sábado, 28 de julio de 2012

ENRIQUE BALTANÁS. EL HUMO SOLITARIO.


 A punto de dejarlo
Enrique Baltanás
Paréntesis, Sevilla, 2012

   Enrique Baltanás (Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1952) entiende el laboreo literario como un quehacer plural que cultiva géneros diversos como la lírica- su actividad preferente, de la que podemos disfrutar de una amplia panorámica en la antología Medidas provisionales- el ensayo, los aforismos y la narración.
  Como una honda inmersión en el humo solitario de la memoria plantea Baltanás su ficción A punto de dejarlo. Su protagonista, Julián Arjona, bibliotecario profesional en la universidad y escritor en ciernes, ha sido abandonado por su pareja y permanece en el socavón de una soledad buscada y excluyente. Es un fumador activo, un adicto de voluntad cautiva que en la amanecida de un domingo, y en esa frontera decisiva que convertirá el tabaco en un hábito superado, galvaniza el pasado para ofrecernos una crónica minuciosa de su tiempo existencial.
   El borboteo de los recuerdos incluye la historia personal del sujeto a punto de introducirse en los cincuenta y narra con voz directa las peripecias más representativas de cada uno de los tramos vitales. En cada etapa se yuxtaponen conductas, ilusiones y sentimientos sometidos a la erosión del tránsito. La conciencia social comienza a gestarse en los estertores de la dictadura, donde parecía obligatorio definirse ideológicamente y afrontar una oposición activa que convertía cada salida a descubierta en una zona de riesgo. De aquella utopía del compromiso surge el proyecto en el que la convivencia doméstica se convierte en razón de ser. Pero el laberinto de pareja no exime de la insatisfacción y de la búsqueda y poco a poco aquel asiento doble descarrila en el escepticismo y en la melancolía. El amor inicial se ha convertido en un estado opresivo y continuo que lima el entusiasmo y genera frío.  Telón de fondo de lo vivencial es el marco geográfico urbano. Sevilla es el pasado de la Casa de Contratación y de los argumentos comerciales con el Nuevo Mundo y es también la vida activa de una ciudad que halló en el tabaco una ocupación social que fomentó la economía y galvanizó la forma de ser y el temperamento de sus ciudadanos. Sevilla también es el ahora, cuando la Real Fábrica de Tabacos, como edificio histórico, se convierte en recinto universitario y en foco de relaciones en el que se consume el tiempo ocupacional del protagonista. 
  Pero hay otra presencia muy activa a lo largo del libro, el tabaco. Es casi una entidad física, también con un decurso cronológico en su rol social, y con un ininterrumpido diálogo de causas y efectos. Asistimos a una sociología descriptiva en torno al tabaco, bien en la voz del sujeto o en la de textos complementarios que se suman al discurrir del argumento.
   El largo viaje narrativo discurre en el domicilio personal del yo y en una cronología muy concreta que apenas dura veinticuatro horas. Esta unidad de espacio y tiempo hace posible una pormenorizada indagación introspectiva en la que la identidad del protagonista parece moldearse a la contra. Si en el entorno cercano hay claros ejemplos de adaptados sociales que poco a poco entran a formar parte de una clase media alegre y confiada, aunque casi nunca exenta de contradicciones, a Julián Arjona parece corresponderle siempre el papel del perdedor; todo lo que toca se convierte en fracaso;  un destino patético al que viene bien un velo de ironía y escepticismo. De esa ironía y escepticismo también forma parte esa dicotomía entre el ideal y la realidad. Cuando el tabaco parece un capítulo superado llega una coda demoledora y consume ese poco de oxígeno limpio que el futuro había reservado.
















5 comentarios:

  1. Bueno, así se escribe!. Ha quedado genial.

    José Luis, saludos.

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    1. Querida Lourdes, qué alegría encontrarte de nuevo en este blog. llevas algún tiempo silenciosa y distante y por eso resulta gratificante oir tu voz a pie de playa. Un beso fuerte y,como te comenté, sigo con la lectura de Enrique Baltanás que me gusta muchísimo. abrazos.

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  2. Perdón, se me olvidó cerrar el correo.

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    1. Por cierto, resultó muy original cerrar tu lectura con el video musical. Somos humo y ceniza, pero con música, las volutas resultan más llevaderas.

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  3. un amigo de Madrid me recuerda que esta novela de Enrique Baltanás se editó en 2001, al ganar el autor el Premio Tiflos de narrativa. Lo compruebo, es verdad y tenía el libro en mis estanterías (aunque no lo recordaba). También es verdad que GUADAÍRA se acentúa. Queda dicho. Muchas gracias por una lectura tan atenta; la narrativa de Baltanás lo merece.

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