sábado, 30 de agosto de 2014

viernes, 29 de agosto de 2014

JESÚS APARICIO GONZÁLEZ. EL EMPEÑO DE SÍSIFO

La paciencia de Sísifo
Jesús Aparicio González
Libros del Aire, Madrid, 2014

EL EMPEÑO DE SISIFO
 
    Dos años después de la entrega doble, La papelera de Pessoa / La luz sobre el almendro, Libros del Aire publica La paciencia de Sísifo, nueva salida del poeta Jesús Aparicio González (Brihuega, Guadalajara, 1961), quien ya cuenta con una decena de estaciones.
   Tan amplio recorrido poético se define por una mirada que encarna una dicción coloquial, con el aire fresco de una conversación de sobremesa, que elude los laberintos conceptuales y que nace casi siempre cercana y despojada. El yo que habita en los poemas nos habla del cotidiano sueño del existir, está presente en el hilo de epifanías que va esparciendo viajes y regresos, un cúmulo de instantes que el acontecer transforma, inexorable, en un liviano montón de ceniza. Meditativo y temporal, el poema hace suyo el axioma machadiano de ser palabra en el tiempo.
 El volumen se estructura en dos apartados. Ambos tramos escriturales, “Hojas del calendario” y “la paciencia de Sísifo” aportan un considerable número de composiciones, aunque tengan la brevedad del haiku o de un tanka, ya que el poemario está formado por ciento treinta y tres textos, lo que permite leer la entrega como si fuese una antología plural y representativa del autor. El verso libre elige siempre la brevedad y un formato sostenido en un soporte anecdótico que deja la impresión de cuaderno vivencial, de estancia en una casa sosegada cuyos rincones se abren de par en par ante el lector. La hoja en blanco se va poblando con la minúscula caligrafía de una andadura emotiva. La amanecida especula con la posibilidad de dejar sitio al sueño cumplido; despliega una luz auroral, nos pone entre las manos la punta renomazada de un lápiz infantil que dibuja las cosas con la pureza de un trazo sin sombras; así se va forjando la travesía de cada yo sin que todavía oprima el pecho la sensación de acabamiento y ceniza.También la segunda parte comparte la palabra elegíaca y el estar conforme. Un viento amigo siembra indicios ante los sentidos para que se pronuncie la voz que define esa relación entre el ser y el entorno, ese remozado verdor de una tierra acogedora y hospitalaria que se llena de matices en cada ciclo estacional. Como las aves, el sujeto levanta su mirada para que sobre la mesa de cada día se comparta el fruto de su canto. De ese modo la palabra se torna luminosa cadencia de aceptación, prolonga lo vivido, sondea en la permanencia de lo transitorio con la paciente voluntad de Sísifo.
  Elegía y celebración, la lírica de Jesús Aparicio González muestra el fulgor que destila lo minúsculo. Lo cotidiano renueva en cada esquina ángulos que enriquecen humildes apariencias.. El ser se complementa con lo externo porque la realidad es un espacio abierto que da sentido a la identidad individual, un escenario dispuesto para que las acciones de Sísifo, siempre metáfora de la incomprensión de su destino, de voluntad incesante y quemada en un esfuerzo inútil, encuentre su verdadero papel en la cuesta arriba de cada travesía vivencial.

jueves, 28 de agosto de 2014

TIEMPO DE REGRESO.

Rivas-Vaciamadrid, 2014
Fotografía: Adela Sánchez Santana
Desde Rivas

                       Para Blanca Moreno D.
   que recorre el camino de regreso

Aquí pierdo la voz, contemplo Rivas,
un nombre propio escrito en el asfalto,
un árbol que resguarda la memoria,
pulcra ciudad de espacios habitables,
igual y diferente a cualquier sitio.
Cada jornada intento sin demora
la gesta cotidiana de aventar
el cansancio de los días comunes,
mientras, bruñida y frágil, a lo lejos
una luna de plata abre la noche,
dibuja su contorno en el regazo
del cielo envejecido de Madrid.
Crece la sed aquí, varado en Rivas;
busco en vano la esencia de las cosas,
acumulo renuncias e inquietudes
y despide mi mano el tren vacío
de la vida que parte, no sé dónde.

      Mapa de ruta, Granada, 2010

martes, 26 de agosto de 2014

HILARIO BARRERO. HAIKUS.

Tinta china
Hilario Barrero
Cuaderno de Salima
Cylea Ediciones
Carbonero el Mayor, Segovia, 2014

HAIKUS DE TINTA CHINA

   La biografía intelectual de Hilario Barrero (Toledo,1946) integra el trabajo docente, primero en la Universidad de Princeton y más tarde en la  de Nueva York, y un quehacer creador que aglutina poesía, cuentos, traducciones y media docena de diarios. Añade ahora Tinta china, una compilación de haikus editada con ilustraciones realizadas por el propio poeta. Quede para otro momento insistir en la confortable situación del haiku en la lírica hispana; la estrofa japonesa es material poético habitual y las variaciones y matices del formato solo se determinan por el ideario concreto de cada voz. Hilario Barrero comienza con una poética: “Que el verso sea / como una doble llave/ abriendo heridas”; son palabras que acogen un propósito comunicativo y trazan en su diálogo con el lector sensaciones de intimismo y apertura. En los veneros argumentales, el tiempo y su transcurso constituyen un motivo central del que da cuenta el grupo de poemas del inicio: cada mes del calendario se define con una idea breve, postula un acercamiento en el que las palabras son testimonios sensoriales de la cronología estacional. Así amanece abril en la retina: “La niebla espesa / a los ojos del puente / ojeras pone “ Otro apartado, “Aroma de eucalipto”, eco cercano del poeta Andrés Neuman, enuncia una sección en la que cada haiku refleja autonomía; los tres versos de cada poema definen un interés resumido  en la semántica del título. Cada haiku sirve de acogida al fragmento de una realidad matérica que desperdiga indicios en el tránsito diario. También se abordan ideas conceptuales, sensaciones y sentimientos que establecen puentes relacionales entre el acontecer existencial y las cosas. El apartado que da título a este breve libro, “Tinta china” recorre pasos de una temática similar a la de “Aroma de eucalipto”; otra vez la lectura de lo diverso aflora en el breve esquema para definir latidos vivenciales. Leves trazos reflexionan sobre instantes temporales- la amanecida, la noche, la madrugada…-, lugares de paso –el gimnasio, las calles de la ciudad, un rincón urbano…- o cualquiera de los estímulos que demandan la atención del verso. Los haikus del último apartado, “Santoral ateo”, se construyen desde referentes culturales, aunque en algunos casos pertenecen al itinerario biográfico del escritor y sus claves se desvelan en las dedicatorias finales. Hilario Barrero deja en Tinta china casi un centón de haikus. La estrofa exige siempre lucidez, precisión verbal y ese deslumbramiento que convierte al verso en un relámpago, en una caligrafía de luz dormida en el suelo mojado del poema: “Sobre el papel / llueve sobre mojado / el último haiku “.













lunes, 25 de agosto de 2014

HIJOS, ÁRBOLES Y LIBROS.

Camino de la mar
 

HIJOS, ÁRBOLES Y LIBROS

                   El Bohodón, 25 de agosto de 1956

Hoy es mi cumpleaños.
Parada obligatoria frente al cauce del tiempo,
un recorrido largo, extenuante,
que me conformará
como el desconocido que se muestra
entrañable y cercano.
A mi lado palabras amistosas
y el cálido rumor
que suele terminar enumerando
las justificaciones del trayecto:
hijos, árboles, libros...
Han crecido mis hijas
y sus manos borraron muchas veces
mi propensión a la melancolía.
También escribí libros
y planté en el jardín
arbustos y frutales...

Cumplo cincuenta y ocho.
Con el soplo entusiasta que culmina la fiesta,
he apagado las velas
mientras prosigue el río
-uno mi voz al verso de Manrique-
camino de la mar que es el morir.




Postdata:

Mi libro Población activa, editado en 1994, recoge el poema "Treinta y cinco y los tópicos". En él comentaba las sensaciones del tiempo al cumplir esa edad. Han trascurrido veintitrés años y he vuelto a recuperar el poema con una versión adecuada para este cumpleaños. En esencia, las composiciones no han cambiado mucho porque tampoco se ha modificado en exceso mi percepción del tiempo. Somos agua que busca el mar.  

sábado, 23 de agosto de 2014

SIERRA DE GREDOS. NAVADIJOS.


SIERRA DE GREDOS. NAVADIJOS.
 
Para los abuelos, Mariano y Nati
 
  En los declives de la Sierra de Gredos, junto a Serrota, el municipio abulense de Navadijos aparece ante los ojos del viajero como un entorno apacible. En las formas de sus construcciones preserva una peculiar fisonomía rural, a pesar de las transformaciones económicas de las últimas décadas y del paso corto de una demografía que languidece, como es norma en muchas comarcas castellano-leonesas que han sufrido un severo proceso emigratorio.
   Fue a comienzos de los años setenta cuando visité estas calles por primera vez. Yo era un estudiante que apenas había cumplido los diecisiete años. Desde entonces he disfrutado muchas veces de este lugar privilegiado y he gozado del carácter hospitalario de sus pobladores. El presente apunte es  un acto de gratitud por tantos recuerdos, pero el motivo principal que justifica esta entrada es la peculiar belleza de un paisaje que puebla la retina de imágenes inolvidables, que habla desde el silencio con lenguaje directo y sencillo, cálido y coloquial.
   Vuelvo a Navadijos. Otra vez completo itinerarios por los senderos de la evocación. Aquí viví los cálidos veranos de otro tiempo. Yo soy aquel muchacho que hoy recuerda.

viernes, 22 de agosto de 2014

PALABRAS PARA UNA DESPEDIDA.

Morro de Gos, Oropesa del Mar, agosto, 2014
Fotografía de Irene Morante

PALABRAS PARA UNA DESPEDIDA
 
   Esta mañana el mar no quiso hablarme. Se encerró en un silencio lleno de ínfulas filosóficas. Yo tampoco dije gran cosa: "Me voy para siempre, pero regreso cualquier día".