viernes, 15 de noviembre de 2019

ÁNIMO A FLOTE

Equilibrios
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


ÁNIMO  A FLOTE

A todos los que a diario
abren las manos para que nada se hunda



Si miras con atención el lugar que ocupas, donde estás no hay nadie.



En el apagado discurrir del tiempo, adanes primigenios que aguardan todavía una manzana.


El  verbalismo artificioso encala la escritura, pinta fachadas de víspera de feria.


En la madeja de la gratitud se apelmazan los hilos sueltos.

  
Los viernes aseguran un tedio prometedor, hecho de puntos suspensivos.


 En la poesía bucólica, espontánea colaboración de una coral ecológica: piedras, juncos, pájaros y nubes…

  
La poesía es un yo caligráfico, angustiado por su propia identidad.


Aversión a la lógica. Un pensamiento único y en continuas tareas de agitación.


Sabe aceptar disculpas; mantiene con la sordidez una amistad vitalicia.


La autonomía imaginativa del sueño requiere folios blancos por su inclinación a lo imposible.


El subconsciente poético confía en el potencial de los precursores.


Punto de fuga. Nostalgia de un lugar que no existe.

(Selección personal)



miércoles, 13 de noviembre de 2019

MIGUEL CATALÁN. SUMA Y SIGUE

Suma y sigue
Miguel Catalán
Prólogo de Carmen Canet
Epílogo de José Luis Trullo
Ediciones Libros al Albur
Sevilla, 2019


INSISTIR, PERSISTIR


   El inesperado fallecimiento de Miguel Catalán (Valencia,1958-2019), Doctor en Filosofía, profesor universitario, ensayista y autor de una abundante producción paremiológica compilada en el volumen Suma breve (Trea, 2018) despertó el sentir solidario de muchos compañeros del decir breve que homenajearon Al escritor a través de las páginas de la revista digital El Aforista.com. Y sirve también de homenaje la compilación Suma y sigue –qué título más atinado- que se abre con una breve introducción de Carmen Canet titulada “La ética en persona”. Tan vehemente titulación refrenda la desconfianza en el ahora. Es sabido que vivimos un tiempo de valores crepusculares, que pospone los elementos actitudinales marcados por la ética, para enaltecer el positivismo funcional y el individualismo atroz que preside nuestro tiempo. Miguel Catalán era rigor y afecto, compromiso con el ser, alejado del estropicio bullanguero del estar.
  Carmen Canet recuerda la presentación de la antología Concisos en Madrid que supuso la posibilidad de intercambiar saludos y proyectos futuros con los antologados. Así nació ese intervalo afectivo y la colaboración en Diccionario Lacónico (Sequitur, 2019), una impresionante obra colectiva impulsada por Miguel Catalán que amaneció hace unos meses y en la que estuvo trabajando durante treinta años. Como recuerda la escritora almeriense asentada en Granada, era “un libro de amistad” de ingenio, de laconismo y poda., un ejercicio de reflexión que buscaba la esencia bajo el epitelio de las palabras.   
  El conjunto seleccionado en Suma y sigue, libro inédito que estaba en prensa cuando fallecíó el escritor, continúa perfilando la propuesta fragmentaria de Miguel Catalán. Como escribí en mis anotaciones sobre su obra aforística completa “permite definir con lúcida solvencia el carácter ontológico del aforismo y su evolución en el discurrir. El término siempre está vinculado a un territorio de intersección entre literatura y filosofía que es base común de todas las entregas”.
   En la contundente concisión de sus textos se acoge la verdad de la experiencia y se abre las manos a la formulación activa de la paradoja como contraste ante una realidad de límites difusos y de cimentación movediza. Las paradojas son semilla en los surcos sentimentales que enriquecen el barbecho de la temporalidad y son lluvia frecuente en los campos semánticos que aglutina la existencia en la plaza diaria de lo colectivo. Eso da pie a organizar los textos por enunciados representativos que ponen en su formulación una clave temática: “Amor atlético”, “Demasiada dignidad”, “Reminiscencias del bachillerato”, “Malas noticias para la posteridad”… Al percibir esos enunciados, asoma la cabeza la ironía, como si la partitura de la trascendencia se interpretara en tono menor, en ese tono que transforma el decir filosófico en hilachas de sentido común.
   Los nuevos aforismos de Suma y sigue postulan la complejidad del trayecto cotidiano; formulan un diálogo de asimetrías entre lo subjetivo y la realidad del entorno. Sus temas se asoman  a las costuras de la experiencia. Se llenan de matice, aunque estos a veces sean contradictorios o definan estados de ánimo dispares, como si en su amanecida la escritura plegara pasos a la condición de ser.
   Ya se ha comentado que el libro se cierra con un epílogo de José Luis Trullo, aforista, director de la mejor revista dedicada al género e incansable editor. Las palabras del andén final, acogidas bajo el epígrafe “Despedida (sin cierre)" recuerdan afectos compartidos, intercambios de libros y palabras de aliento en proyectos comunes, siempre alumbrados por la cartografía meditativa del aforismo. El coordinador editorial de Libros al Albur resalta la generosidad de Miguel Catalán y la particular estética del escritor en torno al decir breve: “Era el suyo un aforismo muy característico, que se aleja de las fórmulas clásicas para indagar en formatos mixtos”. Acierta plenamente Trullo en su mirada crítica; Miguel Catalán expande el aforismo y lo acerca a la cita o la reflexión sociológica, lo convierte en anécdota o suma a su carga expresiva enunciados lúdicos.
   Suma breve descubría el excelente volumen conceptual del decir fragmentario de Miguel Catalán y catapultó a su autor a las primeras filas de aforismo contemporáneo. Suma y sigue quiere ser una prolongación esencial, un mínimo muestrario que ahora ve la luz por primera vez y contiene la introspección reflexiva de un escritor múltiple, la palabra afectiva de quien insiste en alzar la voz en la oquedad poblada del silencio.



martes, 12 de noviembre de 2019

NIEBLA DENSA

Borrados
Fotografía
de
3lentes.com



NIEBLA DENSA

Andar es no moverse del lugar que escogimos

MARÍA VICTORIA ATENCIA

  Aunque desempeñe su labor comunicativa habitual,  o sea un asunto privado, la escritura  necesita un contexto previo, un encuadre correcto que no desfigure sus bordes. Sin él la ternura se convierte en erotismo y el erotismo simula ser pornografía. Su comprensión requiere, por tanto, una mentalidad expandida para comprender que los mensajes contienen otras percepciones de la realidad; sus palabras emergieron en un espacio y tiempo concretos.

  Valoro mucho la confianza, esa luz que oculta la niebla, esas gotas frescas que alejan la sed.

  El optimista es proclive a la grandilocuencia; cree que la amistad es fuerte, como la raíz de una secuoya. Así que sufre un terrible efecto erosivo en su ánimo cuando descubre que la reptante fuerza que imaginaba es solo un hilo suelto, el expandido temblor de una telaraña.

  Desvela el tiempo una paciente labor de sondeo para alumbrar identidades, tramas y personajes que reconstruyen con fidelidad nuestras relaciones sociales. En ellas, la soledad camina una propuesta introspectiva, elegíaca e intimista.

  El ahora se convierte en tiempo narrativo de una identidad incierta. Soy una estela que pregunta con insistencia, en primera persona, al despertar de su memoria por sus indicios sentimentales.

  Los otros son aproximaciones esporádicas. Tanteos afectivos.

(Diario de otoño)



lunes, 11 de noviembre de 2019

LA GRIETA





LA GRIETA

   Con terco sosiego, inadvertida, la grieta se adhirió una mañana a la pared frontal del dormitorio. Cuando la descubrí era solo un hilo negro, un poso de sombra. Poco a poco aumentó su tamaño hasta convertirse en grafía desapacible. A través de su trazo puede verse un paisaje cambiante que en los días ventosos deja en el dormitorio arenas y hojarascas, ramas leves, esquejes de rosales.
   Sobre la pared, la grieta sigue aumentando. Concede a mis sentidos la fugaz sensación de abarcar todo. Hoy, al despertar, mostraba la aletargada arena del desierto.

(De Cuentos diminutos)




domingo, 10 de noviembre de 2019

EL OTRO

Distancias
Imagen
de
Pictame.com


EL OTRO

Le conozco muy bien, sé lo que piensa
-por más que la certeza suene a pedantería-.
Ama cuanto yo amo y a menudo acostumbra
a confundir rutina y existencia;
como yo justifica el razonable precio
por encima del cual se vendería,
como yo gesticula, como yo decepciona;
si aparezco vencido él no oculta sus síntomas
de claro agotamiento y he de anotar
con cuánta diligencia
acude a mi llamada silenciosa.
Hablaría del amigo perfecto para el viaje.

Lo impide su manía de guardar la distancia.
Siempre está al otro lado del espejo.

                (De Población activa, 1994)



sábado, 9 de noviembre de 2019

SONIA CHOCRÓN. TOLEDANA / BRUXA


Toledana / Bruxa
Sonia Chocrón
Cubierta e ilustraciones interiores
de
Juan Vicente Gómez Landaeta
Kalathos Editorial
Madrid, España, 2019
 MUTACIONES DEL YO


  La voluntad creadora de Sonia Chocrón (Caracas, Venezuela, 1961) expande una sostenida convivencia de géneros. Aglutina novelas, relatos, guiones de televisión y cinematográficos, y completa quehacer con una amplia dedicación poética. Tan extenso trabajo está refrendado por un largo inventario de premios. Su legado poético suma ahora, en el catálogo de la editorial Kalathos, dos salidas, Toledana y Bruxa, ambas integradas en un único volumen.
   Precede a los poemas de Toledana una mínima nota que alude a una leyenda medieval castellana, que serviría como fuente inspiradora de las composiciones. Raquel, una hermosa judía de Toledo, capital por entonces de las tres culturas peninsulares, inspira en el rey castellano Alfonso VIII una fuerte pulsión amorosa. esa relación trastoca el buen hacer del rey e impulsa la reacción del pueblo. Para eliminar el influjo que consume la voluntad del monarca, los vasallos deciden dar muerte a la hermosa muchacha.
   De tan romántico argumento se nutren los poemas del libro. Sonia Chocrón renuncia a la crónica sentimental para hilvanar la historia en primera persona, a través de una dicción, de corte sefardí antiguo, que retorna al ambiente de época. El monólogo dramático permite recuperar la identidad de la amada. En ella fermenta una intensa reflexión cuando el amor convulsiona, como si la intimidad moldeara una nueva naturaleza. Toledo, ese entorno urbano sobre el Tajo que aglutina  sinagogas,  mezquitas y templos cristianos, se hace escenario cómplice; parece que las piedras tuviesen alma y comprendieran que el cauce sentimental vivifica y llena los sentidos de transparencia. De ese estar toma conciencia la voz del poema: “Soy Raquel de las cumbres de Toledo / la amamantada con leche y miel / casa fértil ya bendicha por las madres / ancestrales de mi fe….”. Los versos describen un ánimo en revuelo, que deja alas a la pasión. Ese estado contradictorio aliña tristeza y alegría, agua cautiva y manantial remansado.
   La escritora divide el avance argumental en tres tramos; si en el primero la voz de Raquel relata con emotivo afán el despertar de la semilla del deseo, el segundo apartado, con cita prologal de El Cantar de los cantares,  mitiga el tono sentimental para clarificar el pensamiento y los efectos de la temporalidad en el muro sentimental. Es hora del encuentro para que el abrazo encuentre suelo fértil, aunque deba ser motivo de escándalo. De esa contradicción entre la fuerza pasional del cuerpo y la voz de la razón, que avisa preventiva, afloran sensaciones de soledad y angustia que rompen el sosiego: “Yo te inquiero alma mía / huésped de mi cuerpo caprichoso / ¿No sabes que no puedes? / ¿No sabes que no debes?”.
  La sección de cierre se abre con dos versos de Gabriel Bocángel. Como si el destino quisiera cumplimiento y razón en el estar, la desazón anida en las palabras. Sin la plenitud confirmatoria del amor, Raquel se siente un cuerpo a la intemperie, una voz dubitativa que explora rumbo entre la sombra, que firma pactos con la finitud como si la muerte se adelantara y solo fuera posible la conmoción del amor en la oscuridad. No hay consumación sino celda de reclusión, camino hacia el largo destierro del final. El amor renacido y fresco es solo evocación y deseo, un comienzo imposible.
   Publicado por primera vez en 1992, y finalista del premio Internacional de Poesía Juan Antonio Pérez Bonalde, Toledana es una celebración de la inocencia, un canto al amor que recupera el verbo dormido de la lengua sefardí para dar al sentimiento, más allá de las normas jerárquicas, de la diferencia de fe, o de la posición social, un protagonismo en primer plano.
   La incomprensión social de la experiencia amorosa –aunque apenas se manifiesta en el poemario, más allá de algunas reflexiones del yo poético- el fracaso emocional y la aridez del estar solo generan una fuerte mutación en el relato lírico. La inocencia se transforma en sombra. Ese cambio vislumbra, veintisiete años después, un nuevo poemario, Bruxa, en el que se refugian las aristas más desapacibles de la conciencia, como si asistiéramos al advenimiento de alguna plaga bíblica. La hermosa muchacha es ahora la bruja, la hacedora de ritos que siembran dolor y miedo. Así lo corrobora en el espejo la voz conforme  de quien se muestra ante sí misma: “Pertenezco a un ejército de infames / metódicos / Vivimos agazapados observando / en nuestros resquicios / para que los buenos / no huelan nuestros nervios.”
  La perspectiva ética de Bruxa traslada los poemas a la dicción del presente, lo que enriquece los niveles de lectura. Ya no es solo el fluir de un relato emotivo individual que muestra su orfandad sino la atmósfera de grisura de un presente desapacible que  llena sus resquicios de derrotas e inconformismo: “Esta es mi ciudad / Una villa fantasma / Un valle impuntual / perra callejera / Tus basureros / Tu estiércol…”   La existencia se convierte en un fallido intento de entender el brumoso fluir del tiempo: “Penetro la oscuridad para entender / lo oscuro / Y rasgo el mal / para entender el mal”
   Así se va haciendo evidente en lo cotidiano un estado de desafección. Cada gesto evidencia los pliegues de la sombra, las voces callejeras del dolor, la ilusión del amor hecha jirones, como si padeciera un hechizo, o habitara un infierno doméstico que no dejará sitio a la claridad de otro futuro.
   Uno de los poemas esenciales de Bruxa es “Sorcellerie”; da voz a una emotiva poética sobre la utilidad de las palabras y su función esencial: “No escribo poesía / solo voy al estanque de las palabras y escojo / nuevas, o viejas y olvidadas / y las junto como si ensartara un abalorio / de muchas cuentas / y ambiciones / Mundo, hombre , amanecer / Cielo, hambre fin / porque todas mis fórmulas mágicas / y líquidos, hilados y envueltos / están en mi lenguaje” Otra vez el lenguaje se plantea como elemento esencial del sujeto. Es el catalizador adecuado para trazar los límites de  pensamientos y percepciones en la suma vital.
   En ese estar en la sombra, la memoria mitiga la sed y recupera los hilos de luz de un tiempo áureo, cuando el amor era la clave básica de la identidad. En el poema “Mutaciones” leemos: “No siempre fui yo / la infiel / Una vez fui otra / en un tiempo lejano…” Siempre la condición básica del existir es la finitud, todos estamos abocados a un caminar transitorio que también sobrevuela sobre sentimientos y emociones.
  En los poemas de Toledana y Bruxa Sonia Chocrón convierte el sentir amoroso en un Jano bifronte. En su poesía, la calidez del sustrato intimista se hace rumor de nieve. Constata que lo más hondo del yo confidencial también es materia expuesta a la intemperie; amanecida que en el instante del comienzo ya contiene la opacidad fría de la noche.

JOSÉ LUIS MORANTE
         

viernes, 8 de noviembre de 2019

ENEMIGOS LEALES

A solas
Fotografía
de Internet

LOS HECHOS CONSUMADOS


   Gracias a mi torpeza,
al cómplice silencio de los días lluviosos
y a los buenos oficios de enemigos comunes,
has conseguido un odio a la medida;
apenas se vislumbra.
Surgen imperceptibles
las miradas oscuras, asesinas,
en las cosas que amo;
el sonido quebrado de una cuerda vocal
ofertándome aliento;
el brillo delator de tu pupila
en mis desolaciones.

   Nada que objetar: eres libre y eliges.
Sabes muy bien qué ganas o qué pierdes.

                      (De Enemigo leal (Sevilla, 1992)