AFORISMOS
PREDILECTOS
Segar la vida como una espiga fecunda
Marco Aurelio
En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos
para darle sentido a la existencia
Miguel de
Cervantes
El silencio es el santuario de la prudencia
Baltasar Gracián
A veces somos tan diferentes de nosotros mismos como
de los demás
La Rochefoucauld
El poeta se interroga, el filósofo se observa
Joubert
El talento es inútil sin entrenamiento
Mark Twain
El eco es a menudo más hermoso que la voz que repite
Oscar Wilde
Mis deudas personales con la tradición aforística
son escandalosas. Consolidan una hipoteca de larga duración porque, desde hace
años, vio en la isla interior de la lectura. Releo, anoto aforismos
predilectos, me asomo al horizonte de la biblioteca y descubro sensaciones y matices
nuevos que estimulan la propia creación. Por tanto, esta pregunta invita a una
proliferación insensata de nombres; pero buscaré una síntesis de los más
representativos. Marco Aurelio, porque sus meditaciones son brújulas; revelan una
ética en la que se concentra la ontología de ser. Juan Ramón Jiménez, porque
ensambla con delicada perfección estética, biografía y pensamiento. Antonio
Porchia, porque suspende en el aire la belleza de su aforismo lírico en una
ingravidez casi espiritual. Oscar Wilde, por el ingenio de quien sabe mucho más
de los demás que de su propia identidad. Y para no ocultar una de mis carencias
más severas, Mark Twain, porque su humor es resistencia contra el tedio y la
solemnidad.
JOSÉ LUIS
MORANTE
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