lunes, 11 de enero de 2021

MONÓLOGO DE REPLICANTE CON NIEVE

Nevada
Fotografía
de
Madrid Secreto

 

MONÓLOGO DE REPLICANTE CON NIEVE

Todos esos momentos se perderán en el tiempo,
 como lágrimas en la lluvia

Roy Batty  BLADE RUNNER  (1982) 

   Muy sofocado por ese continuo primer plano en los  medios de la nevada en Madrid que ha ofendido tanto a preclaras sensibilidades poéticas y prosaicas. Perdón, perdón, perdón –tres veces tres, como San  Pedro el cerrajero- por esa evidente carencia de objetividad testimonial ante otras situaciones del suelo patrio peninsular… Se entienda como causa de nuestra frustración televisiva que las principales cadenas informativas tienen sede en Madrid y, por tanto, es más fácil dar noticias del sitio que trasladarse al Somontano con las vías cerradas; que así mismo se ubica aquí palacio, presidencia, gobierno y el ministerio correspondiente, con portavoces, portavozas y todo lo demás… La verdad es que el vuelo desasosegante de los copos  no borra en absoluto, sean o no noticia de prensa, nuestra solidaridad ni nuestra comprensión de situaciones similares que tendrían merecida portada, dignas de titular y primer plano. Solo un esqueje de queja ante la insurgencia protestona: lo que de verdad queremos en Madrid es ser periferia alguna vez.

    El asalto al Capitolio de la truculenta ultraderecha, disfrazada de carnaval, era tan previsible como las golondrinas de Bécquer. El plenirrubio golfero del tupé lleva cuatro años de incontinencia mental y los sumideros cerebrales de tanto fervor seguidista acaban colapsados. Pero esa demencia senil  no mancha al gran país que es USA, ahora objeto de todo tipo de tropelías verbales de palurdos y resentidos que confunden la parte por el todo. La oveja negra no es el rebaño (de bisontes). 

   Los virus siguen sueltos y en crecida, la irresponsabilidad de muchos también; decía Jaime Gil de Biedma que el invierno que viene será duro, y sería conveniente añadir coda y estrambote: la primavera y el verano, también…

   Lo bueno de hacer reseñas es que algunas veces el autor reseñado lo agradece con la calma apacible de la cortesía. No siempre, claro, pero de cuando en cuando llegan palabras seguidas de gratitud que animan a seguir dos o tres pasos más en esto de dedicar el tiempo casi completo a la lectura de libros ajenos.

   Creía que el año nuevo propiciaría hábitos de concordia y tolerancia; soy un caso; más que un replicante terminal que ha visto cosas que nadie creería, más allá de Orión, en el parque natural del vivir encarno al iluso perpetuo en fase de crecimiento.

(Apuntes del diario)

 

 

 

 


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