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| El poema y su taller Ínsula: 80 años de poesía Arantxa Gómez Sancho (Selección de autores y prólogo) Editorial Espasa Colección Espasa es Poesía Barcelona, 2026 |
CELEBRACIÓN Y CANTO
Con variada propuesta lírica y apertura de
Arantxa Gómez Sancho, editora de la revista Ínsula, el volumen El
poema y su taller se hace celebración y canto para recordar el valioso
legado de ocho décadas de encuentro con los lectores. Un transitar longevo que
concede a Ínsula, en esta etapa de madurez editorial, la condición de
incansable testigo del cambiante paisaje creador. El selecto coro de voces
confirma la plenitud insólita de la poesía en castellano. Una tradición sostenida,
con incansable aspiración de vuelo frente al desgaste del discurrir.
El prólogo “Carta de una lectora” elige el
molde epistolar para recrear el origen de la sección “En sus propias
palabras”. En ella, un escritor elige su poema predilecto y hace una breve glosa
del mismo. Así, el apartado sirve, con preciso despliegue, de breve coda para
las entregas misceláneas de la revista. Fue en el verano de 2025 cuando Arantxa
Gómez Sancho se propuso recuperar esas colaboraciones poéticas y agruparlas en
una antología que diera cuerpo a un volumen único e irrepetible. Sería símbolo
y legado. Autorretrato de un periodo temporal percibido desde dentro del poema.
La carta introspectiva sondea también el
transitar biográfico de la editora como lectora y docente universitaria. Como continua búsqueda de una
verdad moral. La tarea humaniza el pensamiento y la conciencia con el suelo firme de una
estrategia expresiva, la poesía, que aspira, más allá de los postulados
retóricos, a ser refugio de conocimiento y aspiración de belleza.
La relación de incluidos recurre al orden
alfabético para organizar el material poético y las glosas. Junto al cauce
argumental, el comentario de autor rastrea rasgos y aporta un soliloquio
confidencial. Se comparten contingencias del taller. Nacen nuevos estratos
comunicativos, se divaga sobre asuntos esbozados o se responde, desde la
incertidumbre, al hondo misterio de la poesía y su nudo de asombros,
donde también toma cuerpo lo irracional. Francisca Aguirre, Ramón Andrés, Enrique
Badosa, Gioconda Belli y un amplio listado de poetas toman la palabra para
contradecirse y abrir hondas hendiduras conceptuales. Se trata de definir lo
indefinible.
Como recuerda Antonio Colinas, existen tantas
poéticas como poetas auténticos empeñados en crear, desde la novedad y el
ritmo. Cada obra anuda lenguaje, sensibilidad y pensamiento. Las variables
sobre la esencia del verso se multiplican, impulsadas por la identidad
subjetiva y mudable del creador. Sondean la materia verbal hablantes tan dispares
como Luis Alberto de Cuenca, Antonio Gamoneda, Olvido García Valdés, Francisco
Ferrer Lerín, Julia Uceda, Eloy Sánchez Rosillo, Manuel Vilas, Ida Vitale o
Raúl Zurita. Más allá de la lógica de escritura, no faltan los que asumen la
irracionalidad como fuente de su poesía y añaden al proceso y voluntad creativa
la aportación del inconsciente y el venero de los sueños. En la indagación de José
Corredor-Matheos la poesía excede a la condición de quehacer consciente para
dar paso a un impulso interior de origen indefinido.
Pero
las razones del poema no se cierran y hacen que la escritura pueda convertirse, por ejempplo, en una denuncia del proceso histórico de la conquista o en un escaparate de
referentes culturales, como sucede en los poemas de Guillermo Carnero y de Juan
Antonio González Iglesias. Especial calidez desprende el ejercicio reflexivo de
Julia Uceda: “Un poema es como un ser vivo y anárquico: todo lo contrario a un
acta notarial, aunque en su interior, en algún punto escondido, lata la
realidad de una experiencia de la que se tiene conciencia o no hasta que un día
se hace presente”.
Cada protagonista reflexiona con agudeza y
ejerce una radical libertad de pensamiento. Alumbra el texto con itinerarios
subjetivos que emprenden el reto de buscar explicaciones e iluminar
significados. Tras el largo inventario de poéticas y su gratificante lectura
permanece una idea básica: la poesía será siempre implosión e incertidumbre, aspiración
estética y conocimiento. Un espacio de resistencia que pone en la intimidad del
yo la utilidad gozosa de lo inútil, porque nadie domina esa relación de causas
y efectos entre las palabras y el poema. Pero la cualidad esencial de la poesía
es preservar su misterio para que el lenguaje deje volando en el aire su
peculiar manera de mirar. Es esencia profunda e intangible. Recordando el acierto
léxico de la impulsora de este valioso escaparate, Arantxa Gómez Sancho: para
que siga “emanando rebeldía, una esperanza sostenida que viene de muy lejos y
aspira solamente a dar fuerza a los hombres que vendrán”.
José Luis Morante

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