jueves, 16 de enero de 2020

REALIDAD CUÁNTICA


Entrelazados
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


REALIDAD CUÁNTICA 



  Las partículas del misterio nos hacen; de ahí el trazado de vías del ser fragmentario y la percepción parcial de cuanto nos rodea. También el relativismo de lo objetivo y la inmediatez de algunas conclusiones. El término realidad cuántica me gusta por su hospitalidad en el estar incierto y por su sonoridad grandilocuente que fascina a quien, como yo, nada sabe de Física.
  En él encuentran sitio aquellas categorías caóticas que tanto fascinaban a Jorge Luis Borges:

. Los encantados de conocerse sobre el pedestal y los desencantados.
. Los introspectivos, que pasan el día mirando por la ventana del yo.
. Los que hacen de sus opiniones una abdicación voluntaria de la inteligencia para ocupar cargos públicos.
. Los que pasean a mediodía con fantasmas taciturnos.
. Los que gesticulan con estricta moderación.
. Los que tienen la irritante tendencia de buscar la felicidad.
. Los perpetuamente instalados en la desazón.
. Los que trazan diagonales difusas
. Los que ningunean el aislamiento, como si fuera necesario transitar en rebaño, en manada, o en la hermandad siniestra de la secta.
. Los que practican la ejemplar cautela de no aceptar ideas de otros.
. Los que desde puertos sombríos buscan el cielo abierto que recubre altamar
. Los que creen que medir un metro y setenta y cuatro centímetros de altura es una singularidad física.
. Los que viven entre la conciencia y el delirio, como el dinosaurio de Monterroso.
. Los que usan gafas para mirar sombras.
. Los optimistas que aseguran que hay sitio para todos.
. Los que vivimos en esa edad en la que el cuerpo propio nos mira de reojo, como si no nos reconociera. 
  Los que ya somos una realidad cuántica


       

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