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domingo, 21 de febrero de 2016

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS MORANTE, ANTÓLOGO DE "RE-GENERACIÓN"



Entrevista a JOSÉ LUIS MORANTE, antólogo de Re-generación

  
Una vez más tengo el placer de entrevistar a José Luis Morante (Ávila, 1956), poeta y crítico literario. Ahora con motivo de la salida de Re-generación, Antología de poesía española (2000-2015) de Valparaiso Ediciones. En ella selecciona 24 voces cuyas edades oscilan entre los 23 y los 35 años. Voces que, a pesar de su juventud, irrumpen con fuerza en el panorama literario.

DOLORES LEIS: Si no recuerdo, es tu cuarta antología y a diferencia de las anteriores no sólo has tenido que seleccionar los poemas, sino también los poetas…

J.L MORANTE: Así es, pero son iniciativas muy distintas. Antologué a poetas con un fin solidario, tras los atentados de Madrid, o a participantes en la vida cultural de Rivas, pero Re-generación es un inventario de estéticas emergentes que ha exigido mucha más lecturas porque dibuja el paisaje lírico de la última hornada.

 ¿Qué criterios has seguido como antólogo para elegir los 24 poetas de Re-generación?

Su calidad literaria. Ser autores de unas obras relevantes en la que se constata personalidad propia y talento poético.

¿Te dejas llevar por la intuición y los sentimientos, o prima una biografía con distintos premios literarios en su haber?

Aquí la intuición no sirve como brújula; las biografías se construyen con libros y a veces esos libros son reconocidos en certámenes literarios, pero no es una condición imprescindible. En cambió si me parece una señal de calidad la presencia en editoriales fuertes, los comentarios de otros críticos, o las impresiones de sus libros tras la lectura.

 ¿Qué descubrimientos te ha permitido la lectura de tanta poesía joven?

Tengo la sensación de haber realizado un largo viaje lleno de rincones inéditos. Así que el asombro me dura todavía y con él la certeza de que vivimos un momento creativo de primera magnitud, con poetas que serán una presencia viva en el futuro.

Los autores nacieron en los ochenta y principios de los noventa ¿Qué te impulsó a elegir ese periodo en concreto?

Apenas existen antologías de este último tramo temporal en el que nacieron los poetas que escriben en el siglo XXI. Y quería trazar un mapa lírico remozado, hecho con tinta fresca, a plena luz, como si asistiésemos a una representación que se está realizando todavía: poesía in progress.

Trece años los separan,  ¿por qué esa diferencia generacional entre unos y otros?

Como sabes, el tiempo generacional canónico agrupa quince años, pero la verdad es que no he encontrado poetas de 1994 y 1995 que superaran a sus compañeros de promoción y opté por incluir más autores de los años ochenta. Es normal; no es fácil con veinte años firmar un hito literario, más bien el primer libro suele ser un sondeo, una especulación que afina la voz.

En el prólogo cuentas que has elegido protagonistas con amplia formación universitaria, ¿crees imprescindible pasar por la universidad para escribir poesía de calidad?

Soy profesor desde hace treinta y ocho años y sé, por experiencia, que el aprendizaje cultural es una columna de la creación. No es necesario tener un título universitario, claro que no –y la historia está llena de excelentes poetas sin acreditación universitaria- pero la cultura siempre proporciona cobijo y sombra, terreno fértil y cielo despejado.

El individualismo de las redes sociales hace que las llamadas generaciones literarias tiendan a desparecer ¿qué elemento común hay en los poetas que aglutinas en esta muestra?

Es indudable que nuestro tiempo está marcado por lo digital; hay una profunda conexión entre literatura y espacio virtual, que ha permitido una mayor difusión y un entorno global muy amplio; también el legado de la tradición ha multiplicado sus sendas y los idiomas hablan entre sí con más fluidez que nunca.


Me llama la atención la procedencia de los autores, aunque están repartido por toda la geografía hay dos comunidades que priman, Asturias y Madrid, en relación a la primera ¿qué diferencia la poesía asturiana para, aún siendo una comunidad pequeña, haya tanto poeta?

Asturias vive una cosecha ejemplar a la que no es ajena la influencia de José Luis García Martín. Hay revistas que sirven de coordenadas básicas a los nuevos nombres como Clarín y Anáfora. Pero no es el único territorio en el que la poesía recorre las calles con luz de mediodía: Granada, Albacete o Madrid son topónimos repletos de excelente poesía…

Puentes de papel es tu blog literario, un escaparate donde muestras al lector tus opiniones, tus vivencias, tu poesía y relatos, un espacio que llega a un gran número de personas que de otra manera no leerían a José Luis Morante. ¿Es imprescindible un blog en la vida del poeta?

Mi relación personal con el blog es casi la de una pareja de hecho. En estos años, se ha convertido en el mejor difusor de mi escritura; por tanto, es muy útil para sostener un intercambio cultural con lectores lejanos que gracias a esos puentes digitales acuden a casa cada día. También las redes pueden cumplir un papel similar. Mantener el blog con entradas de interés es un reto, exige tiempo y dedicación y yo estoy muy agradecido con la presencia de tantos amigos.

Quiero agradecerte la posibilidad que me brindas de colaborar nuevamente contigo, por abrirme las puertas (en esta ocasión virtuales) de tu casa y compartir en la lejanía nuestro eterno café. Te deseo lo mejor en esta andadura y en todas las que emprendas en los días venideros.




 Dolores Leis es novelista. Su primera obra, El último Bernal (Círculo rojo, 2013), cimentaba su apuesta narrativa en las aguas de un realismo neorromántico. Su segunda salida, El pasado en cada esquina (Vitruvio, 2015) elige como marco histórico el primer tramo del siglo XX. Ha escrito también poemas y microrrelatos. Desde hace algún tiempo vive en Santiago de Chile, donde prosigue su vocación creadora y escribe su tercera novela.

 (La foto de Dolores Leis es de Pilar Escamilla)











jueves, 11 de febrero de 2016

INCERTIDUMBRE

Entre libros, Rivas, 2015
Fotografía de Dolores Leis



INCERTIDUMBRE


El pesimista es tan clarividente que anticipa el fracaso

Cada trayecto se refugia en la lectura minuciosa de un viejo periódico. Disimula su capacidad de observación. Conoce la fisonomía de todos los fantasmas que viajan en los vagones vacíos.

Su idoneidad como corrector quedó demostrada cuando encontró varias faltas de ortografía en un poema de Juan Ramón Jiménez.

El egoísta hace del yo apócope de nosotros.

Las ideas ajenas sobre la conciencia de un sujeto dependen de las  palabras; la opinión del yo sobre sí mismo depende de los hechos y del triste oficio de la ocultación.

Utiliza argumentos que recuerdan carnavales de pólvora.

Cómplice del futuro.

Tiene una memoria prodigiosa, capaz de hacer real una mentira.

Los que mienten consiguen interpretaciones magistrales.

En el trasfondo del azar dormita un orden secreto, una simetría que pauta planteamiento, nudo y desenlace.

La autobiografía convierte a otro en protagonista. 

Me dispongo a escuchar. El ruido de las palabras hilvana preguntas que confirman la falta de respuestas. Después habla el silencio y hay una extraña sensación inmóvil.

Los andenes ferroviarios son espacios ambiguos e imprevisibles en los que se respira la quietud de la ausencia; nadie sabe quién se va o quién se queda.



                                                (De Mejores días, De la Luna Libros, Mérida, 2009)



sábado, 30 de mayo de 2015

A MANO. NOTAS DE UNA FIRMA DE LIBROS

Firma de Libros, 29 de mayo, 2015
Fotografía de Adela Sánchez
Stand de DISTRIFORMA
Feria del Libro de Madrid

A MANO. NOTAS DE UNA FIRMA DE LIBROS
 
   El insomnio, interlocutor inquieto de mis noches, se durmió conmigo. La tarde en la caseta cuarenta de Distriforma cumplió expectativas y dejó en mi cuaderno blanco un registro variado de asuntos resueltos.
   Vino puntual Dolores Leis, para argumentar con el silencio y su lógica demostrativa que la buena amistad no es florecilla de un día y que el café pendiente tiene más sentido que nunca.
   María Millán nunca cedió el testigo de su apoyo sincero ni de su compañía desde que coincidiéramos hace más de veinte años en las aulas del Colegio Victoria Kent para hacer de lo laborable un apéndice enriquecedor de armonía y para reafirmarse en lo esencial porque lo demás casi nunca importa.
   Jacinto y Luisa reconstruyeron en mi memoria un pasado de secuencias vivas y un viaje a Canadá que perdura intacto en el mapa del ahora y en los futuros itinerarios por compartir.
   Pooja Anil me llegó de la mano de la poesía de Rosario Troncoso en Casa del Libro de Fuencarral y hoy regresó, con toda la familia, para abrirme las puertas del trabajo común y proponerme la traducción de algunos de mis poemas al hindi, un ilusionante proyecto.
   Fue mágico e inesperado saludar de nuevo a José María Cumbreño, siempre grande, que inscribe el sello de ediciones Liliputienses en el cauce continuo de la buena literatura, y me regaló varias novedades que ya buscan hueco en mi tiempo lector.
   Las interferencias de firmas y saludos a futuros lectores impidieron una conversación sosegada con Nuria Cubero, hecha de música, y con Esperanza Hernández, que animó conmigo muchos años la vida cultural del instituto.
   Y abracé en la despedida con cerveza y terraza la amistad de Luis García Montero, epítome del poeta en la calle, que pone brújula en sus versos tras la tormenta sin puerto de IU.
   Regreso a casa con sonrisa de mayo, tras llenar mis pulmones, con el aire proteico del Parque del Retiro. Volveré pronto. Mañana o cualquier día; siempre soy un sedentario feliz entre renglones escritos por amigos y libros.