miércoles, 17 de febrero de 2021

JOAN MARGARIT. DESPEDIDA

En voz baja
(Librería Alberti, Madrid, enero de 2018)
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


JOAN MARGARIT: DESPEDIDA

 
     Llegué muy pronto a la poesía de Joan Margarit (Sanaüja, Lleida, 1938)  pero no fue hasta abril de 2003, en Cambrils, cuando conocí al poeta. Estábamos invitados a unas Jornadas Literarias, coordinadas y organizadas por Ramón García Mateos, en elas que también participaban Antonio Gamoneda, Jaime Siles, Félix Grande y Enrique Badosa, junto a poetas más jóvenes: Luis Felipe Comendador, Ada Salas, Mercedes Escolano... La tarde de nuestro encuentro tuvo un intimismo cordial que me sorprendió. El poeta me regaló Joana y me confesó la abrumadora contingencia biográfica que habitaba detrás de los poemas. Yo expliqué mi trabajo crítico, le regalé Causas y efectos y pedí permiso para plantear una edición bilingüe de su obra poética para la colección Letras Hispánicas de Cátedra. Y el poeta aceptó encantado. Comenzaron entonces tres años de trabajo con llamadas frecuentes, algunas cartas y una disposición colaboradora que adelantó el proyecto casi un año. En marzo de 2006 salía la primera edición de Arquitecturas de la memoria  y aquel libro selló para siempre nuestra amistad. Hubo presentaciones, entrevistas, encuentros en Rivas y Lucena, y visitas al instituto donde yo trabajaba. Joan leía con tal intensidad que fascinaba a los alumnos y la respuesta de los estudiantes era siempre la misma: largas filas para que el poeta les dedicara su ejemplar e intercambiara con ellos algunas palabras.
   Los encuentros se han repetido en el tiempo, ya que el poeta ha sido muy fértil y siempre presentaba sus libros en Madrid, en la librería Alberti, mientras su prestigio literario iba creciendo como una secuoya hasta obtener en plena madurez dos reconocimientos de gran repercusión cultural, el XXVIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes 2019 que originaron un seísmo mediático y una estela de interpretaciones. Pero Margarit no cambió nunca su forma de estar en lo diario y su manera de sentir la poesía. Más allá del horizonte político peninsular y la fractura ideológica y social propiciada por el independentismo está la certeza, los ojos en el retrovisor del tiempo, de que en su dilatado recorrido poético nunca se ha generado hostilidad entre el catalán y el castellano. Así lo escribí en el prólogo de mi edición crítica Arquitecturas de la memoria (Cátedra, 2006). El arquitecto y profesor de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona es un escritor bilingüe que crea en los dos espacios idiomáticos.
   Su obra forja pasadizos comunes entre ambas lenguas en un proceso creativo sometido a continua revisión, según queda constancia en El primer frío (Visor, 2004). La compilación recorre tres décadas, de 1975 a 1995, y contiene una severa poda selectiva. El prólogo recuerda que la voluntad de hacer poemas despierta en plena juventud en Tenerife, donde la familia se instalado en 1954, por asuntos laborales, inaugurando una etapa enriquecedora cuyas instantáneas serán rememoradas con frecuencia. Ya en Barcelona, se matricula en la Escuela Superior de Arquitectura pero el deseo de un destino literario es tan intenso que abandona las aulas para incorporarse a un trabajo editorial. Sin embargo, no se cumplen las inquietudes y vuelve a la universidad para concluir la carrera de Arquitectura, en la especialidad de Cálculo de Estructuras.
  Su formación científica arropa el planteamiento mental con que se acerca al material poemático: “Pienso que no es una coincidencia baladí que el Cálculo trate de lograr la máxima resistencia y estabilidad con el mínimo de materiales (en general acero y hormigón)  y que la poesía trate de decir el máximo con el mínimo de palabras: al igual que las matemáticas son las más exactas de las ciencias, la poesía es la más exacta de las letras”.
  El trayecto arranca en Crónica (1975), libro en castellano del que se recuperan varias composiciones reescritas y la etapa en esa lengua queda prácticamente abolida. Cinco años después, el autor regresa a la poesía utilizando el idioma vernáculo. Firma una decena de títulos y cosecha abundantes premios que lo convierten en protagonista relevante. También este segundo tramo ha sufrido un reajuste severo; del mismo se incluyen treinta y seis poemas bajo la denominación Restos de aquel naufragio. Será el poemario Luz de lluvia el que inaugure la etapa en la que el poeta reconoce plenamente la voz y en la que se integrarán Edad roja, Los motivos del lobo y Aguafuertes. El aserto “El primer frío” tiene como sustrato semántico el diálogo abierto entre camino existencial y escritura, eje orbital del ideario estético. El poema debe modelar un refugio para el protagonista verbal.
  En Llegas tarde a tu tiempo (Visor, 2010) se integra la cosecha escrita entre 1999 y 2002 que agrupa los libros Estación de Francia y Joana, un periodo donde se vislumbra una estricta concordancia entre el yo existencial y el sujeto poético: la palabra da fe de lo vivido; se utiliza el pasado como sustrato temático para que afloren los indicios de una realidad vital. El cúmulo de experiencias da paso a una meditación en la que predomina el sentimiento elegíaco y la certeza de una temporalidad ineludible que condiciona las distancias entre lo subjetivo y la otredad.
    La escritura cimenta un conjunto de obsesiones expandido mediante variables; el poema recurre a la clarividencia del matiz. En esta cercana exposición de la intimidad hay unos cuantos personajes referenciales. Cada uno cumple una función emancipadora del aporte sentimental del yo poético. Raquel – o Mariona- es la culminación de lo amoroso, el erotismo y la plenitud de una convivencia que no está libre de erosiones y envejecimientos, pero que ha proporcionado al yo un asidero, un puerto franco frente a la intemperie. Joana – la hija minusválida- es, en su fragilidad y en su condición vulnerable, el detonante de un aprendizaje que no concluye, ni siquiera con su desaparición; connota el fondo de invierno del dolor, el rostro de una belleza profunda y desconocida y la cercana presencia de la muerte. Tío Luis participó en la batalla del Ebro y tuvo un comportamiento heroico salvando a uno de sus compañeros; en la amarilla grisura de la posguerra es la figura donde lo ideal encuentra sitio, cuando el proceso de resignación y la renuncia a cualquier utopía parecen haber desvanecido la posibilidad de una causa. Tío Luis, por tanto, es la ética que se resiste a claudicar
   Con insólita fertilidad, los poemarios se suceden: Cálculo de estructuras, Casa de misericordia, No estaba lejos, no era difícil, Se pierde la señal, Amar es dónde, Misteriosamente feliz y Un asombroso invierno. Las entregas imbrican contenidos en los que la introspección se hace constante básica. Se recorren estratos indagatorios en lo vivencial, las travesías de la memoria y las sombras de espacios interiores como el vacío, la pérdida, el derrumbe y el cansancio. Además, siempre hay geografías afectivas para la música, el mar, los viajes, o la ciudad, como elementos conceptuales repletos de simbolismo.
   Desde una lucidez que objetiva la emoción, se busca en cada verso una expresión precisa, alejada del hermetismo, que se decanta por lo coloquial y propende a lo narrativo con una cuidada secuenciación rítmica en la que no hay cambios bruscos. La poesía de Joan Margarit articula una identidad moldeada en el devenir que busca su razón de ser en el poema. Aquí el arte no es distinto que la vida. En cada palabra está la huella del haber íntimo, la búsqueda de permanencia sobre la finitud y la ceniza.
   En la tarde del lunes 16 de febrero fallecía Joan Margarit en el domicilio familiar de Sant Just de Desvern, en Barcelona, a consecuencia de un cáncer diagnosticado hace poco más de un año. Su biografía es ahora un solo poema que deja como coda una línea de sombras, de tristeza y ausencia. Descanse en paz el hombre, el amigo, el poeta. 
 
JOSÉ LUIS MORANTE


 

10 comentarios:

  1. Yo lo leo y pienso que curaba sus heridas con poemas. Y además creía que esos versos, cuando eran lo suficientemente acertados, también podían servir de consuelo para los sufrimientos de los otros.

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    1. Tu lectura es muy atinada, querido Julio; el poeta, como sabes, defendía que la palabra es el refugio principal que cobija frente a la intemperie; por eso resultan tan emotivos sus poemas. Un gran abrazo.

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  2. Excelente reseña al gran poeta y amigo. D.E.P. Y gracias, José Luis. Para ti, mi pésame. Abrazos.
    Isabel F.B. de Quirós

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    1. Querida Isabel, muy agradecido por tu complicidad lectora y por haber vivido conmigo esos instantes de felicidad y afecto que ya tienen sitio en la memoria. Fuerte abrazo.

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  3. Excelente visión y resumen de su trayectoria poética. Siempre nos quedarán sus versos. Y esperamos con expectación ese poemario de publicación póstuma que parece que nos ha dejado de herencia. Que viva en su poesía. D.E.P.

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    1. Querida Margarita, es un día muy triste para mí; en su tiempo desfilan las vivencias comunes con el poeta y las largas horas de lectura. Aprendí mucho del hombre y del poeta; le debo gratitud y la mano intacta de mi admiración lectora. Muy agradecido por tu comentario.

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  4. Que tristeza tener que despedir a un gran hombre. Soy amiga personal de su hermana desde hace años y por ella, he podido seguir de cerca los últimos días/momentos de su vida. Ella me llevo a Joan y a su poesía, igual que hizo que él me conociera (como su amiga la poeta que vive en Madrid) y que tuviera mi libro. La última vez que estuvo en Madrid, aunque me pilló con un problema muy serio en los ojos, hice el esfuerzo de ir a verlo, a darle un abrazo. Quién me iba a decir que no habría más. Un fuerte abrazo en la tristeza, José Luis

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    1. Gracias por compartir conmigo, querida Chelo, el hilo frágil del recuerdo y esa tristeza de la pérdida; era un gran poeta y un incansable amigo que ejercía a diario con el sosiego y la plenitud de quien sabe que la poesía y la vida son la misma cosa. Fuerte abrazo.

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  5. Nos queda su poesía y el buen recuerdo de un hombre bueno. Su poesía era y es de todos y siempre fue fiel a esa manera de escribir que subyuga y te mantiene atada al poema y al poemario, aunque duermas poco y vayas con sueño a trabajar, pero connun regusto de satisfacción que alienta y aviva y adorna la mente.
    Mi más sentido pésame para ti y que Joan D.E.P.

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    1. Querida Carmen, aciertas al definir la poesía de Joan como la expresión biográfica de un hombre bueno; desde ese enfoque que hace de la ética un camino creador se escribieron los mejores libros del poeta. Con nosotros quedan; nos queda también el recuerdo intacto de su amistad y las vivencias compartidas. Un gran abrazo agradecido.

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