viernes, 17 de enero de 2020

SOBRE LOS HAIKUS DE "A PUNTO DE VER"

A punto de ver
José Luis Morante
Prólogo de Susana Benet
Editorial Polibea
Colección El Levitador
Madrid, 2019



DESDE EL HAIKU



   La parquedad expresiva del haiku encontró sitio en mis cuadernos Pateras (Santander, 2006), editado por Ultramar con ilustración de cubierta de Emilio González Sainz, y en Nubes (Málaga, 2013),  integrado en la colección Corona del Sur del editor Francisco Peralto. Ambos quedan como anticipos del libro A punto de ver (Polibea, 2019) que vuelve a utilizar de forma monocorde el esquema versal del haiku para recoger cien textos escritos entre 2015 y los primeros meses de 2019; son fruto, por tanto de casi un lustro de escritura.
   En el misterio del haiku anida la idea de la existencia como viaje y camino iniciático. Una manera de palpar la esencia de ese deambular es la imagen. En ella cristaliza una visión fugaz que, sin embargo, permanece en el tiempo como un indicio depurado de la contingencia. Ese es el carácter que tienen las fotografías de Javier Cabañero Valencia y por eso me acompañan en A punto de ver. La foto de cubierta está hecha en el laberinto de Toris rojos en el templo de Fushimi Inari, en Kyoto. Es del verano del 2014. Su color y armonía sugiere la eternidad momentánea de la contemplación; pero también la posibilidad de adentrarse en la distancia. La foto interior está hecha en Junio de 2016, en Australia. Concretamente en Cape Tribulation, en el Estado de Queensland al noreste del continente., en el rompiente que se llama "Cabo de las tribulaciones". CapeTribulation fue nombrado así por el navegante británico teniente James Cook el 10 de junio de 1770 (fecha de registro) "después de que su barco se dirigiera a los arrecifes al noreste del cabo mientras navegaban cerca de él, a las 6 pm. Cook se alejó de la costa hacia aguas más profundas, pero a las 10.30 p.m., el barco encalló, en lo que ahora se llama Endeavour Reef. La nave se atascó rápido y gravemente dañada, y se necesitaron medidas desesperadas para evitar que se hundiera y que volviera a flote al día siguiente". Cook grabó "... el punto norte fue nombrado Cape Tribulation porque aquí comenzaron todos nuestros problemas". La tercera foto, la del que se ve un prismático y creo recordar que una especie de mástil con banderas, está hecha en el muelle de Sopot, cerca de la ciudad polaca de Gdansk, a orillas del mar Báltico. Fue hecha en agosto del 2017 en Polonia.
   El trabajo personal está precedido por un liminar de la poeta y antóloga Susana Benet, uno de las voces más representivas del haiku español contemporáneo, como refleja su libro La enredadera, edición completa de sus haikus publicada por la editorial sevillana renacimiento en 2015. Estas páginas introductorias muestran un enfoque diferenciado. Susana Benet describe con emotiva objetividad los matices del haiku clásico: en la creación literaria japonesa la agudeza expresiva de los tres versos tiene en su esencia un carácter estacional, depurado, próximo a la intuición en su contacto con lo real. No le interesan las circunstancias concretas del ser biográfico. Su percepción opta por la imaginación incontaminada donde los ciclos estacionales son estampas que permanecen en la conciencia.
  El núcleo mínimo del haiku adquiere en los poemas de A punto de ver un encuadre más subjetivo y conceptual. Adquiere así una textura profundamente humana, que muestra un momento de iluminación del pensamiento. Aún entendiendo que la experiencia germinal del haiku está en lo concreto, las palabras del haiku crean y recrean la voz de la conciencia que descarga en el esquema versal su ánimo, los contraluces de su realidad interior.  Busco coordenadas de simetría; se trata de ser subjetivo sin dejar de ser objetivo.
   Prestigiada por la tradición, la ventana formal compone un marco de diecisiete sílabas con la distancia justa del 5,7,5 que he respetado al máximo; pero he añadido al trébol verbal un título, como si así la secuencia adquiriese un cerrado desarrollo argumental. Busco en los títulos más el indicio que el enunciado explícito.
   El sentido constructivo del haiku responde a un pensamiento poético, a través del cual el texto adquiere un refuerzo progresivo de su significado. Es afán se percibe en las anotaciones aforísticas integradas como coda del volumen. La convivencia textual mantiene una fuerza cohesiva entre el haiku y el aforismo como esquejes complementarios del decir breve. Concluyo con la esperanza de que la parquedad expresiva no cierre el taller literario y muestre su frescura mental ante el lector. Como intuyera la pupila estética de Juan Ramón Jiménez: “No lo toques ya más / que así es el haiku”.




2 comentarios:

  1. La reflexión sobre los haikus de "A punto de ver" no es un escrito dogmático ni pretende interpretar el libro, es solo un cuaderno de trabajo de cómo fueron creciendo haikus y aforismos a lo largo de un tiempo dilatado, entre 2014 y 2018. Una vez más, en el libro sonn un punto de asombro las fotografías de javier Cabañero Valencia, a quien reitero gratitud y afecto por su incansable generosidad.

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  2. Hace unos pocos años me enamoré de la compleja y bella brevedad del haiku. Tu encantadora reflexión me ha hecho volver a él y recordar que debo continuar con el proyecto que quedó aparcado allá por 2015.
    Deseando leer "A punto de ver". Seguro que no me defraudará.
    Un abrazo.

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