martes, 17 de enero de 2017

JOSÉ ÁNGEL VALENTE. MIRADA INTERIOR

José Ángel Valente (1929-2000)

DIARIO ANÓNIMO


   Tras la muerte de José Ángel Valente en el 2000, la obra del poeta orensano se enriquece con la aparición de un abundante material de apariencia autobiográfica, escrito de modo discontinuo a lo largo de cuatro décadas. Estos inéditos, custodiados por su compañera Coral Gutiérrez, conforman una síntesis de claves intelectuales; su diversidad integra relevantes signos del itinerario creador que amanece en 1955 con A modo de esperanza y finaliza con la entrega póstuma La experiencia abisal, una compilación de prosas críticas editada en 2004.
   En la meditada introducción de Diario anónimo Andrés Sánchez Robayna comenta aspectos formales y el contexto vivencial de las distintas etapas de escritura para concluir que el centro de reflexión de estos cuadernos es el problema de la identidad del sujeto. Esta indagación tiene en José Ángel Valente amplio tratamiento. Por tanto, el título de este diario no es una invitación al desconcierto: ¿Cómo se puede denominar diario anónimo si la autoría figura en el siguiente renglón de cubierta? Una anotación del propio Valente resulta clarificadora: “Diario anónimo: papeles inéditos de personajes que probablemente no existen, pero que de algún modo debieron haber existido”. Los escritos dibujan un sujeto textual diferenciado del protagonista biográfico, cuya experiencia se diluye y se inserta en un cauce expresivo universal.
   En su diversidad el cuaderno incorpora también anotaciones íntimas que ayudan a conocer con más profundidad de campo la visión particular sobre lo doméstico; pero las que prevalecen son los esquejes del taller de autor que en muchas ocasiones se configuran en su formato definitivo como poemas, ensayos breves, comentarios y consideraciones bibliográficas. Son indicios de un amplio campo de intereses en los que se reiteran, de forma intermitente, núcleos temáticos discontinuos en los que se formulan dos cuestiones significativas: el acontecer diario en cuanto sujeto de enseñanza moral y el sentido final de la escritura. Son dos horizontes que dan al diario un carácter reflexivo; más que el anecdotario los fragmentos acogen referencias bibliográficas, paráfrasis de citas y simples notas que formulan lecturas en ciernes. Por otra parte, la razón del texto constituye una obsesiva pregunta sin respuesta.
  Hay un consenso unánime en considerar a José Ángel Valente una de las voces más significativas de la lírica hispánica de la segunda mitad del siglo XX, se integre en la llamada Generación del 50 o se destaque su reivindicada condición de pájaro solitario. La publicación de este diario anónimo, que agotó su primera edición en unos meses, da la oportunidad de entender mejor a un intelectual controvertido cuya literatura ofrece siempre luz y abrigo.


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