miércoles, 15 de mayo de 2013

CASA VACÍA.

Javier Cabañero. Utila (Honduras). 2012.

CASA VACÍA
  En esta casa ya no vive nadie aunque están todos los moradores que ocuparon sus habitaciones. Escucho su fisiología desperdigada en pasos, susurros, toses o gemidos. De cuando en cuando callan, como si se hubiesen mudado por unas horas a otro lugar. Pero siempre regresan. Esta noche olvidaron cerrar la puerta de la entrada, cortar el agua del grifo y apagar las luces. Alguien me despertó. No supe qué decir; me siento un extraño ocupando una casa vacía. Ellos me reconfortan y justifican mi presencia. Con voz cálida dicen: “alguien debe soñarnos”

8 comentarios:

  1. Me encanta este formato que obliga a condensar ideas, imágenes y palabras. Muy bueno, José Luis.
    Abrazos.

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    1. Qué alegría reencontrar tus palabras en el blog, querida Elena. El género es similar al haiku en prosa, requiere un final fuerte, una cadencia y unos elementos precisos, de relojería manual.
      Y después la palabra de aliento y el afecto cercano de amigos como tú.
      Un placer seguir juntos, Elena.

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  2. Éste no es tiempo de historias. Sin embargo nos llegan las tuyas con un aire fresco. Me gusta cómo estás trabajando estos microrrelatos.

    Quizá todos seamos otro fantasma más. Apenas sólo eso.

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    1. Vine encantado de la tarde común, de los estantes llenos de serena armonía y de la esperanza en un paisaje sin manchas.
      Daniel tiene mucha suerte de tenerte al lado. Homero, Eneas y el Lazarillo nunca estarán solos.
      Un abrazo.

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  3. Somos fantasmas con quien alguien, en su luminoso reino, sueña.

    Un relato muy unamuniano también.

    Un abrazo.

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  4. Encontrar una razón para seguir siendo útil a cualquiera es un buen argumento para despertarse.
    Que disfrutes del día, querido amigo. Aquí llueve con cadencia de trópico.
    Abrazos.

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  5. Cuando las cosas se hacen con los ingredientes justos y medidos, el resultado no se desvirtúa ni un ápice. En este microrrelato el resultado es perfecto, corto, buen mensaje y un final inesperado. Enhorabuena, aunque debo confesarte que no me pilla desprevenido el resultado final.
    Un fuerte abrazo, -Como disfruto ahora de la buena lectura-

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    1. El oficio literario permite siempre disfrutar más como lector que como autor. La felicidad de la lectura es mucho más plena y el placer del libro entre las manos también.
      Me gusta saber que ya conoces mis manías, significa que has leído con intensidad mis cosas, y te lo agradezco muchísimo. De corazón. Un abrazo fuerte.

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