sábado, 22 de marzo de 2014

EN SILENCIO, CON LLUVIA.

OTITIS

           Para Javier Sánchez Menéndez

El zumbido no cesa.
Es una rasgadura,
oleaje que llega
de forma imprevisible.
Una pulsión secreta
que dispersa señales
a destiempo.
Acudo al otorrino.
Con gesto relajado
prodiga pormenores,
dictamina las causas.
Trastornos auditivos;
el tímpano anegado
por voces que no existen.

Todo bajo control,
algunos fármacos
y ejercicios sencillos;
paciente aprendizaje
y discernir
las voces y los ecos.

        Ninguna parte, Sevilla, 2013
        Ediciones de la Isla de Siltolá

8 comentarios:

  1. No es mala receta -distinguir voces de ecos-, aunque, en ocasiones, no fácil de llevar a la práctica. Al menos, por parte de bastantes...

    Un abrazo.

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    1. A mí me cuesta mucho, querido Antonio, aunque debo decirte que es casi una bendición en ocasiones esa torpeza de oído que convierte en silencio tanta estupidez diaria. Espero que este descanso personal te llene las manos de poemas y pronto tenga tus nuevos versos sobre mi mesa. Gracias por tu compañía, Antonio, una bendición, como la lluvia en la ventana.

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    1. Gracias a ti, por estar siempre. Son días de los que hablaremos largo y tendido, sin la prisa de lo inmediato, con la voz asentada de tantos años de amistad. Cuidate mucho, Javier.

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  3. ¡Muy bueno, José Luis! "Discernir las voces y los ecos" con toda la complejidad de timbres, y los ecos que llegan por un túnel lejano sin dejarse percibir del todo, como queriendo decir sin decir, como ese refrán de "cuando el río suena, agua lleva", pero, ¿qué es lo que lleva? Se elucubra mucho con los ecos. Prefiero la voz clara y precisa, lo demás son ruidos.
    Que mi voz te llegue amistosa, aunque divague.

    Un abrazo.

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    1. Siempre me llega amistosa, Fanny, como me llegan tus textos, aunque a veces los asuntos pendientes me impidan disfrutar del tiempo necesario para comentarlos. Yo también prefiero el lenguaje directo y comunicativo, ya lo sabes. Un fuerte abrazo.

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  4. Al final, puede que sea mejor que voces y ecos se confundan, se fundan. Los otorrinos, supongo que afortunadamente, no entienden de poesía.
    Abrazos, siempre

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    1. Los otorrinos escriben con aparatejos exactos y por tanto son incapaces de entender mi problema...Estoy en ese tiempo de voces extrañas que hablan sin saber por qué...Así que me voy a costumbrando a tanto rumor alejando mi sueño. Un fuerte abrazo.

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