lunes, 7 de agosto de 2023

COSTA ABIERTA (entrevista a JOSÉ LUIS MORANTE)

Alcossebre, Paseo marítimo
Castellón, verano de 2023
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

COSTA ABIERTA

(Entrevista con JOSÉ LUIS MORANTE)


NADIA MARTÍN

 José Luis Morante es poeta, aforista, editor y crítico. Despliega, desde hace años, una intensa voluntad creadora, aunque su móvil casi de continuo está apagado o fuera de cobertura, mientras disfruta de la costa abierta de Alcossebre, en Castellón .

En este ambiente tan apacible, ¿resulta difícil mantener la disciplina del blog?

Con los años el blog se ha convertido en eje de mis meditaciones. Es un escaparate misceláneo que dispersa contenidos y géneros casi a diario. No sé hasta cuándo; la energía principal proviene de la excelente acogida lectora que tiene entre los amigos, así que de momento no descansa. Me sirve de gimnasia mental y hace que el cerebro no dormite. Las entradas son flexiones matinales que pretenden coger el tono de lo literario.

En verano no hay novedades editoriales; parece que el trabajo crítico queda fuera de plano...

Con el nomadismo playero todo se ralentiza. La lectura sigue, aunque más apaciguada adaptándose a las condiciones de un alojamiento provisional, una maleta atestada de bártulos, bañadores y toallas coloristas y un calor sofocante que solo invita al chiringuito próximo y a practicar las extensas versiones de la pereza. Pero los libros tienen una presencia limitada como novedad; envejecen de inmediato y no se debe comentar el libro ocho o diez meses después de su edición, cuando empieza a lucir las primeras canas; sé que es un hábito de algunos amigos. Yo siempre procuro que no me suceda a mí.

En estos meses, la vida literaria oferta un mercadillo ambulante de menudeos chismosos. ¿Se siente al margen?

Viaja conmigo el ordenador portátil y eso me permite estar conectado a diario, aunque sea un tiempo mínimo. Pero desecho de antemano la hojarasca en cualquiera de sus manifestaciones: las estridencias verbales de autores de moda que buscan primeros planos, el analfabetismo funcional de los que escriben "haycús" en versión alargada, los best sellers y libros de autoayuda y esas ráfagas digitales de quienes usan la red para gazpachos mentales... 

¿Sigue escribiendo?

Sí, nunca me separo del cuaderno y del lapicero. Mantienen la disposición a preservar un espacio para las notas que nacen a pie de playa. Escribo y el contenido queda ahí, sin desbrozar, como si fuera mármol con una estatua dentro. Esa textura provisional requiere paciencia y desbroce, esa labor del taller literario que vendrá después.

Cuando leí Ahora que es tarde (La Garúa, 2020), la antología que resume su trayecto poético, me pareció que sus poemas dibujaban una autobiografía en el tiempo...

Qué lectura más atinada, la verdad. Es cierto que hay claras conexiones entre el personaje lírico de muchas composiciones y la biografía personal; sin embargo, no hay que confundirlos; el sujeto poético es una criatura ficcional que absorbe conocimientos, experiencias vitales y lecturas de quien escribe. Vida y poesía habitan en la misma casa y se asoman al mismo horizonte. Se llevan bien.

En las entradas del blog el aforismo es una presencia esencial. ¿Tanto le gusta el género?

La realidad diaria aparece fragmentada y llena de interrogantes; y esta situación impulsa a la práctica de lo conciso y al uso de sus variadas estrategias expresivas: el aforismo, el haiku, los microrrelatos o los apuntes escuetos de la autobiografía. Son géneros que aportan un doble conocimiento del yo interior y del entorno más o menos próximo. En ellos, menos es más, como apuntaba Juan Ramón.

Miro el mar y parece una reivindicación del paraíso que aleja el regreso a la rutina.

Tienes razón, pero todo viaje culmina en el retorno a lo de siempre. Espero no tardar tanto como Ulises en poner los pies en mi buhardilla. El mar, a pesar de la masificación estival, el deterioro climático, la apatía municipal, hace de la belleza una declaración de principios. Así que toca darse un baño.

Nadia Martín

(Alcossebre, Castellón, 2 de agosto, 2023) 





domingo, 6 de agosto de 2023

A PUNTO DE VER

A punto de ver
José Luis Morante
Prólogo de Susana Benet
Polibea Editorial
Colección El Levitador
Madrid, 2019

  

A la intemperie
El corazón al viento
El cuerpo helado
 
Matsuo Bashô
 
 
Si lograse dejar
ese fuego encendido por siempre en un poema
no habría de importarme callar eternamente.
 
Hölderlin
 AMANECIDA
 
Bebí en el sueño
-qué sed al despertar-
zumo de ti.

                         José Luis Morante





 
 
 

sábado, 5 de agosto de 2023

EL GORRIÓN

 

Una miga de pan
Imagen
de 
Internet


EL GORRIÓN

       Para Asier

Nómada todavía
en la ladera azul del horizonte,
el gorrión acampa
junto al césped maltrecho
que guarda mi sombrilla.
Alzo curioso el párpado
y más allá de mí
el pico engulle
un cómplice silencio sensorial.
A resguardo las alas
se remansan,
suturan un paréntesis fugaz;
los pliegues del plumaje
son destellos de sol sobre los hombros.

Cumplida la tarea,
se adentra en la distancia
la renacida alquimia de voluntad y vuelo.
Pone tildes el aire
en las vocales de un lugar perdido.
Sin pronunciar palabras,
queda en el surco abierto 
del testigo
el rumor apacible de lo que permanece;
el tanteo fugaz que cobija la ausencia.
Después, todo retorna,
es alegría intacta la lumbre del comienzo.
Otra vez, solitario,
vuelvo al libro y perdura
en el opaco limo del poema
ese punto de quiebra de otro vuelo,
el reclamo oferente de otra miga de pan.

      ( Del libro Nadar en seco, 2022)


  

viernes, 4 de agosto de 2023

JOSÉ ALCARAZ. LAS DEMORAS

Las demoras
José Alcaraz
Editorial Comares
Colección de Poesía La Veleta
Granada, 2023

 

A MEDIO HACER

 

 
   En el manso tiempo del verano, tan proclive a las inconsistentes lecturas de sombrilla publicitadas por los suplementos literarios, llega la sobria lucidez poética y la capacidad reveladora de José Alcaraz (Cartagena, 1983) con el libro Las demoras. Poeta de impulso creador sosegado, codirector con María del Pilar García del proyecto editorial independiente Balduque y docente en ejercicio, como profesor de Lengua Castellana y Literatura en un centro de Educación Secundaria, José Alcaraz fue distinguido con un accésit del Premio Adonais en 2018 con su entrega El mar en las cenizas. El reconocimiento refrendaba el alcance de un trayecto lírico singular que integra La tabla del uno (2012), Edición anotada de la tristeza, que consiguió en 2013 el V Premio de Poesía Joven RNE, Un sí a nada (2015), Vino para los náufragos, ganador en 2018 del XI Premio de Poesía Antonia Gala, y el ya citado El mar en las cenizas (2019).
 Las demoras hace de memoria y sentidos los vértices vertebradores del impulso creativo y sugiere de inmediato sensaciones de brevedad y despojamiento. No solo por la escueta cantidad de composiciones incluidas sino por la tendencia al poema desnudo, a veces monoversal, como si buscara la eficacia expresiva del aforismo. El pensamiento toma conciencia del decurso transitorio y enlaza el plano biográfico con la levedad convencional del estar diario. Con tan contados materiales da voz a una perspectiva verbal intimista y desvela las grietas del vivir percibiendo las cicatrices remansadas en el entorno más próximo. La realidad se muestra honda, sentida e inconsistente. Lejos de ensoñaciones, lo contingente recuerda de continuo que la identidad en un bosquejo a medio hacer, un cúmulo de trazos provisionales que apenas tiene tiempo de adquirir sus dimensiones definitivas.
  Con pupila testimonial, el yo poético cristaliza percepciones en el discurrir. Mira dentro y fuera; explora sucesivas evocaciones y recuerdos para que adquieran el sabor de la revelación. Estar es esa suma de días y palabras que reporta el asombro. Tiende la mano ese misterio inadvertido que aposa lo diario. Las palabras tantean, se esfuerzan en comprender un silencio que camina entre la soledad y el tedio transfigurados en impulso vital. La infancia y el niño en la estela lírica de José Alcaraz preservan un resguardo misterioso. Son continuidad y certeza de una primera experiencia cognitiva: “Caes de niño como un fruto, / y a la tierra en que das de bruces / inspiras la ecuación con que atraerte, / hasta el último día, hacia su seno”. El personaje poético adquiere una tangible cercanía con el hablante existencial; parece un reflejo que plasma en materia poética los escenarios del pasado, esos lugares que afloran reiterativos y fuertes, como si fueran las justificaciones necesarias de nuestros actos. Así sucede con el poema “El canal” y su singular tratamiento expresivo basado en la reiteración: “Pasaba el mar por el canal. / Cerca de casa, por el canal. / Los niños lanzábamos piedras al canal. / Era nuestra forma de hablar con el canal. / “
  De la indagación confidencial del sujeto lírico nace un recorrido por los pliegues de la memoria. La evocación  vislumbra itinerarios esenciales del mapa afectivo, como la casa de los padres. En ella, el deseo del niño de buscar permanencia a lo perecedero con un simple reloj, o los libros que pusieron a resguardo la educación sentimental, disipando las aguas detenidas de sombras y cenizas.
 El poema también explora la razón de la escritura, esa voz que habita dentro y busca afecto y compañía, a pesar de ser consciente de que la palabra poética es también una red frágil de signos perecederos y señales de humo que nos van ocultado en la neblina gris del tiempo. El amor se hace rincón y música de temporada, hace de la presencia del otro un cabo firme que ancla el deseo y comparte un estado de luminoso mediodía.
 El estar argumental refuerza su semántica con una ligera carga cultural. La erudición está presente en poemas como “Ofelias”, “Para el futuro” o “La voz de Whitman”. Y se diluye en otros pasos poéticos que convierten el poso cultural en periferia y casco antiguo, donde se confunden las pisadas de Homero y Rocío Jurado, o se apunta en la idealización del poeta un retorno a una épica liliputiense que convierte el sueño de las arenas del desierto en simples migajas de bizcocho. Esta aceptación de la realidad y de su fuerza moldeadora de ilusiones y sueños se expresa con contundencia de aforismo en esta “Poética”: “Miro el sol y vuelvo cegado a mi cuaderno”.
  Las demoras muestra la íntima relación entre el fluir del pensamiento y la escritura. La poda retórica deja en los versos una ruta emotiva que prefiere la elisión a la disonancia digresiva: la palabra es una secuencia que da fe de vida cuando el afuera engloba el adentro, como si fueran espacios complementarios. Son geografías verbales que dialogan entre sí para mostrar el paisaje interior de un personaje que mira directamente a los ojos del tiempo y al vuelo alto de la evocación, ese pájaro extraño que enlaza pretérito y ahora.


JOSÉ LUIS MORANTE



jueves, 3 de agosto de 2023

EL MAL ESCRITOR

Calle abierta
Ciudadela, Menorca, 2023
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana



 EL MAL ESCRITOR

   La pista de despegue de su escritura es una fe asentada en el otro. Su calle literaria postula un perenne recorrido por el fracaso, un conjunto de puertas sucesivas donde se pierde siempre. Sólo recobra el ánimo cuando publica libro y lo envía a cualquier dirección imaginaria. Después, seguro de sí mismo, abre la ventana y espera el aire cálido, la exacta pulcritud de alguna crítica.

(De Cuentos diminutos)





  

miércoles, 2 de agosto de 2023

MARINAS DE AGOSTO

Mar adentro
Menorca, 2023

 

MARINAS DE AGOSTO


Soy una grieta de la prisa; aquí las horas son excesivamente breves.

Calculo el frescor del agua. Suelto el tiempo entre las olas y vuelvo a la arena. Un alivio: sabe nadar.

Azul, enorme y con el miedo de quien habla solo cuando está cansado.

En la amanecida el mar bisbisea para que yo haga pie en tu recuerdo.

(El Cuaderno azul)


   

martes, 1 de agosto de 2023

EL HILO MEDULAR DE LAS PALABRAS

Con Pablo García Baena
Córdoba, 2004
Congreso de Traducción y Poesía

 

FINAL

Callo mucho conmigo,
cuando no necesito el hilo medular de las palabras.
Me gusta compartir el despliegue del frío
o calcular la usura de mis rasgos tras el velo de sombra.
Nunca veo el círculo de luz que migra ensimismado
dentro de la absorbente mirada de las cosas.
Tengo mirada líquida.
No despejo mis nubes;
quiero verter la lluvia
en el hondo misterio de las desolaciones,
como si fuera un signo que despliega
la masa fibrilar de los significados.

Todo reconfigura un linaje vacío.
He buscado refugio en ese hueco
del que ya, sin fisuras, formo parte.
La nada es otro modo de empezar.

       (Del libro Nadar en seco, 2022)