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miércoles, 28 de octubre de 2026

MIENTRAS SUENA LA MÚSICA

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MIENTRAS SUENA LA MÚSICA
 
 Lucie Silvas
       cantaba al piano
                             “Nothing Else Matter”
 
Si todas mis palabras
anudaran su voz como tú cantas
y dejaran esa luz encendida del piano,
cerraría los ojos.
Ningún quebranto me despertaría,
ni la respiración,
ni ese rumor de sístole del corazón cansado,
ni el miedo, ni la muerte
horadando las huellas del olvido
para cumplir los plazos.
 
Hago linde en tu música
y las notas roturan cada poro de piel.
Con lentitud se marca
el perenne sentir de un segundo con vida,
la gota intacta de un grifo de cristal
que mana al borde
de tus manos. Tan lejos.
 

   (Del libro Nadar en seco)






domingo, 27 de febrero de 2011

UNA CANCIÓN PARA SEGUIR

                                                      THE BLACK ALBUM (1991)

   Con el tiempo una canción se convierte en hábitat estable de la memoria, se vuelve patrimonio afectivo, condensa las coordenadas vitales de una época, se llena de vivencias que no pierden la sensibilidad originaria. Así me sucede con la balada “Northing else matters” que la banda Metallica editó en su Lp “The black Album” en 1991 y que a lo largo de todos estos años he escuchado con obstinación y alevosía en distintos formatos: vinilo, cassete, cd, y ahora el video que colgé ayer en la entrada de “Puentes de papel”.
   La vibrante melodía tiene un aire clásico y admite bien el arreglo orquestal, como un tipo heavy puede lucir con aire de domingo una corbata de seda comprada en alguna tienda del barrio de Salamanca. La clave está en la voz del solista, en ese tono ronco que se impone al rasguear de las guitarras y estremece como un grito en espiral, como el vaivén del  mar de Paul Valéry, siempre recomenzando.
   La música completa un diálogo emotivo que tiene su raíz detrás de la palabra. No sé inglés y no conocí la letra hasta mucho más tarde. No fue necesario; cada vez que oigo el tema siento que la canción me pertenece, como un libro dedicado, como una carta manuscrita, como los grabados, las plumas y los cuadernos blancos. Nada más importa.