jueves, 4 de diciembre de 2014

DESVARÍO

Autorretrato
Courbet

DESVARÍO
 
   Gritaba a ráfagas, mientras me acusaba. Era culpable único de un dolor desesperante. Teatral señalaba la nariz, el pómulo y otras partes corporales golpeadas por algún objeto que yo había arrojado sin percibir su cercanía.
   Mis palabras tartamudearon. Pretendían aclarar el error. Nada sabía del accidente; solo nos unía una coincidencia trivial: él estaba dentro de un cuadro soñado; yo dormía.

8 comentarios:

  1. Gran expresividad en esos ojos, no necesitaba título.

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    1. Es verdad, Tracy, es una pista involuntaria; pero el relato debe admitir también las convenciones del blog y el formato habitual. Gracias por tu interés, siempre, y por tus aportaciones; enriquecen el discurrir de estos puentes de papel.

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  2. La pintura de Courbet impresiona por su realismo, el relato me descubre la nebulosa y la angustia que puede entrañar un sueño. Me ha gustado, tanto la pintura como el texto. Un abrazo

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    1. Creo que ese realismo extremo que dibuja Courbet refleja bien el territorio neutro que construyen las pesadillas. Gracias por tu comentario, siempre atinado y animoso. Besos.

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  3. Tal vez te asustó tu otro yo con ese rostro desmesurado. El próximo sueño te purificará del terror.

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    1. Seguro que sí, querido Fakel, mañana toca un sueño primaveral. Un abrazo y gracias por tus palabras.

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  4. José Luis, me ha gustado muchísimo este texto. El cuadro de Courbet es impresionante y le sacaste buen partido a esa expresión de terror.
    Mi felicitación.

    Un abrazo.

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  5. Me alegra mucho que el microrrelato te haya deparado algún instante de felicidad. El cuadro merece una lectura en profundidad. Un abrazo y gracias por estar.

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