lareo Ediciones Liliputienses Cáceres, 2021 |
Con El perro en la puerta de la casa Pablo Fidalgo Lareo invita a recordar la anecdótica figura de Argos, el perro de Ulises, personaje central de la Odisea, y recuperar la conmovedora escena del reconocimiento, cuando el héroe retorna a Ítaca, tras una dilatada espera de veinte años. Pocos momentos del poema épico deparan la emoción e intensidad narrativa de esta escena y descubren, con tan precisa estela, la asombrosa sensibilidad del animal. Desde esa convicción, Pablo Fidalgo Lareo interroga el ámbito cotidiano del perro, convertido en símbolo y voz enunciativa del poema.
El sujeto verbal percibe el entorno desde la singularidad de quien busca un lugar propio para asumir el destino que marca su condición de ser. Aprende desde dentro cómo es la casa, qué espacio queda afuera o qué significa la fidelidad que enlaza las relaciones sociales, esa manifiesta fragilidad de cada yo con los otros. El transitar nos advierten a diario de la condición de islas; la soledad traza fronteras interiores, constriñe, revela que en la esencia del sujeto dormita la larga estela de un viaje que se fue poblando de ausencias.
Los recuerdos conforman la escueta presencia del equipaje. Permiten desandar itinerarios para regresar a las aguas abiertas de la infancia y asumir la extrañeza de la temporalidad. El discurrir es continuo y va diluyendo tramos. Poco a poco se enturbia la claridad de la mirada frente a un austero paisaje de indiferencia. El yo frente a sí mismo aprende que la naturaleza del ser es la de un viajero perdido que apenas, aturdido, entiende su condición mudable, mientras va dejando huellas, casi inadvertidas, en tantos escenarios. El camino es solo habitar un lugar entre lo que se deshace. Somos huéspedes en una “Habitación prestada”; así lo ratifica uno de los poemas centrales del libro en el que la reflexión existencial incide en la pérdida y su interiorización como esencia de la identidad. El latido diario nos convierte en nadie, en extraños portadores de un secreto que solo preserva su posesión inestable, su impulso indefinido para empezar de nuevo.