lunes, 23 de julio de 2012

JAVIER ALMUZARA. INFLEXIONES.

  
Catálogo de asombros.
Javier Almuzara
Impronta, Gijón, 2012

 Abro esta lectura con un sustantivo, inflexiones, que Jorge Luis Borges emplea en la cita de apertura para ajustar la sensibilidad personal a los infinitos elementos del universo. Así se nos presenta este Catálogo de asombros, un muestrario de ensayos breves en torno a dos campos estéticos: literatura y música; no son espacios divergentes sino complementarios; por tanto, puede alternarse el orden de lectura o retomar propuestas porque comparten un enfoque común. Ya en entregas anteriores, Letra y Música y Títere con cabeza, el poeta Javier Almuzara aparcaba su itinerario lírico e incidía en intereses y reflexiones que aquí  vuelven a plantearse. Todo escritor es dueño de obsesiones reiterativas y ellas son las que engrosan el ideario personal de cada una de sus manifestaciones artísticas.
   Catálogo de asombros se inicia con un buceo en las aguas calmas de la propia obra; el ensayo tiene mucho de poética personal: “La poesía era entonces, y sigue siéndolo, una forma de aclarar mis emociones, de precisar los límites de la vida, de poner orden en el pensamiento con la música de las palabras. Y sin embargo su sentido último es cordialmente secreto” Otros artículos compilados muestran también una intencionalidad didáctica al disertar sobre el asombro de lo inmediato, el legado realista, las mínimas anécdotas que el talento transforma en sustrato creador o las sombras tutelares que han cimentado la tarea escritural. Están Borges, Ángel González, José Agustín Goytisolo, Víctor Botas, autores siempre presentes en el devocionario lector, y son frecuentes las referencias  al cine, otra afición selecta.
   Pero hay un elemento que no podía faltar en este catálogo de asombros: la música clásica, eje gravitatorio que aglutina los textos de la segunda parte. Los ensayos exponen de forma minuciosa los rastreos de un melómano convicto y confeso que, además de buen gusto y de una sostenida militancia, exhibe un prolijo conocimiento y enuncia el anecdotario que envuelve cada biografía del canon. Aunque requieren un cierto conocimiento de causa, Almuzara ha conseguido trasmitir su entusiasmo musical al texto y cada artículo se convierte en un palco.
   El inquieto deambular temático prosigue en el apartado de cierre, “Vida y milagros”. La omnívora curiosidad emparenta en su escritura a Platón y Mortadelo, recuerda una entrega de Josep M. Rodríguez, acude a algunos textos de la tertulia, busca sentido al discurrir del tiempo… La senda que abren las palabras es una línea con muchos puntos de fuga y en todos ellos confluyen la emoción y el asombro.
   Quienes coleccionan tópicos sobre la prosa de poeta hallarán en este libro incontables ejemplos para reforzar sus argumentos. El volumen está lleno de sugerentes comparaciones, imágenes que fusionan plasticidad y belleza, enunciados que nunca descuidan la cadencia musical de la frase, intertextualidad... A quien esto escribe tales encuentros le parecen el tejido más valioso de un libro que es un continuo proceso de descubrimiento. Los temas que salen al paso relacionan intereses y escritura, dejan constancia de un escritor excelente, de una literatura para degustar en cualquier tiempo.     

No hay comentarios:

Publicar un comentario