domingo, 21 de noviembre de 2021

CASA VACÍA

Brotes de tiempo
Archivo
TKM

 

CASA VACÍA
 
   En esta casa ya no vive nadie pero están todos los moradores que ocuparon sus habitaciones. Escucho su fisiología desperdigada en pasos, susurros, toses o gemidos. De cuando en cuando callan, como si se hubiesen mudado por unas horas a otro lugar. Pero siempre regresan. Esta noche olvidaron cerrar la puerta de la entrada y apagar las luces. Alguien me despertó. No supe qué decir; me siento un extraño ocupando una casa vacía. Ellos me reconfortan y justifican mi presencia: “alguien debe soñarlos”

(De Cuentos diminutos)


sábado, 20 de noviembre de 2021

DANIEL ZAZO GIL. SINGLADURAS

Singladuras
Daniel Zazo Gil
Editorial Páramo
Valladolid, 2021

 TIERRA IGNOTA
 
 
   Esta tercera entrega de Daniel Zazo (Ávila, 1985), tras Que ardan los fuegos, libro epifánico editado en 2017, y La periferia del deseo, su primera incursión en el catálogo de Editorial Páramo, busca en su planteamiento un mapa de ruta que encuentre para los itinerarios del yo cauces de introspección y experiencia. Así lo corrobora el collage de portada y el selecto aporte de citas nucleadas en torno al viaje con magisterios de intensa permanencia: Konstantino Kavafis, Anne Carson, Jack Kerouac y Fernando Pessoa.
   Si el desplazamiento reivindica en su transcurso la fuerza para cambiar la textura completa de la identidad es necesario, antes de partir, adentrarse en el propio pensamiento, dar voz a los prolegómenos del discurrir. Así se titula el apartado auroral compuesto por un único poema “Travesía”, en el que aflora la necesidad de una conciencia nómada para renunciar a la sedentaria quietud del conformismo: “Emprender la travesía como quien, / con paso firme y con los ojos cerrados, / se arroja huérfano y sin saber nadar, / desde un farallón alejado de la costa / a los profundos abismos del piélago”.
   El afán metaliterario se convierte de inmediato en razón argumental; así tiende sus versos el apartado “Periplo” que sale al día con una poética;  en ella se constata la incertidumbre del perímetro escritural, esa necesaria actitud de búsqueda que sondea la superficie y nunca toca fondo. Con un claro propósito enunciativo, los poemas van planteando un clima lector donde el fluir aloja los matices: la percepción en la ventana del campo abierto, las provisiones necesarias para nutrir la senda, la compañía y la caricia, o el sustrato cultural que rescata los pasos de la tradición, como dejan constancia los versos de “Odiseo” recuperando el demorado regreso de Ulises al lecho de Penélope. Daniel Zazo es un lector que asume la profunda metafísica del libro y recupera numerosos personajes imaginarios para que sus regresos constates una incisión meditativa. Al manso despliegue versal llegan los pasos de Lemuel Gulliver, Bastian, Santhi Andía o Lord Jim, pasajeros de la página escrita que enlazan imaginación y realidad como geografías trasversales.
   Otro tejido fuerte del poema es el erotismo como canto y celebración y la mirada a la historia como página abierta a la interpretación ética, o el propio papel activo del yo zarandeado por un tiempo extraño, que erosiona la piel cálida de las utopías. En el poema “Mi generación” se guardan las cicatrices abiertas de lo contingente; la caída de las torres gemelas, la educación sentimental o esos hitos de la memoria como el movimiento social del 15-M que definen un lapso temporal, tan igual y distinto a los que le precedieron.
    Al hilo de Cernuda, Daniel Zazo argumenta que la única patria es el cuerpo; desde esta idea se escribe el homenaje a la coherencia ideológica y personal del progenitor del poema “Apátrida”, un rechazo a la establecida intemperie de las salvas de cuartel y una reinvención de la ternura que hace de los sentimientos el más tácito premio en la quimera gris de lo real. Si los afectos son incansables estímulos del viaje, como lo son la música y el diáfano cristal del entorno, en el cuaderno de bitácora quedan los lugares del poema, sendas que buscaron su ubicación precisa en la memoria. Queda también la semántica fuerte del peregrinaje como intacto símbolo de la existencia: “Vivir es sorprender al murciélago en pleno vuelo / y apoderarse del pálpito del albatros / ante la inminente llegada del huracán. / Es volver a los diecisiete en una noche de cencellada, / desvelar lo invisible en los vértices del cuerpo / y encontrar en el absurdo la lógica de todos los sentidos”.
   Como estación final del poemario Daniel Zazo deja dos enclaves verbales, el esqueje de “Legado”, solo formado por dos versos que parecen reivindicar la desnudez como único patrimonio del viaje; y la sección “Coda”, subtitulada “La jaula invisible”, que clausura el poemario con los trazos de este tiempo de clausura y pandemia, una realidad colectiva que ha quebrado el vuelo libre y que ha cambiado las rutinas diarias, siempre necesitadas del asombro y lo inesperado. Ya casi es costumbre la sombra y el silencio, esa singladura sin pasos que deja en nuestras manos la ceniza.
   Singladuras se construye con un claro sentido unitario, a partir de los significados connotativos del desplazamiento. Viajar, más que una aleatoria suma de pasos, es adentrarse en los itinerarios del pensamiento; es interiorizar los estímulos y sensaciones que depara el caminar para percibir, con la mansa caricia del regreso, que espera a los que vuelven el final del túnel, el súbito destello del comienzo.
 
JOSÉ LUIS MORANTE


 

  

viernes, 19 de noviembre de 2021

EL ROCE DE LA LUZ

Desnudez
Imagen
del Archivo Istockphoto

 

Algo. Quizás
liviana compañía.
Nidos de sombra

                            (Inédito)



jueves, 18 de noviembre de 2021

EL ARTE DEL MÚSCULO

Arte del músculo

 

GIMNASIO
 
 
Bajo las nubes ocres del gimnasio
agrieto mi sedentarismo:
pedaleo,
hago pesas, encorvo la columna
y siembro roca en mi talón de Aquiles.
Dejo en la piel minúsculos regueros
y el efluvio espartano
que no disgregan ducha ni lavanda.
 
Alrededor, un frenesí de vida;
los cantos de sirena
de la musculatura juvenil
y esos bíceps marmóreos
que convierten la envidia
en estatua de sal.
 
Cada vez que retorno
al torpe entrenamiento,
añado un manchón más a mi autobiografía.
En el trance recuerdo a Saramago;
su voz es agua fresca
y un eco de Platón:
vivimos observando
las sombras que se mueven
en la extraña caverna
que llaman realidad.

      (Del libro en preparación Nadar en seco)




miércoles, 17 de noviembre de 2021

FRANCISCO GUTIÉRREZ CARBAJO. CANCIONES POPULARES AMOROSAS

Canciones populares amorosas
Francisco Gutiérrez Carbajo
Editorial Cátedra, Colección Letras Hispánicas
Madrid, 2021

 

A QUIEN CONMIGO VA

 
   Catedrático de Literatura Española con una intensa dedicación docente y vértice esencial de la investigación literaria hispánica, Francisco Gutiérrez Carbajo ha desplegado en su ensayística un incansable semillero de intereses. El quehacer integra análisis sobre tradición e innovación del teatro español contemporáneo, María Zambrano y la hermenéutica del Quijote, las voces del 98 y el pensamiento regeneracionista, escritores raros y olvidados como Alejandro Sawa y, por atenuar más digresiones, la huella de César Vallejo en la lírica española de posguerra.
   En Canciones populares amorosas el estudioso se remonta al cauce alto de nuestra tradición para intuir el origen del cancionero sentimental y su pervivencia en el tiempo. El difuminado de la epifanía ha postulado distintas teorías sobre el proceso de expansión popular de las canciones a través de la mensajería oral, hábito que facilita su divulgación colectiva. Estas formas de creación poética entroncan con la música y la danza y originan distintas modalidades formales, estudiadas por una continua estela de investigadores que aglutina empeños como los de Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, José Manuel Blecua, Emilio García Gómez o Vicente Beltrán.
  El hallazgo de las jarchas prodiga enlaces entre las canciones mozárabes, andalusíes, galaico-portuguesas y las canciones francesas; establece palpables semejanzas en el género de la poesía amatoria. Su implantación va adquiriendo en el devenir un continuo trasvase entre la poesía popular y la lírica culta, creando un acervo de esquejes argumentales y de identificación con el sentimiento de la colectividad. Además, estas manifestaciones de poesía popular serán núcleos generadores de abundantes obras del teatro clásico. De este modo, la poesía tradicional, resultado de múltiples elaboraciones,  conforma un estilo; se convierte en una aportación dinámica que propende a la refundición y alteración de su estructura originaria. Las distintas denominaciones- poesía popular, poesía folklórica  o poesía tradicional- exploran las rutas diferenciadas de un legado plural que se retroalimenta y fortalece como un organismo magmático. Así lo entienden creadores del 27, como Rafael Alberti, Luis Cernuda y Federico García Lorca y escritores contemporáneos como Luis Alberto de Cuenca o Luis García Montero que reconocen la validez artística de las canciones populares y su intacta presencia en la postmodernidad, con persistente voluntad creativa.
   El profesor Gutiérrez Carbajo dedica un apartado completo al análisis de la copla flamenca como modalidad de la canción popular, una tesis arraigada en Manuel Machado, Federico García Lorca, Luis Rosales o Luis Alberto de Cuenca. El magisterio de lo popular en el cante es resaltado también por los modernistas y Dámaso Alonso y por significativos investigadores de la lírica popular andaluza como José Manuel Caballero Bonald y Félix Grande. El mismo editor, Francisco Gutiérrez Carbajo ha completado aportaciones básicas sobre el discurrir diacrónico de la copla y su proceso de regularización formal.
   Desde su enfoque lírico, los temas  que centran el espacio esencial de las canciones populares emanan del sentimiento. El amor se construye como un principio orgánico vertebrador en sus diferentes manifestaciones anímicas: impulso, deseo, exaltación del cuerpo, sublimación de la belleza o aspiración a la unidad con el otro. Esta concepción plural del amor cristaliza en las canciones, donde se recrean sus elementos esenciales. Resulta así visible en las composiciones una exaltación gozosa del amor y una implosiva fuente de sentimientos marcada por la presencia y la ausencia, la posibilidad de unión con el ser amado y la aspereza del desamor y sus manifestaciones negativas: la melancolía,  las penas, la desesperación o la soledad, monólogos fragmentados de estados de ánimo que añaden a las canciones un tono trágico.
   La edición recoge una amplia selección de canciones populares amorosas, extraídas de diversas fuentes del cancionero, libros de música de los Siglos de Oro y recopilaciones de los siglos XIX y XX, con una notable representación de las obras de contemporáneos. Se corrobora así el esplendor de una parcela lírica que se ha preservado en el tiempo, manteniendo su tensión vital y su estilo directo, con una clara superación de contrastes entre lo singular y lo colectivo, entre lo popular y la lírica culta. La plenitud del cancionero, con su aura sentimental, vuelve a la luz del día para asumir esa sensación de paisaje abierto que genera el vuelo pasional en su largo recorrido por el tiempo, en su feliz culminación de la belleza. Al cabo, el sentir amoroso no es deriva contingente sino mutación de la esencia del ser.
 

JOSÉ LUIS MORANTE     


   

martes, 16 de noviembre de 2021

PEREZA

Aurora
Imagen
de internet

PEREZA
                         

   Ese día la aurora de rosados dedos volcó su pereza poética sobre la placidez del sueño. Como un fantasma gris, despuntó con frío al atardecer. Frente a la línea de horizonte, percibió, con los ojos semicerrados todavía, que el afuera estaba en vela, con las mejillas pálidas de quien se asoma a un acantilado, absorto en la carencia. No pudo evitar estragando la boca un lamentable reflujo de tristeza.       Por una grieta, como una sombra anciana que vuelve desde lejos, retornaba la noche.

 (De Cuentos diminutos)



    

lunes, 15 de noviembre de 2021

RESINA FÓSIL

Identidad
Imagen
de internet

RESINA FÓSIL


 
La metamorfosis llena su cántaro en la lengua

MIREN AGUR MEABE

Cada silencio, una señal de auxilio.

Hay sentimientos irrecuperables. Contienen los estragos de una anemia severa.

Nunca fue consciente de sus mutaciones. Se imaginaba un yo libélula, conformado como un caparazón de resina fósil.

Cuando pronuncia, sus palabras son despoblados sin letras.

Aforismos de lunes