viernes, 30 de agosto de 2024

PAISAJES ONÍRICOS

Paisajes oníricos
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana



 

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a mi hija Irene

 I

  

Qué es el sueño, preguntas,
con la abrumadora ingenuidad
de quien me presupone una respuesta.
Y yo salvo el escollo
modulando una frase convulsa
en la retórica de los desconciertos.
Te digo: el generoso don
que la fatiga obtiene de la noche,
una brizna de luz escalando la sombra,
el envés de una historia
cotidiana y absurda;
tú misma, hija mía,
cada palabra tuya, cada gesto.
No sé si el sueño
es potestad del hombre
o comparten los sueños animales y cosas.
Ignoro de igual modo qué hilo teje
su textura de seda,
qué alzada confabula
su hermética apariencia
o qué brújula guía
la estela de sus viajes.
Sé que hay sueños tristes y gozosos,
oscuros y diáfanos,
ocasionales y obsesivos;
sé también que hay sueños tan hermosos
que el tiempo los indulta y perseveran,
y no envejecen nunca.
 
 
II
 
Hay sueños que una noche
consumen su existencia
y otros que se prolongan con los días.
Simulan los primeros
una especie común de lepidópteros
y acaban siendo pasto
del trastero y del polvo,
como un experimento vanguardista.
Levísimos planetas alumbran los segundos,
como estrellas fugaces que convocan
múltiples y azarosas travesías.
Ante nuestra mirada sus figuras componen
un paisaje celeste,
intangible materia en sereno reposo,
donde habita la luna del deseo.

 
                                          JOSÉ LUIS MORANTE



jueves, 29 de agosto de 2024

CONSIDERACIONES DE ANTÓLOGO

Puertas al campo
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 CONSIDERACIONES DE ANTÓLOGO

En el amplio fresco del aforismo actual las teselas irregulares no encajan. Sólo quieren hacerse sitio a codazos.

Cuánto ruido algunos ausentes. Como esos turistas desbocados que viajan a París y consumen su itinerario buscando el Taj Mahal.

He leído muchos libros de aforismos, pero como crítico sólo sé hablar desde la admiración y el valioso aprendizaje.

En el umbral de la senectud -sombras oculares, abdomen caído, calvicie o escasez de piezas dentales- en cualquier proyecto literario se desborda el entusiasmo juvenil.

Con algunos críticos, la estridencia de la desilusión: no pueden comentar un ensayo en cuyas páginas no estén en primer plano. Les dejo a solas, subiendo por la pendiente de su egolatría, mientras poco a poco crece la lista de los que no están.

La aversión de quienes no soportan la infamia de escribir un buen libro, aunque distinto del que hubieran escrito ellos.

Analiza el músculo bibliográfico adjunto para detectar los títulos que faltan; me exige una biblioteca personal infinita.

(Notas del diario)




martes, 27 de agosto de 2024

ELOGIO DEL PUEBLO

Navadijos
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


ELOGIO DEL PUEBLO


   Nunca me he sentido en el pequeño municipio abulense de Navadijos fuera de lugar. Es como si el  sitio que me depara la localidad hubiera reservado sus coordenadas justas en el transitar del tiempo. Aquí, en las calles semivacías, respiro una felicidad sin pretensiones, hecha de rostros amigos, paseos y lecturas; hecha también de retornos al pasado para hilvanar vivencias y recuerdos, con la esperanza de que perduren siempre. Me gusta Navadijos, me gusta el pueblo, es una foto fija que deja en primer plano la quietud, la fortaleza firme de quien resiste a solas.





lunes, 26 de agosto de 2024

CASI SIN NADIE

Sin nadie
(Las Cogotas, Ávila)
Fotografía
de
Rubén Sánchez Santana


CASI SIN NADIE


Un contraste perturbador: yo soy otro pero a la vez soy yo.
 
***
 
El civismo de mi vista cansada practica inmersiones pacifistas, empeñadas en corregir el cuerpo de letra.
 
***
 
Simplicidad mediocre, incapaz de ordenar números cardinales.
 
***
 
Grumos en el afán unitario de  la convivencia. Yo soy realmente yo, pero ellos son otros.
 
***
 
Cuando escampan los gritos, hay que dejar en el umbral una decidida voluntad de concordia.
 
***
 
 
Condescendencia de  mi otitis con respuestas que solo se salvan si no las oímos.
 
***
 
Aspira a ser un yo crecido, encerrado en el cerco del estar a solas, con todos al margen.
 
***
 
Ánimo frío, dispuesto a admitir el saldo manipulativo que se esconde detrás de las palabras.
 
***
 
“La poesía es un arma cargada de futuro”,  solo si los versos emplean el exacto calibre.
 
***
 
Necesito la duda, el buceo y la búsqueda; todo se ha dicho con palabras de otros, pero no por mí.


 
 (Selección mínima)



domingo, 25 de agosto de 2024

CUMPLEAÑOS

José Luis Morante
(25 de agosto de 1956, El Bohodón, Ávila)


 

CUMPLEAÑOS

 

   El paso de los años nos concede un hábitat estable y un puñado de afectos sedentarios. Hoy es mi cumpleaños. Hace sesenta y ocho años que nací en El Bohodón, un pequeño pueblo de la Moraña abulense, un lugar casi olvidado al que he vuelto más veces en la imaginación que en itinerarios reales pero del que me siento parte. También hago mía la cartografía urbana de Rivas.
   Como Juan de Mairena, soy un escéptico que guarda un rincón de buena fe, aunque de vez en cuando visite el atormentado limbo de la indignación y el resentimiento, elementos transitorios del ánimo que salen y entran, siempre a destiempo.
   Desde mi buhardilla, un sitio confortable con cuatro inquilinos fijos: la biblioteca, el ordenador, los cuadernos blancos que me compran mis hijas en sus viajes y la colección de plumas, he aprendido a mirar la fachada azul del horizonte con los ojos cerrados. Así veo en la luna y en las puestas de sol (lo aprendí en Víctor Botas) cosas que no verá ningún astrónomo.
  Orlando, un personaje de Virginia Woolf proclamaba: “Este “yo” me harta. Necesito otro”. No es mi caso; he firmado un pacto de convivencia conmigo mismo y respeto las reglas del juego.
   Mi biografía tiende a la pequeñez de lo accesorio; conoce ensanchamientos y estrecheces y en un recodo se para a discurrir sobre la ley del tiempo. Yo lo hice en este poema que incluí en el libro Población activa (Deva, Gijón, 1994) y al que actualizo con mínimas variantes:
 

SESENTA Y OCHO Y LOS TÓPICOS
 
Hoy es mi cumpleaños. Parada obligatoria
para el bus de las recapitulaciones
en un trayecto largo, extenuante,
que me conformará como el desconocido
que se muestra en la niebla entrañable y cercano.
A mi lado palabras amistosas y un cálido barullo
que suele terminar investigando
aquellas tonterías
que hicieron el periplo provechoso:
si tuve un hijo, escribí un libro y planté árboles.
No un hijo sino dos y con qué brío
emboscan el hastío y la tristeza;
también escribí libros, aunque su relectura
augure alguna poda infructuosa;
y sembré en el jardín un paraíso,
arbustos aromáticos y unos cuantos frutales,
en tiempo de verano predilectas moradas
de avisperos y hormigas.
 
Hoy es mi cumpleaños. 
Ya son sesenta y ocho.
Con el soplo entusiasta que culmina la fiesta,
He apagado las velas y he besado a los míos,
mientras interiormente me pregunto
por qué los cumpleaños son sinónimos
de frustración y aturdimiento;
por qué aquí dentro
se nubla cualquier luz.


sábado, 24 de agosto de 2024

EL BIÓGRAFO DE BORGES

Jorge Luis Borges
(24 de agosto de 1899, Buenos Aires-14 de junio de 1986, Ginebra)

EL BIÓGRAFO DE BORGES
 
 
   Labró durante una década, con monolítico afán, una biografía de Jorge Luis Borges. Se encerró en la buhardilla, ahuyentó compromisos, propició un divorcio, y consultó casi toda la incontinencia escrita sobre el argentino universal: ensayos, cuentos, poemarios, reseñas, tesis, reescrituras y panegíricos circunstanciales. Tras la enésima corrección de pruebas, se editó la obra. En las librerías aquella novedad tuvo una presencia discreta y el cansancio aliviado de su autor nunca más hurgó en los esteros de las trabajosas páginas.
   Nadie percibió la única errata, una azarosa paradoja. Al completar el paréntesis vital confundió fechas. Anticipó la muerte en Ginebra ochenta y siete años antes del nacimiento en Buenos Aires. Son señales de humo de un lapsus que hubiera entusiasmado al mismo Borges.

(Del libro Fuera de guion, Lastura, 2024)


 

viernes, 23 de agosto de 2024

ALMUDENA GRANDES. INÉS Y LA ALEGRÍA

Inés y la alegría
Almudena Grandes
Tusquets Editores
Barcelona, 2010

 
INÉS Y LA ALEGRÍA
 
 
   Inés y la alegría es el primer paso de un ciclo narrativo centrado en la posguerra española del que Almudena Grandes ha adelantado su estructura general: una serie de seis entregas cuyos títulos serían: Inés y la alegría, El lector de Julio Verne, Las tres bodas de Manolita, Los pacientes del doctor García, La madre de Frankenstein y Mariano en el Bidasoa. El subtítulo común, Episodios de una guerra interminable, remite a Benito Pérez Galdós como modelo referencial y a sus Episodios nacionales que son la máxima expresión del realismo decimonónico hispano y que fijan una estética con una larga lista discipular: La voz narrativa nunca se ciñe a la estricta neutralidad del narrador omnisciente; se muestra como un testigo compasivo e implicado en el carácter y en las actuaciones de los personajes reales o imaginarios. Sin embargo hay una diferencia palpable con el maestro: Galdós prefiere los hitos de la historia oficial, esas páginas subrayadas por el heroísmo que marcaron la identidad nacional; en cambio, Almudena Grandes opta por el acontecimiento olvidado, por la estela de los derrotados que casi siempre acaba sepultada bajo la arena del olvido general.
   Almudena Grandes denomina al enfrentamiento cainita de 1936-1939 guerra interminable por la onda expansiva que provocan sus efectos colaterales: dictadura franquista, la sangría del exilio, la sangrienta represión, la resistencia interior o exterior son cauces argumentales en los que irá aflorando un gran friso de personajes que definen un tiempo histórico que marcó a varias generaciones.
   Esta primera entrega, Inés y la alegría, arranca en Toulouse. Son los días de 1939 y una muchacha de veintitrés años, Carmen de Pedro, morena, culibaja y añorando un paisaje sureño y mediterráneo se encuentra con otro exiliado, Jesús Monzón, un oscuro secundario del partido comunista. Ese aparente azar da pie a una convivencia posterior en la que la historia personal deja sitio a otros personajes, algunos tan carismáticos como Dolores Ibárruri, la Pasionaria que ponen a aquellos años trágicos un sesgo sentimental y emotivo. El cauce de la Historia se va forjando paso a paso, a través de destinos individuales y voluntades aparentemente frágiles.
  Icono de la resistencia, Dolores Ibárruri, vive una historia amorosa casi de folletín con Francisco Antón y cuando se exilia a la Unión Soviética, donde será nombrada Secretaria general  del PCE, y la separación de su amante le provoca dolor y angustia encarga a través de terceros a  Carmen de Pedro que cuide de su amante. Este insólito encargo a una desconocida sin ninguna cualidad relevante para una tarea política de tal magnitud será clave para el meditado acercamiento a la muchacha de Jesús Monzón.
   Por sus cualidades y dotes de mando, mientras Carmen de Pedro vive la intensa felicidad de una relación amorosa, Jesús Monzón habrá de convertirse en el verdadero organizador del partido comunista en Francia y en el instigador de sus iniciativas más utópicas, como es la reconstrucción de Unión Nacional Española, una plataforma para encuadrar la resistencia dispuesta a invadir la España de Franco.
  El impulsor de aquella “Operación Reconquista” es Jesús Monzón Reparaz, una biografía histórica que la novelista fija con notable verosimilitud. Nacido en pamplona el 22 de 1910 en el seno de una familia burguesa, estudió con los Jesuitas, se licenció en derecho y desde sus años universitarios ingresa en el partido comunista. Cumplirá distintos nombramientos oficiales hasta su exilio en Francia donde se convertirá, como se ha dicho, en el alma mater de Unión Nacional española.
   Pero el protagonista central de novela es Inés, una muchacha que el 30 de julio de 1936 cumple veinte años. Ese día percibe por primera vez una ciudad, Madrid, volcada hacia fuera, descubre también el ambiente de libertad y fuerza de sus calles, como si hasta ese momento hubiese estado encerrada en una oquedad. Poco a poco, Inés gana convicciones y se posiciona en el grupo delos que pierden, primero la guerra y después el futuro. Sólo la influencia de su hermano falangista logra rescatarla de la cárcel y asentarla en la grisura del nuevo régimen. Pero Inés no ha cambiado, sigue oyendo Radio Pirenaica, y sigue soñando con tomar parte activa en la lucha contra Franco. 
  La idea de Monzón lo le parece descabellada, aunque no conoce los planes. En definitiva se trata de reconquistar el sur de los pirineos con un ejército fogueado en la lucha contra los nazis que suma casi veinte mil combatientes. En pequeños grupos irán cruzando la frontera para invadir el valle de Arán, bien comunicado con Francia y con defensas naturales para resistir la contraofensiva fascista.
   Inés debe gratitud a su cuñada Adela, pero se siente ajena a los vencedores. No comparte la forma de vida de su hermano y el tiempo de convivencia con la familia es sólo una tensa espera para  huir con su verdadero bando que tras la guerra representan las fuerzas de Unión nacional. Esa es la imagen de Inés: una pistola, un puñado de repostería para obsequiar a los sublevados y un caballo. No necesita más en su apuesta vital. A lomos de Lauro ( un nombre que reconocerán de inmediato los lectores de Luis García Montero como guiño cómplice)
   En 1944 los ejércitos aliados avanzan hacia Berlín, donde Hitler resiste. En ese clima bélico de contraofensiva, la invasión del Valle de Arán emerge como un acontecimiento menor, una iniciativa precipitada que minimizan los máximos dirigentes del partido comunista en el exilio, con Dolores Ibárruri a la cabeza y que no impresiona al prepotente régimen de Franco que bajo la apariencia de neutralidad  coquetea con los nazis y ha puesto en marcha la división azul que combate contra los rusos. Sin embargo los combatientes de la milicia republicana, implicados de forma directa, que han cruzado la frontera al mando del capitán galán no lo consideran ninguna utopía y día a día crecen su ilusión y su compromiso.
   Ese es el ambiente que encuentra Inés al sur del Pirineo, en el pequeño pueblo donde se ha instalado el cuartel general de la ofensiva republicana, antes de convertirse en la cocinera de Bosost.
   En esta excelente apertura para un proyecto narrativo de alcance, una identidad sobresale sobre las demás: el personaje de Inés. Representa el mantenimiento de la tradición heroica que ante la realidad adversa busca estrategias de supervivencia con acciones concretas. Cree que la historia se construye en primera persona sin encerrase en las especulaciones de lo privado. Nunca renuncia a los grandes ideales porque los percibe vinculados a una verdad colectiva. Su fidelidad extrema a la propia conciencia quedará en la memoria de todos.
 
 
 
                                                                         JOSÉ LUIS MORANTE