martes, 3 de julio de 2012

LUNA LLENA (REVISTA LITERARIA)

 Luna llena (revista literaria)
abril, 1991
Director: José Luis Morante
Concejalía de Cultura
RIVAS-VACIAMADRID (MADRID)

      Antes de que Luna llena estuviese maquetada y diera forma impresa a mi primer proyecto cultural en Rivas, el municipio donde está mi casa desde el verano de 1989, hice mío un principio de supervivencia: “toda revista literaria nace y crece para morir”. De esta existencia liviana y transitoria se deriva la máxima ilusión puesta en la amanecida de cada número, como si fuese el último latido de un cuerpo vivo.
    Tuve claro que la existencia de una revista haría mucho más fácil mi estancia en aquel municipio emergente y daría aire y continuidad al quehacer literario. En mi primer destino como profesor, en la localidad abulense de Candeleda, hice un intenso acopio de lecturas y elegí dos poetas de cabecera, Blas de Otero y Pablo Neruda, a quienes releía continuamente; pero nunca me planteé publicar lo escrito. Fue en Arcos de la Frontera donde mi vocación literaria toma forma, al crear la tertulia literaria Calima. Allí, con Pedro Sevilla, hice tertulias, hojas volanderas y algunos recitales. Cuando me asenté en Rivas acababa de ganar el Premio Río Ungría y ese certamen facilitó la publicación del poemario de arranque Rotonda con estatuas (Madrid, Asociación colegial de escritores, 1990). Traía conmigo una poblada agenda de nombres propios y revistas que me había facilitado el poeta jerezano Francisco Bejarano. Era una copia muy nutrida de las direcciones de distribución de Contemporáneos, una estupenda publicación que había dado acogida algunos poemas míos inéditos. Ningún proyecto es individual y Luna llena contaba con un grupo de trabajo pequeño, pero con funciones muy delimitadas y sin ningún atisbo de conflicto o trifulca: Isabel Miranda, entonces directora de la Universidad Popular, gestionaba el apoyo municipal, Manuel López protagonizaba el trabajo administrativo, Jaime V. ejercía las labores del impresor y yo me ocupaba de los aspectos literarios, apoyado por un consejo de redacción formado por José Luis García Martín, Pedro Sevilla, José María Muñoz Quirós y Antonio José Trigo, un consejo nominal que aportaba poemas, sugerencias y textos.   El diseño y maquetación debía ser variable y cada uno de los números sería realizado por un artista, lo que ocasionó el abandono inmediato del primero, Antonio Ventura, del contexto de la revista. En cambio se mantenía la estructura de cada entrega que incluía relatos, poemas, traducción y un blog de lecturas. El 24 de abril de 1991, en el salón de actos de la universidad popular, se presentaba el nº 0 de Luna llena. Intervinieron en el acto Francisco de Pablos, alcalde de Rivas, y Ceferino Riestra, concejal de cultura. A mí me tocó cerrar aquella convocatoria con una exposición del futuro que resumí en una frase muy simple: Luna llena no será nunca una revista local.  Y echamos a andar, con el apoyo incuestionable de unos pocos amigos y con la certeza de que iniciaba un tiempo nuevo de amistad y poesía.

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