lunes, 24 de septiembre de 2012

JOSÉ ANTONIO LLERA. TRAYECTO.


El desierto está creciendo
José Antonio Llera
Ediciones Liliputienses
Cáceres, 2012
 
   Desde su inicio el catálogo de Ediciones Liliputienses, impulsado por el poeta José María Cumbreño, nace con vocación minoritaria y tiradas reducidas, abriendo campo a labores creativas de difusión restringida o que apenas asoman a los reiterativos titulares de los suplementos literarios.
   El desierto está creciendo es un compendio breve del verbo poético de José Antonio Llera (Badajoz, 1971), profesor universitario y firmante de las colecciones de poemas, Preludio a la inmersión, El monólogo de Homero y El síndrome de Diógenes, las tres representadas en este volumen que se completa con varios inéditos del libro en preparación Transporte de animales vivos.
   Un preliminar da cuenta de algunas circunstancias biográficas, de algunos ilusorios propósitos juveniles y del criterio selectivo de una entrega que parte del ahora escritural para remontarse al primer libro. El que los versos iniciales de El desierto está creciendo sean los más recientes sugiere la importancia que el autor concede en la modulación de una voz propia de madurez. Son textos narrativos, que buscan la objetividad de una lente de cámara y que ofrecen planos situacionales en los que se insertan reflexiones de corte aforístico o experiencias concretas. Así nace la idea de una ficción autobiográfica que condensa, con prolijo aporte de detalles, la dialéctica entre entorno y sujeto. El primero establece un punto de fuga, reajusta los pasos del trayecto personal e inunda la retina con aristas cortantes.
   Aparecido en 2009, El síndrome de Diógenes  emplea la acumulación como método escritural del yo poético; se yuxtaponen referentes diversos para trasladar la idea de que cada texto releva la auténtica textura de lo cotidiano. Como esos contenedores urbanos donde la materia concluye su trayecto de uso, el sujeto se define por lo contingente, por lo que está abocado a desaparecer.
   El poema “Sala de espera” no prosigue un hilo argumental definido. Las imágenes crean diferentes ambientes que despiertan la sugerencia del lector con largos periodos narrativos que abocan en una reflexión conclusiva: “No cubráis una herida que sólo el aire puede sanar. La piel no tiene estrías para los que esperan a las afueras del último equinoccio”. Del mismo modo, otros poemas parecen hechos de párrafos autónomos que sirven de cobijo a pensamientos en torno a lo existencial, una existencia en la que encuentra cobijo lo alucinatorio.
    Un breve fragmento sirve de muestra de El monólogo de Homero, libro concebido como un monólogo dramático sobre un icono cultural; la identidad paga el diezmo del acto creador y su actitud es válida en cualquier tiempo. También un texto breve representa el punto cero escritural, Preludio a la inmersión, en el que es perceptible la apoyatura cultural.
   Uno de los mayores atractivos de El desierto está creciendo es la constatación de que la propuesta escritural de José Antonio Llera es singular y se aleja de lo predecible. El poeta y ensayista se siente cómodo utilizando el poema en prosa como factura formal, Los versos alzan un andamiaje narrativo para desvelar desde la palabra una realidad de contraluces.

2 comentarios:

  1. No conozco a este poeta, pero, si tú lo avalas, habrá que leerlo. Un beso fuerte, amigo.

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    1. Querida Herme,también es mi primer encuentro con la literatura de José Antonio Llera. Ya sabes que el catálogo que impulsa José María Cumbreño busca voces que se alejen de lo previsible. Y la verdad es que hay poemas de gran interés, sobre todo los pertenecientes a su última etapa. Te gustará. Un abrazo y gracias por tu continuo ánimo.

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