domingo, 8 de enero de 2017

ANTONIO MACHADO. SIEMPRE

... en el buen sentido de la palabra bueno 


ANTONIO MACHADO. SIEMPRE

Relectura


   El 24 de noviembre de 1936, ante el avance de los golpistas hacia Madrid, capital de la II República y objetivo prioritario de Franco, un grupo de intelectuales es evacuado hacia Valencia. Uno de los que salen es Antonio Machado, portavoz del agradecimiento colectivo ante el heroísmo de la Junta de Defensa. Republicano por tradición familiar, vivió con alborozo el bienio progresista y se involucró en escritos, homenajes y actividades de apoyo cultural. Atrapado en Burgos, su hermano Manuel poco a poco se convertirá en benevolente cantor de los militares rebeldes; esta incidencia afecta al poeta que, sin embargo, asume con entereza el rol del compromiso. Instalado primero en Valencia y más tarde en Rocafort con su familia, durante año y medio Antonio Machado desarrolla diferentes funciones: preside la Casa de la Cultura, firma manifiestos, da entrevistas que propagan su apoyo a la democracia de las urnas, forma parte de la Presidencia de Honor de la Conferencia Nacional de la Juventud, condena la actitud del fascismo internacional y colabora en iniciativas como la revista Hora de España. Sería en esta publicación donde se levante acta de una reunión de escritores que borra el individualismo y justifica acciones en pro de la cultura y la libertad de pensamiento. El II Congreso Internacional de escritores para la Defensa de la Cultura comienza en Valencia el domingo 4 de julio de 1937. Lo inaugura el Presidente del gobierno, Juan Negrín, y acude una nutrida representación internacional: André Malraux y Julián Benda, de Francia;  Ludwig Renn, de Alemania; Ilya Ehrenburg y Miljail Kolsov de la Unión Soviética; W. H. Auden, de Inglaterra; Malcom Cowley, de Estados Unidos; Pablo Neruda de Chile; Octavio Paz de México. Además Tristan Tzara y los representantes españoles, Antonio Machado y José Bergamín. Los debates denuncian el pasivo asentir de las democracias europeas, el intervencionismo fascista, y se reafirma un unánime apoyo a la república, convertida en causa popular.
  Del posicionamiento de Antonio Machado queda constancia en el cuaderno Madrid. Baluarte de nuestra guerra de independencia, formado por dieciséis páginas con textos y fotografías que son emotivo testimonio de la destrucciones causadas por los bombardeos aéreos, y en el libro La Guerra (1936-1937).  La posibilidad de la caída de Valencia aconseja un nuevo traslado del gobierno a Barcelona; también se muda la redacción de Hora de España y la familia Machado, alojada primero en el Hotel Majestic y más tarde en un viejo palacio requisado. Hasta enero de 1939 publica en La Vanguardia  artículos bajo el rótulo “Desde el mirador de la guerra”, en los que muestra solidaridad política y humana con el régimen republicano. De ahí el seguimiento exhaustivo de operaciones militares como la batalla del Ebro y el posterior repliegue que ocasiona la conquista de Cataluña y la retirada general hacia la frontera francesa, destino final de muchos españoles. Por todas partes un ambiente de tristeza y un reguero de refugiados deambulando hacia la frontera. Allí se encaminan desertores, población civil expulsada de sus aldeas destruidas y hombres de letras como Corpus Barga, Carles Riba, Joseph Pous o la familia Machado que forma parte de un grupo heterogéneo que retrocede por caminos intransitables.
   Son conocidos los pormenores de los últimos días hasta su instalación en Colliure. Allí muere el poeta, el 22 de febrero de 1939, en territorio francés, en los días postreros de la guerra, incapaz de resistir la soledad y el exilio, dejando en su chaqueta un verso inolvidable: “Estos días azules y este sol de la infancia”. Es la elegía de quien vuelve los ojos y ve que ya no existe lo que fuimos; de quien guarda en la memoria la ruina secular del pasado.

  



10 comentarios:

  1. Un interesante relato al hilo de la entrada en

    http://relatosexpres.blogspot.com.es/2014/07/baeza-saiz-de-marco.html?m=1

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  2. Muchas gracias por la indicación; por fortuna, la bibliografía sobre el poeta sigue creciendo con el paso firme de quien se ha convertido en un magisterio imprescindible ético y estético. Feliz jornada.

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  3. Siempre Machado, querido maestro. Ejemplo moral en un tiempo difícil, y notario de ese tiempo a través de su luminosa palabra. Hermoso y emotivo homenaje.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Somos dos machadianos convictos y confesos, que asumen que las palabras sin ética son humo. Por eso hay que volver a Antonio Machado para entender cómo se conjuga lo necesario. Un abrazo y gracias por tu aportación.

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  4. Tú lo dices bien, José Luis. Antonio Machado, SIEMPRE. Yo añadiría: Y CADA DÍA. La de veces que me ha levantado el ánimo un texto de Machado. Para mí es un escritor de mesilla. Clarividente hombre, nunca le estaremos suficientemente agradecidos, por más que muchos se empeñen en desterrarle al pasado. Sigue vivo.

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    1. Creo que estamos casi exactamente en el mismo grado de admiración machadiana. Qué alegría encontrarte de nuevo en estos puentes de papel donde siempre eres bienvenido. Seguimos juntos en la amistad, y en ese estar reflexivo que tanto necesita nuestro tiempo. Abrazos.

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  5. Bueno, bueno, "entender cómo se conjuga lo necesario", así.
    Acá la maravilla es doble.
    Gracias por esta entrada maravillosa

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    1. Un abrazo hasta casa, querida amiga, hoy con la escritura de Antonio Machado entre las manos; es uno de los poetas esenciales de nuestro idioma; de él parte toda la línea clara y la poesía de la experiencia; así que su legado está fresco y actual. Un abrazo de nuevo.

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  6. Siempre tendremos que volver a nuestros poetas del pasado, a volver y volver a nutrirnos de su esencia, a mantenerlos vivos. Gracias por compartir José Luis. Un abrazo

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    1. Nunca son poetas del pasado sino magisterios centrales de las voces más vivas, de las que buscan tradición y compromiso. Y ya sabes que Don Antonio se encontraba cómodo en el aula, como un buen maestro vocacional. Abrazos y muy agradecido por tu comentario.

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