MARÍA ZAMBRANO. MEMORIA DEL TIEMPO
EXÉGESIS / CUADRIVIUM
(Exégesis, revista
de la Universidad de Puerto Rico en Humacao)
(Cuadrivium,
revista del Departamento de Español de la UPR en Humacao)
MONOGRÁFICO EN HOMENAJE A MARÍA
ZAMBRANO
Segunda Época, Nº 4, Año 34,
Otoño 2020-Primavera 2021
Número 15, Año 22, Otoño
2020-Primavera 2021
Sobre la imagen de María Zambrano (1904-1991) sobrevuela el compromiso
humano y estético de su filosofía. Esta realidad, ya consolidada en el
discurrir temporal, ha moldeado la recepción de núcleos básicos de su aporte
intelectual. La identidad de la escritora sustenta una creación plural, de la que el discurrir del tiempo hace memoria.
Desde los años veinte, la poesía estuvo muy presente en los desvelos de su
imaginación. La leña del verso es fuego y rescoldo, expresión inspiradora y
ámbito para sondear el sentido existencial. Alzó, desde sus imágenes aurorales una pared sustentadora, capaz de unir
poesía y pensamiento en el espacio insondable de la cosmovisión estética.
Como es sabido, el empeño de reunir el legado al
completo comienza en 2011, coordinado por el filósofo, investigador y poeta Jesús Moreno Sanz,
para la editorial Galaxia Gutenberg. Aquel año se publica el volumen III, que servirá
de apertura a otras entregas de Obras
completas, como el volumen VI, aparecido en 2014. En esta entrega se
integran Poemas (1928-1990). La
recuperación del material lírico la realiza, con excelente pórtico, Javier
Sánchez Menéndez, en 2018 para La Isla de Siltolá. El editor contextualiza con
certera incisión la masa gravitatoria que la lírica adquiere por su
capacidad para fijar y dar savia al núcleo vivo del pensar filosófico. La
poesía se entiende como potencia reveladora que expande el espacio acotado por
la razón. Las consideraciones conforman una inmersión profunda que recorre una travesía donde resulta esencial la relación entre filosofía y
poesía. El itinerario es un estar desvelado entre el pensamiento que pregunta y el magma poético que, en su “impasibilidad inoperante”, busca dentro y
responde. Surge un ideario que tiene como impulso germinal la mística y sirve para
adentrarse en la musicalidad del pensamiento, más allá del logos. Junto a la mística, es palpable la admiración por San Juan de la
Cruz, Spinoza, Rilke y Lezama Lima, aunque la pensadora mantiene los
inspiradores pilares filosóficos de Platón, Aristóteles, Kant, Spinoza,
Nietzsche y la razón vital de Ortega y Gasset.
María Zambrano halla en la aurora el símbolo esencial de la recreación;
la fusión de la vida, más allá de la voluntad irruptora del poder humano. La
revelación poética se hace epicentro de todo su sistema reflexivo que, a partir de 1954, toma una palpable impronta ética y una mayor
poetización. Tal giro se percibe en los logrados frutos de los poemas líricos y
delirios, que apelan a la subconsciencia y al sentir.
La correspondencia de María Zambrano con escritores contemporáneos permite
establecer una cartografía de afinidades e influencias. Aglutina nombres como
Emilio Prados, Antonio Machado, León Felipe, Juan Ramón Jiménez o Miguel
Hernández. A ellos se suman amistades tardías, pero esenciales, con José Ángel
Valente y José Miguel Ullán; y dos relaciones básicas para su imaginación
creadora: Louis Massignon y Henry Corbin.
La presencia de María
Zambrano en el pensamiento contemporáneo ha impulsado investigaciones
biográficas, incontables ediciones y complejas aproximaciones
críticas para discernir claves. Es difícil, por tanto,
sacar materiales nuevos que clarifiquen con nitidez la permanencia en el tiempo
de su obra. Sobre este empeño se conforma el volumen extraordinario en el que se dan la
mano las dos publicaciones de más larga existencia en el ámbito académico
caribeño: Exégesis y Cuatrivium. Juntas dan voz a una
compilación de trabajos que propicia un diálogo renacido y personal con la obra total. De ese diálogo se nutre el sumario, con un primer apartado de creación, en el que
colaboran con poemas Inés María Guzmán, Mario Pérez Antolín, Pedro Sánchez
Sanz, Roger Swanzy, que elige como estrategia expresiva una decena de aforismos
encadenados, Gloria Díez y Soledad Álvarez, quien aporta una composición
enunciativa que recupera secuencias biográficas de la pensadora en la Habana.
El dossier central de Exégesis
suma trabajos en prosa de Ángeles Rivas, Rosa Mascarell Dauder, Isabel María
Jimeno Benítez, quien ha resultado fundamental como editora invitada para la realización del monográfico y la gestión de los principales invitados del volumen, como experta en la pensadora, a quien ha dedicado una tesis doctoral sobre el pensamiento místico de la filósofa. La poeta, profesora e investigadora aporta también un escrito de celebración incluido en "Palabra inicial" y el ensayo "Como murmullo de paloma: La palabra que redime en María Zambrano". Corresponde, por tanto, hacer pública la enhorabuena por su papel protagonista esencial, elemento básico de esta entrega y un horizonte abierto para despejar dudas en los distintos hilvanes del pensamiento zambraniano. Otras colaboradoras son Alba Silva Cuesta, Mercedes Gómez Blesa –sin duda, una de las
más atinadas especialistas en el legado de la pensadora-, Andreu Navarra,
Rogelio Blanco, otro estudioso con magníficos sondeos críticos que inciden
en la experiencia escritural del personaje, Igor Goienetxea, Basilio
Belliard, Antolín Sánchez Cuervo, Mónica Manrique de Lara, quien recurre al
género epistolar para establecer una senda apelativa, de complicidad afectiva y filosófica, con el humanismo heterodoxo integrado en el libro Claros del bosque. También diserta sobre la misma publicación
Alinaluz Santiago Torres. Completan las colaboraciones María José Iglesias
Suárez, Simona Langella, Olga Amarís Duarte, Rocío González Naranjo y Sonia
Petisco, entre otros. Quiero destacar el hermoso cierre poético del magister invitado José Mármol. El excelente poeta integra en la coda del monográfico un conjunto de composiciones de amplio calado lírico.
Para María Zambrano “escribir es defender la soledad en la que se está”
y “descubrir el secreto y comunicarlo”. Como escribiera Antonio Colinas, “el viaje hacia la soledad no es, en el fondo, sino un viaje hacia uno
mismo, hacia una interiorización muy profunda”. Con ánimo fuerte, la escritora consigue una
abstracción cristalina de su pensamiento, un entrelazado entre conocimiento
filosófico y cauce poético; ambos son frutos de una sensibilidad luminosa,
precisa, capaz de trascender la realidad para indagar en los aspectos
esenciales de la existencia.
Los miradores del monográfico exploran la compleja personalidad a contracorriente y los ejes más importantes
de su pensamiento que así adquiere unidad y un correcto perfil intelectual. Son las modulaciones de una voluntad fuerte, capaz de crear una
sensibilidad hacia dentro, un refugio interior para preservar su misterio
encendido, universal. Orillas entre la sincera voz de la escritura y el cauce del sentir existencial.
JOSÉ LUIS MORANTE