miércoles, 8 de enero de 2020

PERDER LA RISA

Sin luz
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PERDER LA RISA

Como las teclas muertas de un piano

Arturo Tendero

   No sé cuándo se me fue apagando la risa e hice mío este aburrimiento digital de jubilación, teclado, libros y soledad. Me empeño en recordar que otras veces, tras las clases y los paseos por el perímetro amurallado de Ávila, solía reír a cada instante, como si el devenir fuese una ocurrencia, un destello escapado de las viñetas de Mafalda o de aquel camarote en blanco y negro de los hermanos Marx.
   Hoy mis risas están en otro tiempo, inaudibles y serias como las teclas muertas de un piano, igual que un guarda jurado, cuyo sigilo reparte suspicacia y pone a los demás bajo sospecha,
   He pedido a correos que me remita urgente una risa enlatada, unos pocos efectos especiales de carcajada histérica. A ver si agota lágrimas aquel niño que fui y el presente espanta, lejos, al moscardón de mi ceño fruncido.

(De Cuentos diminutos









8 comentarios:

  1. Amigo José Luis, quien anda de la mano de la poesía nunca olvida la importancia de la risa, aunque cunda la nostalgia; de ahí siempre mi despedida con el soniquete: SALUD Y RISAS! Buen día poeta!

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    1. Sí, es un estribillo muy hermoso, Luis Ramos, que leo con encanto y optimismo azul; yo carezco de ese privilegio y suelo caminar por la orilla seria de las cosas, no por resentimiento, sino porque me cuesta no ver sus contraluces más oscuros, esos espacios con lluvia lavada de desasosiego. Salud y risas, poeta.

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  2. Mira en mi muro de facebook el regalo que me han dejado este año Los Reyes Magos. A lo mejor te saca una sonrisa. Me alegraría de que fuera así. Abrazo grande

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    1. Lo haré encantado poeta, ya sabes que tu escritura y tu amistad siempre me dejan entre las manos afecto y poesía. Que tengas un excelente año literario, Ezequías.

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    1. Gracias Tracy, es un pequeño apretón de ánimo para dejar que la intemperie afectiva se duerma un rato. Que los azules de la calle regresen intactos. Feliz día.

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  4. Bonita reflexión. También yo echo de menos la risa. Ahora la busco casi a diario y recuerdo con nostalgia cuando salía espontánea, incluso cuando no convenía. Risa liberadora, como también lo es el llanto a veces.

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    1. El tiempo contiene en su discurrir un eficaz elemento erosivo que va puliendo el optimismo, la ingenuidad la sensibilidad diáfana del niño. un día nuestro rostro percibe que en su mímica ya no cabe la risa y que el entorno se ha vuelto áspero y gris. es el momento de búsqueda y regreso, de descubrir dónde han quedado. Un fuerte abrazo, Adu, y muy agradecido por tu comentario.

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