sábado, 30 de abril de 2011

RICARDO VIRTANEN: EL PULSO DEL HAIKU

                                
Sol de hogueras
Ricardo Virtanen
Renacimiento, Sevilla, 2010

   Hace tiempo que el haiku logró aclimatarse a la tradición literaria autóctona. La forma poética tiene practicantes con criterios estéticos divergentes lo que origina que la severa pauta silábica –dos pentasílabos y un heptasílabo central-  prodigue matices y busque ensanchar los efectos literarios. Desde el inicio de su labor creadora Ricardo Virtanen (Madrid,  1964), poeta, ensayista, antólogo y músico, usa este esquema métrico; incluye cuarenta y ocho haikus en La sed provocadora y otros catorce en Notas a pie de página. En Sol de hogueras, título editado con su característico buen gusto por Renacimiento, se emplea como única estrofa.
    El haiku remite a precisión lingüística y al uso de las palabras justas, sin concesiones al tanteo digresivo. Sin embargo, esta economía debe permitir que aflore el sentido estético y que los mínimos argumentos sean accesibles al lector;  además su levedad debe fomentar una impresión duradera.  Escrito en un paréntesis temporal relativamente corto, entre 2006 y 2007, Sol de hogueras compila un amplio muestrario distribuido en cuatro apartados. El de arranque, “De natura” integra una cita de Issa Kobayashi, autor canónico de la escuela impresionista, con tendencia a dibujar el entorno con mínimo trazo. La escritura percibe; lo vivido genera memoria: “La hierba joven / brota sobre una tumba / desconocida”; pero esa sensación forma parte de un trascurrir, es una huella más de lo fugaz: “Mientras espero, / la corriente del río / se lleva el día”.
   “De animalibus”, segunda sección, puebla la calma del paisaje con una fauna dispersa que se define como apunte móvil de belleza. Despertar vitalista; alondras, saltamontes, ánades, peces, sapos, libélulas, mariposas, moscas y gorriones liberan la sensibilidad; la voz poemática se integra en un rumor sonoro y colectivo. La subjetividad aprende silencio para escuchar los ecos de un diálogo sensorial y liberador; lo externo adquiere un sentido armónico.
  Un contexto vivencial mudable es el núcleo argumental del apartado “De Persona”; el cambio y transcurso son rasgos definitorios de una identidad frágil en el continuo ciclo de amanecidas y ocasos. Los recuerdos pautan la evocación, ese puente que nos une al pasado: “mi dedo escribe / sobre el cristal mojado / sombras de plata”.
   Cierra el poemario “de profundis”, un trecho que pauta el discurso del pensamiento. Si los haikus anteriores, en su variedad, nos acercaban un horizonte próximo y abierto, “De profundis” sondea el interior del yo para advertir fisuras, para poner la conciencia ante el espejo de la temporalidad en la busca de sentido y transcendencia.
   El pautado avance de Sol de hogueras nos deja la impresión de un libro orgánico, muy estructurado, cuyo itinerario alternativo concilia la introspección y el conocimiento de la realidad externa. Versos que propician una emoción directa. Poesía de  estaciones,  frágil sensibilidad que comunica un estado de ánimo.

                                                                           

2 comentarios:

  1. Para aquellos lectores que todavía puedan tener ciertas dudas al acercarse al haiku, que las abandonen. Es toda una experiencia de sensibilidad concentrada en tres versos. Y una buena manera de aproximarse es a través de Sol de Hogueras.

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  2. Querida Elena, fue una pequeña desgracia no poder disfrutar contigo de la sensibilidad de Ricardo. La tarde conspiró contra mí: los médicos fueron interminables, la Castellana se atascó por el partido y mis nervios florecieron y no se sosegaron hasta muy tarde, tras la lectura de SOL DE HOGUERAS. Muchas gracias por tus gestiones y por tu comprensión. Abrazos.

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